El Grupo de Charras de Navales se consolida como un pilar cultural en el municipio tras reunir a más de una veintena de vecinas en los bailes tradicionales en honor a Nuestra Señora de Navales.
Navales ha vuelto a vibrar al ritmo de su folclore más arraigado durante las celebraciones en honor a Nuestra Señora de Navales. El Grupo de Charras de Navales ha sido el gran protagonista de estas fiestas patronales, consolidándose como un pilar fundamental de la cultura local tras dos años desde su renacimiento.
Esta agrupación ha logrado reunir a más de una veintena de vecinas en torno a la música y el baile tradicional, llenando de color y ritmo las calles del municipio. La iniciativa, que ha despertado una gran pasión intergeneracional, demuestra el fuerte compromiso con la conservación de sus señas de identidad.
El origen de este proyecto cultural se remonta a una antigua asociación de jóvenes del municipio. La pasión por el folclore comenzó con unos cursos impartidos por la profesora Celes y, posteriormente, por Alberto, cuyo fallecimiento dejó una profunda huella en la localidad. Tras un parón de varios años, las vecinas decidieron retomar los ensayos hace exactamente dos años.
En la actualidad, la dirección del grupo recae en Bruno González, profesor y tamborilero que ha acompañado a las vecinas desde que era un niño. Bajo su tutela, las charras mantienen una rutina de ensayos rigurosa, reuniéndose todos los jueves durante una hora a la semana.
Esta preparación se intensifica notablemente en las vísperas de fechas señaladas, como las fiestas patronales o la celebración del 31 de diciembre, llegando a realizar hasta cuatro ensayos en apenas dos semanas.
El éxito de la convocatoria ha sorprendido al propio profesor, quien califica el fenómeno como algo excepcional para un municipio de este tamaño. Durante todo el año, el grupo ha contado con una participación constante de entre 24 y 26 mujeres, todas ellas naturales de Navales. También hay que destacar la presencia masculina, además de Bruno, otro vecino de la localidad, Mario, forma parte del grupo.
El profesor de la agrupación destaca la constancia y la alta participación de las vecinas como las claves de este éxito:
"Es muy complicado que en un pueblo te salga un grupo de 25 personas, es algo inaudito. Lo máximo que llegas a tener en otros cursos son 12 o 14 personas, pero 25, y además son muy constantes", explica Bruno González, elogiando el carácter de un pueblo "que da gusto para las fiestas".
Para las integrantes del grupo, esta ha sido la segunda ocasión en esta nueva etapa en la que han podido bailar ante la imagen de Nuestra Señora de Navales. En esta última actuación participaron 22 bailadoras, una cifra ligeramente menor a la habitual debido únicamente a la falta de trajes tradicionales suficientes para todas.
"Estamos muy contentos de bailar porque nos gusta mucho sacar a la virgen en procesión y bailarla; es muy bonito", expresa una de las charras de Navales, reflejando la profunda emoción con la que viven este momento tan significativo para el pueblo.
El arraigo de esta tradición ha estado siempre presente en el espíritu de las vecinas, incluso en los años en los que no contaban con una formación oficial. "Siempre hemos bailado con el tamborilero que venía, aunque no tuviéramos trajes", rememora otra de las integrantes, evidenciando que el sentimiento charro nunca llegó a desaparecer de Navales.