Las iniciativas destacan por su potencial innovador en terapia celular para una enfermedad rara y en rehabilitación cervical mediante realidad virtual.
Dos proyectos de investigación desarrollados de forma conjunta por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) y profesores de la Universidad de Salamanca (USAL) han sido distinguidos con el prestigioso Sello de Calidad ITEMAS 2026. Este reconocimiento destaca el potencial innovador y la viabilidad de transferencia de ambas iniciativas al Sistema Nacional de Salud.
El galardón es otorgado por la Plataforma de Dinamización e Innovación de las Capacidades Industriales del Sistema Nacional de Salud (ITEMAS), perteneciente al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Esta distinción premia aquellos proyectos que sobresalen por su excelencia científica, su grado de madurez y su capacidad para convertirse en soluciones reales para los pacientes.
Las iniciativas galardonadas son MSC-ENG, una terapia celular avanzada dirigida por el investigador Miguel Pericacho Bustos, y 4D-Trainer, un sistema de rehabilitación cervical coordinado por la investigadora Fátima Pérez Robledo y el ingeniero informático André Sales Mendes. Ambos equipos han contado con el apoyo de la Plataforma de Innovación y Producto Sanitario (I.T.SAL) del IBSAL.
La obtención de este sello no solo avala el rigor científico de los trabajos, sino que también les otorga acceso a servicios especializados de asesoramiento estratégico y apoyo en la transferencia tecnológica. Esto facilitará la futura implementación de estas tecnologías en el entorno clínico real.
El proyecto MSC-ENG (Mesenchymal Stem Cells – Endoglin) propone una innovadora terapia celular avanzada para tratar la telangiectasia hemorrágica hereditaria (HHT). Se trata de una enfermedad rara de origen genético que provoca malformaciones vasculares y hemorragias frecuentes, y que actualmente carece de un tratamiento curativo eficaz.
La propuesta del equipo salmantino utiliza células madre mesenquimales procedentes de donantes sanos para corregir la formación anómala de vasos sanguíneos. La clave del hallazgo radica en la proteína endoglina (CD105), que actúa como un interruptor regulador del comportamiento celular.
"Es un enfoque que no existía hasta ahora", destaca el investigador Miguel Pericacho, quien explica que este método permite seleccionar o modificar las células según sus niveles de endoglina para diseñar tratamientos personalizados y precisos.
Los ensayos en modelos animales han arrojado resultados muy esperanzadores, logrando reducir la frecuencia y gravedad de las malformaciones. El objetivo inmediato es completar la fase preclínica y optimizar el protocolo para iniciar los ensayos clínicos en humanos en colaboración con empresas farmacéuticas.
Por su parte, el proyecto 4D-Trainer consiste en una herramienta tecnológica diseñada para evaluar y entrenar el control motor cervical de forma completamente objetiva. El sistema combina el uso de un sensor inercial de alta precisión con un entorno interactivo de realidad virtual.
El dispositivo registra los movimientos de la cabeza y el cuello mientras el paciente realiza tareas de seguimiento visual. La tecnología analiza parámetros clave como la velocidad, la coordinación y la precisión, ofreciendo retroalimentación en tiempo real al usuario.
"Transforma una evaluación que habitualmente depende de la observación clínica en una medida objetiva y cuantificable", señala la investigadora Fátima Pérez Robledo. Esto permite diseñar programas de rehabilitación personalizados y motivadores.
La herramienta tiene un amplio campo de aplicación, beneficiando a pacientes con dolor cervical, latigazo cervical, vértigos, cefaleas o alteraciones del equilibrio. También es de gran utilidad para personas con secuelas de un ictus o con la enfermedad de Parkinson.
Además, los estudios preliminares sugieren que el sistema podría tener un alto valor diagnóstico. El equipo ha constatado que las alteraciones en el control motor cervical se manifiestan incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas de ansiedad.
Este doble reconocimiento consolida la posición del IBSAL como un centro de referencia en la transferencia de conocimiento biosanitario. Constituido en marzo de 2011 mediante un convenio entre la Junta de Castilla y León y la USAL, el instituto incorporó al CSIC en 2012.
Actualmente, el IBSAL es uno de los 36 institutos de investigación sanitaria acreditados por el Instituto de Salud Carlos III en España. Su estructura científica se organiza en seis grandes áreas de trabajo que agrupan a un total de 86 grupos de investigación:
Con hitos como la obtención del Sello de Calidad ITEMAS, la institución salmantina reafirma su compromiso de acelerar el paso de los descubrimientos desde el laboratorio hasta la cama del paciente.