El SAS consolida su crecimiento con programas clave como el voluntariado, que alcanzó un récord de 1.500 participantes, y la Unidad de Discapacidad, que atiende a unos 400 alumnos
La Universidad de Salamanca (USAL) ha reforzado su compromiso con la comunidad estudiantil a través del Servicio de Asuntos Sociales (SAS). Este departamento, dirigido por María Ángeles Prieto junto al director técnico José Ángel, estructura su labor en dos grandes áreas: la promoción de la participación social y el apoyo directo a las necesidades del alumnado.
El servicio ha experimentado un crecimiento sin precedentes en sus diferentes unidades, destacando especialmente su capacidad para adaptarse a las nuevas realidades universitarias. Desde la atención a la discapacidad hasta la gestión de emergencias sociales, el SAS se ha convertido en un pilar fundamental para garantizar la igualdad de oportunidades.
La descentralización es otra de las claves del trabajo de este departamento. Sus programas no solo operan en la capital salmantina, sino que extienden su red de apoyo y convenios a los campus de Zamora, Ávila y Béjar, así como a numerosas localidades del entorno rural de la provincia.
Dentro del área de participación, el voluntariado ha experimentado un crecimiento excepcional tras la firma de un convenio con el Observatorio de Voluntariado para certificar las competencias de los participantes. Gracias a esta medida, el servicio ha logrado un mayor compromiso por parte de los universitarios.
La directora del SAS, María Ángeles Prieto, explicó que el número de voluntarios pasó de unos 900 a descender a 700, para finalmente alcanzar un récord de 1.500 participantes el curso pasado. El descenso inicial se produjo tras introducir el sistema de certificación de competencias, que exige elaborar un portafolio y acreditar los conocimientos adquiridos.
La intención de la dirección al aplicar este sistema era apostar por un voluntariado más comprometido bajo el lema de "calidad frente a cantidad", evitando así que las entidades afrontaran el abandono de estudiantes durante el curso. Actualmente, la institución mantiene cerca de 90 convenios con entidades en Salamanca, Zamora, Ávila y Béjar.
El voluntariado se desarrolla tanto en proyectos propios de la Universidad, como iniciativas de medio ambiente o mentoría inclusiva para estudiantes con discapacidad, como en colaboración con entidades sociales. Entre ellas destaca el Laboratorio de Innovación, que prepara su séptima convocatoria y financia más de una veintena de proyectos estudiantiles anuales basados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Un ejemplo de éxito de este laboratorio fue un cortometraje realizado por alumnos de Trabajo Social que implicó a cerca de 40 estudiantes de diferentes grados y recibió un premio. Por su parte, el Programa Intergeneracional conecta a estudiantes con personas mayores, contando actualmente con unas 12 parejas conviviendo donde el alumno no paga alquiler a cambio de compartir gastos y tareas.
Asimismo, el programa de Aprendizaje Servicio permite que el alumnado trabaje sobre necesidades reales planteadas por entidades sociales dentro del marco de asignaturas, trabajos o Trabajos de Fin de Grado (TFG). De esta forma, los estudiantes adquieren conocimientos prácticos mientras desarrollan soluciones con un impacto directo en su entorno.
La sección de apoyo social representa el área técnica más grande y compleja del servicio. Según indicó el director técnico, José Ángel, la Unidad de Discapacidad atiende a cerca de 400 estudiantes con necesidades educativas, facilitando adaptaciones físicas y académicas en función de las necesidades de cada persona.
Esta unidad también presta un apoyo fundamental durante las pruebas de acceso a la universidad (PAU), asistiendo a más de un centenar de alumnos procedentes de secundaria, ciclos formativos y otras etapas en diferentes sedes, incluyendo Toro, Zamora y Ávila, garantizando que cuenten con los apoyos necesarios.
En el ámbito de la salud mental, la USAL ha sido reconocida por su apuesta por la atención a la discapacidad psicosocial, siendo invitada a varios congresos para presentar su modelo. El servicio trabaja en la incorporación de un psicólogo especialista en atención psicosocial que realiza un seguimiento a cerca de 60 estudiantes con diagnóstico previo.
Por otro lado, el servicio de atención psicológica general establece un máximo de ocho sesiones con un enfoque preventivo. Este servicio, concertado con ASECAR mediante licitación, se descentralizó el curso pasado incorporando atención presencial los miércoles en Zamora y los jueves en Ávila.
Un dato revelador ofrecido por el SAS es que únicamente el 17 % de las demandas de atención psicológica corresponden a estudiantes que viven en Salamanca. La dirección relaciona esta diferencia con las dificultades de adaptación que experimentan quienes llegan desde otras ciudades y deben afrontar cambios académicos, personales y sociales.
Entre las situaciones más habituales atendidas se encuentran problemas de convivencia en pisos y residencias, dificultades en relaciones personales, decepciones sentimentales, presión académica y ansiedad. En cambio, la demanda por trastornos de conducta alimentaria o identidad de género es muy baja, ya que suelen acudir a recursos externos especializados.
El compromiso inclusivo de la USAL se extiende a las personas con discapacidad intelectual a través de un programa que alcanza su octava edición y cuenta con más de 260 participantes. Aunque la ley LOSU aprobada en 2023 obliga ahora a todas las universidades a ofrecer esta formación, la USAL la ofrece desde hace hace ocho años.
Las clases magistrales adaptadas de este programa se imparten de forma descentralizada en las capitales de provincia y en municipios como Vitigudino, Tamames, Ciudad Rodrigo, Béjar, Alba de Tormes y Peñaranda de Bracamonte. Los profesores universitarios reciben formación previa para adaptar los contenidos a las capacidades cognitivas de los participantes.
Asimismo, el SAS lidera el primer proyecto universitario en España dirigido a estudiantes con altas capacidades. El proyecto busca detectar a estos alumnos tanto en Bachillerato como en la propia Universidad para favorecer su incorporación a actividades diseñadas para ellos y evitar que queden invisibilizados.
A pesar de las dificultades iniciales, el esfuerzo ha cristalizado en la creación de una asociación que reúne a 34 estudiantes muy activos, con una participación equilibrada entre hombres y mujeres. La directora explicó que las mujeres de altas capacidades son las que más se ocultan debido a que saben disimular más y son más prosociales.
Para potenciar este talento, se han diseñado metodologías basadas en retos y se ha formado a 80 profesores de Bachillerato y 50 de la Universidad. Esta metodología ha sido diseñada por Javier de Cuenca, descrito como una de las personas con mayor coeficiente intelectual de España, cuya visita a la Universidad está prevista para el 27 de octubre.
Finalmente, el SAS cuenta con unidades específicas para la atención de estudiantes extranjeros en trámites como visados, y una unidad de apoyo social ante imprevistos como acoso, problemas económicos graves, enfermedades o fallecimientos. La unidad gestiona becas propias de la Universidad y recibe informes de la Policía Local ante incidentes.
Entre los casos atendidos destaca el apoyo a estudiantes iraníes con cuentas bancarias bloqueadas. En materia de diversidad, el servicio facilita a las personas trans el uso de su nombre de identificación dentro de la universidad, gestionando cerca de veinte solicitudes durante el curso pasado.