El novillero salmantino ultima los preparativos para el día más importante de su carrera profesional en el histórico coso bejarano. Tras siete temporadas en el escalafón menor, el albercano afronta una cita de gran relevancia al convertirse en el primer espada en doctorarse en la plaza de toros más antigua de España.
El próximo martes 8 de septiembre marcará un antes y un después en la trayectoria de Valentín Hoyos. El torero salmantino, natural de La Alberca, se convertirá en matador de toros en un escenario de inigualable solera, rodeado de compañeros de gran relevancia y ante reses de prestigiosas ganaderías.
La cita tendrá lugar en la emblemática plaza de toros de 'La Ancianita', en Béjar, donde se lidiarán astados de las ganaderías de El Pilar y La Campana. El cartel cuenta con Borja Jiménez como padrino y Manuel Diosleguarde en el papel de testigo.
A escasos dos días del gran compromiso, el diestro salmantino comparte sus sensaciones en esta entrevista para SALAMANCArtv AL DÍA ante este paso trascendental en su carrera. El camino hasta aquí ha requerido siete temporadas de esfuerzo y constancia como novillero con picadores, una andadura que comenzó con su debut en el Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo en el año 2020.
El albercano reconoce que la cercanía de la fecha genera una mezcla de sentimientos muy intensos. "Aunque queden cuatro días, la alegría y la ilusión de llegar a dar el paso de ser matador de toros está ahí", confiesa el espada salmantino.
Para Valentín Hoyos, este logro representa la culminación de un sueño que comenzó en su etapa de aprendizaje. "Cuando empezamos en la escuela taurina es una cosa que vemos lejana, pero que llega y, gracias a Dios, está muy cerca", añade con emoción.
A pesar de la dureza del camino, el torero asegura que nunca perdió la fe en alcanzar su meta. "En realidad nunca he pensado que no llegaría; sí que se han puesto las cosas difíciles y se te llega a pasar por la cabeza, pero lo ves lejano, aunque nunca he llegado a pensar que la alternativa no llegaría", explica.
El balance que realiza de su paso por el escalafón menor es eminentemente positivo, aunque no exento de autocrítica. "Mi etapa como novillero la valoro positiva, aunque sí que he podido tener algún triunfo mucho mayor si no fuese por la espada", admite con sinceridad.
Durante estos siete años, el diestro ha pisado algunos de los cosos más relevantes del panorama taurino nacional. "He ido a ferias importantes y a plazas muy importantes como Madrid, Sevilla, Zaragoza o Salamanca", detalla el futuro matador, quien guarda un recuerdo especial de su paso por la capital.
"Creo que he dado una gran dimensión en Madrid", señala Valentín Hoyos, quien considera que la Monumental de Las Ventas, junto con la Real Maestranza de Sevilla, han sido "las plazas que más me han aportado en mi carrera como novillero".
Mantener la motivación durante siete temporadas exige una gran fortaleza mental, algo que el salmantino ha gestionado con madurez. "Creo que al final no ha sido tiempo para desilusionarme; ha habido altos y bajos, pero creo que he sido muy constante en el entrenamiento y la dedicación", afirma.
Su día a día ha estado marcado por una entrega absoluta a su profesión. "Soy una persona que vive para ello", confiesa Valentín Hoyos, quien detalla cómo ha superado las rachas más complejas: "Cuando ha habido algún momento malo, me he refugiado en el campo, en seguir entrenando, seguir buscando y seguir evolucionando".
El diestro destaca que la pasión por el toro ha sido su principal motor para superar cualquier bache anímico. "Sí ha habido momentos duros, pero creo que con afición todo eso se suple y no he tenido que hacer ningún gran esfuerzo", asegura.
De cara al día de su doctorado, el torero tiene claro cuál debe ser su principal propósito en el ruedo. "El objetivo para el día de la alternativa, en realidad, con la gente que estoy y los matadores que tengo cerca, lo que me dicen es que disfrute", revela.
Los profesionales de su entorno le recuerdan constantemente la importancia de saborear cada instante de una jornada única. "Es muy difícil disfrutar de ese día, pero al final es una cosa muy bonita", reflexiona el albercano, consciente de la responsabilidad que asume.
Su meta combina la ambición profesional con el disfrute . "Aparte de todo lo que tengo que conseguir e intentar, es disfrutar, queriendo dar una gran dimensión que me sirva para mi carrera, pero, sobre todo, de disfrutar", recalca.

Valentín Hoyos se muestra muy satisfecho con la combinación de nombres que darán forma a la tarde. "Creo que ha quedado un cartel rematado y muy bonito; la gente responderá y habrá un gran ambiente de toros", augura con optimismo. Sobre su padrino de alternativa, el diestro solo tiene palabras de reconocimiento. "Borja Jiménez es un torero que está en todas las ferias, que tiene un gran nombre ahora y creo que se lo merece, porque ha hecho muchos méritos para estar ahí", destaca.
Además de su faceta profesional, resalta el vínculo personal que los une. "Conmigo es una persona muy cercana, a la que veo muchos días en los entrenamientos", explica. Por su parte, la presencia de Manuel Diosleguarde como testigo añade una carga emocional innegable a la tarde. "Manuel es un torero con el que hemos empezado prácticamente a la vez, hemos crecido juntos en la escuela y, gracias a Dios, va a ser mi testigo de alternativa, lo que es una cosa muy bonita y única", manifiesta con orgullo.
El marco geográfico e histórico de la cita también supone un aliciente extraordinario para el salmantino. "Acompaña el marco, que es una plaza histórica y preciosa", apunta en referencia a 'La Ancianita'. "Es la primera alternativa que va a haber en una plaza con tanta historia y me hace una especial ilusión", confiesa.
Al definir su concepto y su identidad de cara al futuro como matador de toros, el albercano apuesta por la autenticidad. "Quiero ser Valentín Hoyos", sentencia con firmeza, marcando su propio camino en la profesión.
El diestro entiende que el aprendizaje es continuo, pero siempre respetando la esencia de cada uno. "Creo que hay que coger matices de muchos sitios, pero al final cada uno tenemos nuestra personalidad y hay que buscar lo que uno siente o le guste interpretar", argumenta.
Finalmente, al pensar en las personas que le acompañarán en el pensamiento durante una tarde de tanta trascendencia, el torero se acuerda de su círculo más íntimo. "Ese día no me acordaré solo de una persona, sino de varias; mi familia y la gente cercana que me ha ayudado en todo este tiempo de novillero los tendré bastante presentes", concluye.