Los delincuentes logran enviar mensajes a los contactos de la víctima para pedir dinero de forma urgente sin que el usuario legítimo pierda el acceso a su cuenta ni note el hackeo.
La Policía Nacional ha alertado sobre la detección de una nueva modalidad de uso fraudulento de cuentas de WhatsApp en Castilla y León. Según los datos facilitados por la Jefatura Superior de Policía de la región, en los últimos 15 días se han registrado un total de 82 denuncias relacionadas con este patrón de estafa, a través del cual los delincuentes han conseguido sustraer un total de 10.751 euros.
Este nuevo método destaca porque el atacante logra enviar mensajes a los contactos de la víctima sin necesidad de expulsar al usuario legítimo de su propia cuenta. De este modo, la persona afectada continúa utilizando la aplicación con total normalidad, sin pérdida de acceso ni cierre de sesión, y sin percatarse de que terceros están suplantando su identidad para solicitar dinero de manera urgente.
La investigación policial revela que las víctimas suelen enterarse del incidente porque sus propios contactos les llaman o escriben por otros medios para confirmar si realmente han solicitado dinero. Además, los mensajes fraudulentos no quedan registrados en el terminal del afectado, aunque sí aparecen en las conversaciones reales de los destinatarios. En la revisión de la función habitual de dispositivos vinculados no siempre aparece un dispositivo desconocido, lo que dificulta notablemente la detección del hackeo. Asimismo, se ha observado una concentración significativa de terminales sin actualizar, una circunstancia que podría facilitar ciertos vectores de ataque.
Posibles métodos de compromiso de la cuenta
Aunque el patrón presenta particularidades, la Policía Nacional señala que deben mantenerse como posibles vías de acceso fraudulento las siguientes:
Estructura habitual del fraude
Una vez que el atacante consigue utilizar la identidad de la víctima, lo que supondría un primer delito al hackear el terminal, despliega una campaña de ingeniería social muy homogénea dirigida a contactos con los que la víctima mantiene una relación previa, con el objetivo de cometer un segundo delito de estafa. El mensaje suele seguir este esquema: "Necesito tu ayuda", "Se me ha roto el móvil", "Uno nuevo cuesta unos 980–1.000 euros", "No puedo hacer una transferencia ahora", "¿Puedes adelantarme el dinero?" y "Te paso el IBAN del comerciante".
Las cantidades solicitadas se sitúan habitualmente entre los 950 y los 1.000 euros. Los estafadores evitan pedir un ingreso a nombre de la víctima y utilizan la cuenta de un supuesto vendedor o tercero, lo que aumenta de manera significativa la credibilidad del engaño ante los allegados de la víctima.
Medidas inmediatas recomendadas por la Policía Nacional
Para hacer frente a esta amenaza y evitar caer en el engaño, las autoridades recomiendan adoptar de forma inmediata las siguientes pautas de seguridad: