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Situaciones propias e intereses generales
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Al cabo de la calle

Situaciones propias e intereses generales

Publicado 12/09/2026 09:00

Fray Luis de León, teólogo, escritor y poeta del siglo XVI, cuando en 1576 se reincorporó a su cátedra de profesor de la Universidad de Salamanca, tras cinco años de cárcel condenado por la Inquisición por haber traducido al castellano el Cantar de los Cantares (cuando aquella tenía prohibido hacer traducciones al lenguaje popular) comenzó su clase diciendo “como decíamos ayer”. Y lo hizo así porque, al parecer, el profesor tenía la acertada costumbre didáctica de comenzar la clase donde había terminado el día anterior, ignorando en esta ocasión, los cinco años de obligada ausencia.

Cuatro siglos más tarde (en el XX) y en la misma Universidad salmantina, el también profesor de aquella Miguel de Unamuno, a su regreso del exilio en la isla de Fuerteventura (Canarias) donde fue recluido por escribir críticas contra la dictadura de Primo de Rivera, parafraseó a Fray Luis de León en el reinicio de sus clases con la misma frase. Ambos autores, Luis de León y Unamuno, reflejan en sus poemas el drama que vivieron como consecuencia de la Inquisición el primero y de la dictadura el segundo.

Salvando todas las distancias y el tiempo, pero con la misma idea de continuidad, nosotros también parafraseamos aquí a Fray Luis de León diciendo: “como decíamos ayer”, en este caso referido a mi artículo del 29 de agosto y en este mismo medio de comunicación, porque se ha iniciado un curso 2026-2027 convulso que allí comentábamos como tal y que no sabemos muy bien cómo terminará.

Tras las vacaciones veraniegas el inicio de curso a comenzado tan ruidoso e irritante como se esperaba. En la política, han comenzado las sesiones plenarias del Congreso, para el periodo septiembre-diciembre de 2026 con las broncas y descalificaciones ya habituales e incluso más hirientes, si cabe, dado que se acerca el final de la legislatura. Perece que la política se ha convertido en la consecución del poder como objetivo único o prioritario, olvidándose del día a día de los ciudadanos. Es un enfrentamiento estéril y un desvío de hacer aquello para lo que les votamos. La clase política, unos más que otros, debería reflexionar al respecto, sin demora y en profundidad.

En una de las áreas fundamentales como es la sanidad, una nueva alianza que integra a organizaciones clave de facultativos, llamada Unión Médica y Facultativa (Umyts) ha anunciado una gran huelga nacional, permanente e indefinida a partir del 28 de octubre. Alegando como principal motivo el rechazo frontal al nuevo Estatuto Marco aprobado por el Ministerio de Sanidad. Los paros afectarán a todo el Sistema Nacional de Salud, tanto a la Atención Primaria (médicos de familia y pediatras) como a la Atención Hospitalaria. Aunque los servicios mínimos garantizarán las urgencias, los tratamientos vitales y las cirugías inaplazables, el sistema y la atención de los servicios sanitarios quedarán relegados. Los ciudadanos españoles venimos padeciendo y viendo la degradación paulatina de la asistencia sanitaria que se traduce en un malestar social que demanda soluciones.

En la educación, dos informes recientes marcan el punto de partida del nuevo curso académico, poniendo a la educación frente al espejo: el Informe PISA para las etapas de infantil, primaria y la ESO (Educación Secundaria Obligatoria) y el Academic Ranking of World Universities (ARWU) más conocido como el Ranking de Shanghái, para la etapa universitaria. Hoy nos centraremos en el primero, el Informe PISA .

El Informe PISA publicado el pasado martes día ocho, muestra un declive generalizado y preocupante de los niveles educativos en el mundo que pone en juego el futuro de nuestras sociedades tal y como las conocemos y manifiesta una caída alarmante en el caso de los alumnos españoles, especialmente en dos áreas troncales de conocimientos, por su repercusión en las demás materias, como son la lectura y las matemáticas.

La educación española obtiene en esta edición los peores resultados desde que se creó este gran examen internacional en el año 2000, organizado por la OCDE, en el que participan 760.000 estudiantes de 15 y 16 años de 90 países, 30.000 de ellos españoles. España cae 23 puntos en comprensión lectora, 16 en matemáticas y 8 en ciencias. Arrojando un retroceso acumulado en la última década de 29 puntos en matemáticas y 45 en comprensión lectora. Hay que tener en cuenta que, según las estimaciones, el descenso de 20 puntos equivale a lo que se aprende en todo un curso escolar. A tenor del Informe, un tercio de los alumnos no alcanzan las competencias mínimas ni en matemáticas ni en lectura. Algo penoso y lamentable.

El resultado es que, en lugar de converger con los países desarrollados, España se aleja negativamente del promedio de los mismos. Y, aunque esta caída ocurre en el contexto de un retroceso educativo generalizado en el mundo, los datos ponen de manifiesto que, en el caso de España, las medidas adoptadas en los últimos años no han conseguido las mejoras esperadas y deseadas.

El Informe PISA achaca esta caída generalizada a escala mundial al uso de las nuevas tecnologías y las pantallas, la caída de los índices de lectura, la pérdida de la capacidad de concentración y un menor apoyo de las familias. En el caso de España y a nuestro entender, habría que añadir el aumento de alumnos con necesidades educativas especiales, el número elevado de niños inmigrantes que llegan con carencias educativas y que no dominan la lengua española, así como el aumento de diagnósticos por trastornos del neurodesarrollo.

Realidades estas de la comunidad educativa española que no cuentan con los suficientes medios de refuerzo necesarios, tales como pedagogos, psicólogos, especialistas en educación especial o trabajadores sociales. Si aumenta la diversidad en las aulas, pero no los recursos para atenderla, el modelo de escuela inclusiva está condenado al fracaso. Y, así llegamos al punto de que tal vez no basta con un análisis más o menos acertado de los informes macrosociológicos como el PISA y el incremento de los recursos necesarios, sino que también habrá que pensar en la posibilidad de un cambio del modelo educativo.

Algunas de estas inquietudes ya se venían planteado en las movilizaciones docentes de fin de curso anterior y el inicio de este. Porque no podemos dejar que se degrade de este modo un pilar básico de nuestra convivencia como es la educación, de la que depende nuestro desarrollo personal, la prosperidad del país y de las sociedades.

Los malos resultados en la investigación de PISA convocan a todas las administraciones en primer lugar, a las comunidades educativas y a todos los actores implicados, a dejar de lado los intereses particulares, corporativos o partidistas y trabajar todos juntos en pro de unos mejores resultados que redundarán en beneficio de los ciudadanos y del país.

Les dejo con Joan Manuel Serrat y Hoy puede ser un gran día:

https://www.youtube.com/watch?v=ALyHveScKyg

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© Francisco Aguadero Fernández, 12 de septiembre de 2026

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