El Colegio de Veterinarios de Salamanca, presente en Salamaq, visibiliza una profesión que va más allá del cuidado de mascotas y que es fundamental para la población
El Colegio Oficial de Veterinarios de Salamanca participa un año más en Salamaq, la feria agropecuaria por excelencia de la provincia y una de las más importantes del territorio nacional. Esta presencia, que se consolida tras un lustro de participación continuada, busca acercar a la ciudadanía las múltiples facetas de una profesión que a menudo se asocia únicamente a la atención de animales de compañía. El presidente de la institución salmantina, Antonio Rubio, destaca la necesidad de visibilizar el trabajo de estos profesionales en ámbitos como la seguridad alimentaria, la investigación científica y la salud pública.
La labor veterinaria actúa como un escudo invisible que protege diariamente a la población de numerosas amenazas sanitarias. En este sentido, Rubio analiza los desafíos actuales del sector, desde la delicada situación del veterinario rural en la provincia hasta la inminente puesta en marcha del nuevo grado de Veterinaria en la Universidad de Salamanca (USAL). La relación entre la sanidad animal y la humana es mucho más estrecha de lo que la sociedad suele percibir. “A los veterinarios se nos ha visto desde siempre como a los médicos de los animales, pero nuestra profesión es muy poliédrica; tenemos otros campos tan interesantes como, por ejemplo, la salud pública”, explica.
Los datos científicos respaldan esta afirmación de manera contundente. El presidente del colegio salmantino recuerda que el “60 % de las enfermedades infecciosas de las personas tienen origen animal y que este porcentaje se eleva al 75 % en el caso de las patologías emergentes, como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo”. Ante esta realidad, el profesional que trabaja en el campo se convierte en la primera línea de defensa. “El veterinario de campo es el primer filtro sanitario”, señala Rubio, quien también pone en valor la labor de las clínicas de pequeños animales en el control de enfermedades transmisibles al ser humano como la rabia o la leishmaniasis.
A pesar de su importancia estratégica para la ganadería y la salud pública, la figura del veterinario de explotación se encuentra en una situación crítica a nivel internacional. “El veterinario de ámbito rural está en extinción, un problema no solo aquí, sino en muchos países”, advierte el presidente del Colegio de Veterinarios. No obstante, la provincia de Salamanca mantiene una posición de resistencia gracias a su potente sector ganadero.
Actualmente, el territorio salmantino cuenta con alrededor de 60 veterinarios de campo, una cifra sostenida por albergar el mayor censo de vacuno de España. Para evitar la desaparición de estos profesionales en las zonas más aisladas, Rubio reclama medidas de apoyo urgentes e insiste en que resulta fundamental ofrecer facilidades laborales y ayudas económicas, siguiendo el modelo de otros países europeos, para garantizar el relevo generacional en el medio rural.
Por otro lado, la Universidad de Salamanca inicia este mes de septiembre de 2026 la primera promoción de su nuevo grado en Veterinaria, un proyecto coordinado por el veterinario colegiado Julio López Adán. Desde el punto de vista corporativo, la valoración de esta apertura combina el optimismo local con la cautela a nivel nacional. Sin embargo, el presidente defiende que Salamanca es el lugar idóneo para albergarla por tres factores clave: “La potente industria agroalimentaria implantada en toda la provincia, el inmenso volumen de explotaciones ganaderas de la zona y la contrastada capacidad de investigación científica de la USAL”.
El Colegio de Veterinarios aprovecha Salamaq para lanzar un mensaje de concienciación sobre el carácter preventivo de su actividad. “Nuestro colectivo está trabajando siempre por prevenir”, reivindica, destacando que la prevención evita la aparición de patologías graves. El representante de los veterinarios lamenta el desequilibrio existente en el reparto de los fondos públicos destinados a la sanidad y el sector reclama un cambio de paradigma político y económico que incremente las partidas destinadas a evitar la enfermedad antes de que aparezca. “Potenciar la prevención no solo mejoraría la salud colectiva, sino que también permitiría reducir notablemente el gasto sanitario global de las administraciones públicas”, concluye.