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'¿Dónde están los adultos?', una sátira sobre la falta de autoridad de Nina Lykke
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Los libros son para el verano

'¿Dónde están los adultos?', una sátira sobre la falta de autoridad de Nina Lykke

Publicado 04/09/2026 08:42

La escritora noruega aborda las relaciones entre hijos tiranos y padres infantilizados.

El verano se despide con calores, como no puede ser de otra manera, y con libros que nos hacen pensar desde su aparente ligereza. Porque todo en este libro es ligero, Gatopardo ediciones hace volúmenes limpios, de pequeño formato y la autora una narradora aparentemente liviana en el discurso y densa en la crítica contundente, lleva al lector como en volandas por la historia de Ida, una terapeuta de parejas que, en su trabajo, se pone la alianza de su segundo matrimonio para que nadie sepa que su marido la ha abandonado.

Cuarto libro publicado en español de Nina Lykke, quien ya abordó el estado del malestar y hasta criticó el mundillo literario, el lector sabe que va a encontrar a una autora que no teme decir las verdades con gracia y sinceridad, como cuando en una entrevista confiesa que quiere mucho a sus nietos, pero que son unos pequeños monstruos. Y que las mujeres debemos tener hijos pronto, claro, después, no hay cuerpo que les aguante –y lo subscribo-. Y de hijos, madres y demás familia va este “¿Dónde están los adultos?” que nos recuerda que los títulos de Lykke son frases que se quedan en su cabeza hasta que las convierte en libros. De hijos que dejan de hablarse con los padres por no sé qué tontuna, como los Beckam, vamos, y de madres que, en vez de liarse a voces con el vástago estúpido intentan desesperadamente comprender la situación.

Una sociedad en la que nadie quiere sufrir ni hacer sufrir y donde la falta de autoridad nos convierte en seres frágiles. A Nina Lykke, como a Ibsen, se le da muy bien leer el aire de nuestro tiempo, un tiempo de padres helicóptero capaces de llamar a Jefatura de Estudios para saber con quién va a sentarse su polluelo y por supuesto, quejarse de lo duro que es el de educación física porque les hace sudar la camiseta. Hijos mimados que, después, se revelan como auténticos tiranos capaces de destrozarle la vida a la madre, una madre que quiere seguir entendiendo y que saca de las casillas al lector porque no deja de culpabilizarse.

Ligera, sarcástica, tremenda, Lykke no deja títere con cabeza. La protagonista es una desorientada que orienta y que vive en una sociedad en la que trata de entenderse y justificarse lo tóxico. Una sociedad que la autora lee porque la ficción adelanta lo que vendrá: padres que dejan que sea el bebé el que decida cuándo quitarse los pañales y aguanta los tortazos que le da la criatura, madres que son capaces de perder su matrimonio y casi su vida por entender a un déspota casado con una manipuladora… hijos mimados hasta el extremo que todo lo justifican culpando a los padres mientras estos barren la casa y esconden las evidencias, como hizo la actual reina de Noruega con su díscolo vástago acusado de violación. Angelitos, no es su culpa y si hay que culpar a alguien, ahí está la madre sufriente como la protagonista, dispuesta a todo.

Leer esta novela de Nina Lykke es asomarnos a un estado del bienestar que tiene demasiados recovecos. Nos hace pensar, nos hace revolvernos de ira ante lo que cuenta pero también, desde la perspectiva del sur de Europa que nos hace suspirar de alivio. Nosotros somos hijos de madres de zapatilla voladora y mano ligera para la colleja que hemos intentado, a veces sin éxito, no ser tan físicos a la hora de educar, pero que no dejamos de ser pasionales y nada hipócritas. Ante situaciones de este calado damos voces, pedimos explicaciones a manotazos y señalamos dramáticamente la puerta. Y por supuesto, buenos somos para que no nos dejen ver a los nietos. La madre meridional habrá pasado ahora por todo tipo de filtro de lo políticamente correcto, pero no tiene miedo de decir las cosas claras y dejarse de invasiones del espacio personal. Lo nuestro es físico y temperamental cuando se habla de sangre, pero sí es cierto que nos vamos acercando peligrosamente a una mesa en la que hay que callar porque hablan los niños, niños que deciden cosas que no deberían ni plantear por eso mismo, porque son niños. La historia de Ida es una hipérbole peligrosa que leemos con cierto miedo y mucho gusto, pero que seguramente veamos lejana ya que nosotros no chapoteamos aún en tanta hipocresía… es decir, que si tienes traumas, te los aguantas. Y mientras, una buena bronca a voces y menos gilipolleces, porque como decía mi santa madre, cuando seas padre, comerás huevos. Mientras tanto, te aguantas y te callas.

'¿Dónde están los adultos?', una sátira sobre la falta de autoridad de Nina Lykke | Imagen 1

Charo Alonso.