
Se acumula una errática acción más “al conjunto de actuaciones que el Ayuntamiento de Salamanca lleva a cabo desde hace años en los entornos escolares para garantizar la seguridad vial,” donde continúan sugiriendo el mensaje de “el peatón atropella al coche”. Insisten hasta la saciedad en llamar la atención a quien caminan, nada nocivo. Lo malo es no agregar elementos físicos imponiendo al elemento peligroso en este binomio, el automóvil según las estadísticas municipales, el acatamiento de su obligación. Desde luego lo más seguro es despejar las calles de coches.

Estos pasos de la Avenida de Portugal o la de MIrat, obligan a reducir necesariamente la velocidad.
“Se trata de una señalética pintada (…) mediante pictogramas que recuerdan a los peatones las acciones que deben realizar antes de cruzar una vía: PARA, MIRA, VEHÍCULO PARADO y CRUZA. El objetivo es captar la atención del estudiante justo en el punto en el que debe detenerse, fomentando así conductas seguras incluso en aquellos casos en los que los vehículos no realicen la parada obligatoria”. Y es sobre esto último sobre lo cual las autoridades han de asegurarse, proveyendo de elementos suficientes para forzarles a su detención.

Además del paso y señales, no estaría de más evitar largas líneas recta sin obstáculos.
Aún más, en pleno debate sobre la conveniencia del uso de móviles en menores, se dice “resulta especialmente útil en un contexto en el que el uso del teléfono móvil y otros dispositivos electrónicos se ha generalizado, ya que actúa como un estímulo visual que ayuda a contrarrestar la distracción justo antes de cruzar.” Efectivamente también hay mayores, pero si quieren evitar acumular atropellos motivados por descuidos del peatón, mejor asegurarse de la detención en cualquier caso del vehículo. Y en Salamanca ya existen experiencias perfectamente generalizables a toda la ciudad.

Lo ideal sería levantar el paso a la altura de la acera, pero la diferencia de pavimento ayuda.
Por refrescar detalles de la movilidad salmantina, anticuados en algún caso, el vehículo privado solo se usa en menos de una cuarta parte de los viajes urbanos diarios. A pesar de ello, todavía es notable el uso innecesario del mismo. En transporte público empleamos cerca de 14 millones de euros el pasado 2025, pero los niveles de ocupación globales todavía pueden crecer y hay margen de mejora. A pesar de su falta de actualización en las cada vez más escuálidas Memorias, en “factores concurrentes en los atropellos” lo habitual es atribuirlos a conductores en el 80%.

Hasta el fondo de la foto hay al menos 145 metros sin otro paso, con supermercado en el medio.
En zonas residenciales faltan pasos de peatones en muchos cruces, o pierden efectividad alejados más de 75 metros entre sí, además de continuas rupturas de itinerarios. La mejora de seguridad vial en entornos escolares mantiene calzadas y estacionamientos, o se "refrenda" una peligrosa indisciplina al entrar y salir de los colegios. Aparte de alardear del continuo aumento de plazas para aparcar, atrayendo nuevos vehículos, convertido en solución de todo. Ya se ha insistido hasta la saciedad en la inexistencia de epidemias bíblicas inevitables. Son decisiones, y en estas siempre se opta.

Idílica visión de la Vía Helmántica en el cartel de este año. 6 carriles con sobreanchos y arcenes varios innecesarios, aceras minúsculas y el carril bici roba espacio de paseo junto al rio.
La acción publicitada con foto posando casi coincide con la Semana Europea de la Movilidad. “Este año bajo el lema ‘Equidad intergeneracional’, tiene la finalidad de sensibilizar a la población sobre las consecuencias negativas que tienen el uso irracional del coche en la ciudad, tanto para la salud pública como para el medio ambiente, y los beneficios del uso de modos de transporte como el autobús urbano y los itinerarios a pie, así como la bicicleta y el patinete por los carriles habilitados para estos vehículos. Por ello, una vez más destacan las actividades educativas y pedagógicas” Tras 25 años participando ¿no es hora de actuar decisivamente?, la convocatoria insiste en esto.

El recorrido peatonal se suele realizar en diagonal, y los adoquines son muy incómodos. Prolongar el recorrido levantando el paso tampoco hubiera estado mal.
Y el tiempo pasa, por cada actuación lógica acumulan mucha cosmética de sensaciones. Supongo han olvidado los semáforos en el suelo llamando la atención a usuarios de móviles. O los pasos de peatones eliminados, caso de la Avenida de Portugal, si bien esto puede depender del nombre del supermercado visto Canalejas. Ahora llegan los semáforos a las aceras en San Pablo, porque en la Gran Vía es intocable el vehículo particular. Es trascendental asegurarse de parar al vehículo, y dibujar una señal en el suelo no reduce su velocidad per se. Pintando se elige beneficiar al coche, levantando un paso dando continuidad a la acera cambia radicalmente el punto de vista.

Experiencia en Rector Esperabé trasladable al puente romano, por ejemplo. Se podría diferenciar mejor el pavimento.
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