El festejo, que colgó el cartel de 'no hay billetes', supuso el regreso de un doctorado a este coso salmantino tras 315 años de espera
La histórica plaza de toros de Béjar volvió a vivir este martes un acontecimiento que no se registraba en este coso desde hacía 315 años. El albercano Valentín Hoyos fue el gran protagonista de una tarde que colgó el cartel de "no hay billetes" en las taquillas.
El ambiente en los tendidos de La Ancianita acompañó una función de gran nivel artístico. Los tres componentes de la terna abandonaron el recinto a hombros de los aficionados tras ofrecer una gran dimensión ante astados de las ganaderías de El Pilar y La Campana.
El festejo generó una enorme expectación en toda la provincia de Salamanca. El nuevo matador de toros estuvo acompañado por Borja Jiménez, quien ejerció como padrino de la ceremonia, y por Manuel Diosleguarde, que actuó en calidad de testigo.
El nuevo matador salmantino recibió la alternativa frente al toro de su doctorado, perteneciente a la ganadería de El Pilar. Hoyos mostró sus credenciales y su concepto del toreo en una faena templada que le permitió pasear su primera oreja de la tarde.
El broche de oro a su doctorado llegó en el último de la tarde, un animal algo reservón que le exigió exponer al máximo. Tras sufrir una fuerte voltereta, el albercano se sobrepuso con valor para firmar una faena de entrega que fue premiada con las dos orejas.
El diestro sevillano Borja Jiménez realizó por primera vez el paseíllo en el coso bejarano y firmó una de las actuaciones más destacadas. Ante el segundo de la tarde, un noble ejemplar de El Pilar, cuajó una faena de menos a más que terminó con la concesión de las dos orejas.
En el cuarto de la tarde, Jiménez tuvo que tirar de oficio para administrar los tiempos de un astado que requería mimo y precisión. Su labor, de mucho mérito por saber extraer todo lo que llevaba dentro el animal, le valió para sumar una nueva oreja a su esportón.
El salmantino Manuel Diosleguarde se enfrentó en primer lugar al tercero de la tarde, un fuerte ejemplar de La Campana. El animal acusó un fuerte topetazo contra las tablas de salida y se cayó repetidamente, lo que obligó al torero a realizar un importante esfuerzo en la distancia corta.
A pesar de que el fallo con el acero le privó de un premio mayor, el público valoró su entrega y le concedió una oreja. Ante el quinto, otro serio toro de La Campana, Diosleguarde volvió a mostrar su firmeza con una faena asentada y maciza que rubricó con una gran estocada para pasear las dos orejas.