Entre los homenajeados destacan los padres Alfonso González y Eduardo Gómez, naturales de la villa ducal, quienes celebran sus 25 años de vida consagrada.
El Colegio y Seminario San Jerónimo de Alba de Tormes acogió este sábado una emotiva eucaristía de acción de gracias para conmemorar la trayectoria de seis de sus miembros. Entre los homenajeados destacan dos religiosos de origen albense que celebran sus bodas de plata de vida consagrada.
El templo del Colegio y Seminario San Jerónimo se convirtió en el epicentro de una celebración que congregó a un nutrido grupo de sacerdotes, miembros del clero diocesano, familiares y amigos. Todos ellos quisieron arropar a los homenajeados en este hito de su trayectoria eclesiástica.
La eucaristía sirvió para repasar una vida entera dedicada al servicio pastoral y comunitario, destacando el valor del testimonio y la perseverancia en la vocación religiosa en los tiempos actuales.
El acento local marcó de manera especial el encuentro, al constatarse el arraigo de la congregación en la comarca a través de las vocaciones surgidas en la propia localidad de Alba de Tormes, personificadas en Eduardo Gómez y Alfonso González.
La celebración comunitaria sirvió para agradecer de forma conjunta los años de servicio de seis religiosos que cumplen sus bodas de oro y plata en sus respectivas etapas de consagración y sacerdocio. Los homenajeados son los siguientes:
El acto central de la jornada consistió en una solemne misa concelebrada en la que los religiosos estuvieron acompañados por compañeros de la congregación dehoniana y representantes del clero diocesano de Salamanca. Durante la homilía se puso en valor la entrega diaria de estos religiosos en sus diferentes destinos y tareas pastorales.
Tras la ceremonia religiosa, los asistentes compartieron un espacio de encuentro y felicitación personal a los homenajeados, reforzando los lazos de unión de la comunidad de los Padres Reparadores en la villa ducal.
La dirección del centro agradeció la presencia de todos los que se desplazaron hasta el seminario para "unirse en torno a la Mesa del Señor para festejar por el testimonio de estos hermanos", en lo que calificaron como un día de fiesta y memoria agradecida.