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Algo de nuestra historia
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CARTAS AL DIRECTOR

Algo de nuestra historia

Publicado 31/08/2026 16:27

Un año más quiero trasmitir a los vecinos de Mieza y a todos los lectores de este libro programa de fiestas algunas anécdotas de la historia de nuestro pueblo que muy poca gente conoce y que, en su momento, constituyeron informaciones y noticias, incluso de primeras páginas de los periódicos provinciales y regionales.

Como sabemos, Mieza, como pueblo que ha dependido económicamente de la agricultura y la ganadería, siempre ha estado muy unido a sus condiciones geográficas, en las que el río Duero -que es frontera natural con el vecino país Portugal- tremendamente caudaloso, forma un cañón con un desnivel considerable de cerca de 500 metros en relación a la altitud de la ubicación de los núcleos urbanos de los pueblos de la Ribera (que rondan los 600-650 metros sobre el nivel del mar). Esas peculiares condiciones geográficas propiciaron que a mediados del siglo XVII, concretamente en el año 1665, dos labradores que atendían sus olivares a la orilla del río encontrasen en el remanso del Cachón la talla de madera de una imagen medieval de la “Virgen de la Leche” amamantando al niño con el pecho izquierdo descubierto y que 14 años más tarde (1679) esa imagen obtuvo, por Bula del Papa Inocencio XI, la autorización para la constitución de la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen del Amparo, con 51 Cofrades, que tanta devoción tiene entre los vecinos de Mieza.

Esas específicas condiciones geográficas de nuestro pueblo y entorno provocaron igualmente que a mediados del siglo XX una importante empresa, IBERDUERO, construyera 3 centrales hidroeléctricas con sus respectivos embalses de agua, para producción de energía eléctrica, en nuestra comarca natural de Las Arribes del Duero, concretamente en los términos municipales de Saucelle, Aldeadávila y Villarino. En el caso de Mieza, el cauce del Duero ofrecía una cascada espectacular en el paraje denominado “El Cachón”. Por esa pendiente descendían unos 35.000 litros de agua por segundo, que en su caída impulsaba un ruido ensordecedor que se escuchaba hasta en la plaza mayor del pueblo. De ahí que los miezucos tengamos fama de hablar muy alto, porque, ante las crecidas del Duero, la cascada del Cachón impedía que las conversaciones de los vecinos transcurrieran con normalidad y todos tenían que elevar el volumen de la voz para ser escuchados.

Lo que voy a narrar a continuación sucedió casi 50 años antes de la construcción de los saltos de energía eléctrica referidos, concretamente en 1902, año en el que un famoso empresario, el señor Godihno, de Villavieja de Yeltes, salió impresionado de las potencialidades que tenía el “Cachón del Duero” para la producción de energía eléctrica, por el profundo desnivel y la caída del agua que ofrecían las condiciones geográficas de Mieza.

La información obtenida la he rescatado de la prensa histórica salmantina y regional. En el archivo del Ayuntamiento de Mieza no he encontrado ninguna referencia al respecto. Tal vez porque, quizá, fue un proyecto que se gestó sólo a nivel de empresa privada y, como muchos otros, por desgracia, quedó archivado en la trastienda del olvido, sin que tuvieran que intervenir las administraciones territoriales correspondientes: Ayuntamiento de Mieza, Diputación Provincial y Gobierno Civil, ambas de Salamanca.

Para finalizar este breviario sobre retazos de la historia de Mieza y aprovechando que la Universidad de Salamanca está celebrando este año 2026 el V centenario de la llegada a la Universidad del catedrático de Teología, Francisco de Vitoria, el último epígrafe lo dedicaré a recordar a un personaje ilustre de Mieza, Fray Bartolomé de Ledesma, Teólogo Dominico de la Orden de Predicadores del Convento de San Esteban, en Salamanca, que fue discípulo de Francisco de Vitoria, que colaboró en la evangelización del Nuevo Mundo y fue Obispo de la ciudad mexicana de Oaxaca.

II. PROYECTO PARA PRODUCIR ENERGÍA ELÉCTRICA DEL “CACHÓN DEL DUERO” DE MIEZA.

A partir de 5 de junio de 1902 y en varias informaciones aparecidas en diversos periódicos provinciales y regionales durante ese año, se decía que un famoso empresario se había hecho eco de la magnífica cascada de agua existente en un punto del Duero en la zona de la Ribera (Arribes del Duero) y cómo un famoso ingeniero habría certificado la importancia del caudal para la producción de energía eléctrica. El interés era máximo por las dos principales empresas que suministraban electricidad en Salamanca y se habrían puesto de acuerdo para acometer las obras correspondientes. Esta primera información, que transcribo íntegra, dice lo siguiente:

Dícese que ayer llegaron a perfecto acuerdo en reunión celebrada al efecto, los consejos de administración de las dos sociedades eléctricas de esta ciudad “La Unión” y “la Electricista Salmantina” siendo uno de los puntos tratados el relativo al cambio de motor para producir energía eléctrica. A la reunión concurrió el Sr. Godihno, propietario de los estudios practicados por un competente ingeniero de Caminos para utilizar el magnífico salto de agua del río Duero, en el término de Mieza, en esta provincia, conviniendo dicho señor con las sociedades electricistas en examinar todas las condiciones que serían necesarias para transmitir a Salamanca la fuerza del citado salto, a fin de utilizarla para la producción del alumbrado eléctrico, con lo cual resultarían positivas ventajas para el consumidor, porque siendo sencilla la apropiación de la fuerza en el Duero por las condiciones del cauce en Mieza, la unidad de energía eléctrica resultaría a precio muy aceptable. Los miembros de los dos consejos se felicitaban de la armonía a que han llegado para cuanto se relacione al mejor servicio del público y desenvolvimiento de la industria que las sociedades representan. En breve quedará aprobado el expediente que se tramita en obras públicas para estos fines, e inmediatamente se puntualizarán los términos del contrato para el aprovechamiento de la fuerza de que se trata, la cual, según nuestras noticias, excede del número de caballos que para todas las aplicaciones fuesen precisas en esta ciudad” (EL LÁBARO, Diario independiente de Salamanca, jueves 5 de junio de 1902, página 3).

Dos días más tarde, El Adelanto, se hacía eco en la portada del Diario, dedicándole una columna, nada menos que en el periódico más importante de Salamanca y uno de los más relevantes de la región. La información dice lo siguiente:

El Salto del Duero. La luz en Salamanca”. El Adelanto primero, y después otros colegas locales, se han ocupado del proyecto que estudian las sociedades eléctricas de esta ciudad, con el fin de aplicar, para la producción de la luz, la fuerza utilizable en el salto de agua del Duero, término municipal de Mieza. La versión recogida por todos los periódicos, redúcese, en primer término, a considerar establecida la más cabal inteligencia entre las dos empresas para este propósito. Así nos lo han confirmado miembros de los dos consejos de administración, creyendo unos y otros que esta concordia redundará en beneficio del público, pues unidas las dos sociedades, es indudable que se facilitará la realización del proyecto para traer a Salamanca la fuerza que se aproveche en el salto de Mieza: y como las obras de instalación en este punto, según el trabajo del ingeniero que ha hecho los estudios, son de coste relativamente insignificante, por la pendiente del río y la disposición de su margen izquierda, es indudable que la unidad de energía se transmitirá con grandes ventajas, no obstante que la distancia entre Mieza y Salamanca es de alguna consideración. Pero como el número de caballos que han de desarrollarse es tres o cuatro veces mayor del que se precisa para todo el alumbrado en esta ciudad y aún para otros servicios, no dudan los interesados en que han de disponer de la energía indispensable para cuantas necesidades hubiera que atender en esta capital. El señor Godihno, propietario de los estudios, se manifiesta resuelto a dar todas las facilidades a las empresas electricistas, para que lleven a cabo su propósito, porque disponiendo de más de tres mil caballos de fuerza, entiende que puede ceder a Salamanca la que sea precisa, sin abandonar su intento de establecer un ferrocarril eléctrico desde Mieza a Villavieja por Vitigudino. La línea de transmisión de la corriente para el alumbrado de esta ciudad, pasará por pueblos importantes de la Ribera del Duero, por Vitigudino y Ledesma, villas que ya tienen alumbrado eléctrico, y esta circunstancia aumenta el interés de traer a Salamanca la fuerza del Duero, que por las razones indicadas, resultará a precio más bajo que la obtenida en la actualidad por las máquinas de vapor” (El ADELANTO, Diario Político de Salamanca, sábado 7 de junio de 1902, portada).

Simultáneamente a estas informaciones e indudablemente conectada con el interés de llevar la fuerza del Duero de Mieza para producir energía eléctrica, se comienza a hablar del gran proyecto de la línea de ferrocarril que pasaría por Mieza y que uniría la olvidada pero no menos importante comarca de la raya del Duero en ambas provincias, Zamora y Salamanca. Así lo recoge el periódico El Heraldo de Zamora en información que también aparece en la portada como una de las noticias más importantes para la región. La información dice lo siguiente:

Un proyecto importante. A decir de la prensa salmantina, el concesionario de un salto de agua en el Duero al término de Mieza (Vitigudino) se propone construir un ferro-carril que une la importante villa de Fermoselle con Lumbrales. El proyecto en cuestión no puede ser más importante y bien merece que le presten su concurso los capitalistas que se dedican a esta clase de negocios. Facilitar las relaciones comerciales entre pueblos productores como lo son Lumbrales y Fermoselle tiene siempre excepcionales ventajas, mucho más apreciables en este caso, porque alcanzan los beneficios a una comarca rica en producción como lo es sin duda alguna la de los pueblos que el Duero baña y que hoy, por carecer de vías de comunicación limita su comercio a unos cuantos pueblos ribereños y de la frontera portuguesa. Por otra parte la circunstancia de que a pesar de la proximidad a Portugal ninguno de los pueblos fronterizos cuenta con una sola carretera internacional, hace que el proyecto sea de gran interés para las dos naciones, pues así se acorta la distancia a Oporto y aún hasta Galicia. Tiempo hace que la tan deseada carretera del puente de la Molinera debió de reportar siquiera en parte estos beneficios, pero ya sea porque el Estado no disponga de medios para terminarla, o bien que los diputados por aquél distrito no han logrado conseguirlos, es lo cierto que esta importante vía no se ha terminado y los pueblos continúan aislados casi en absoluto. Cuenta el proyecto en cuestión que la garantía de su autor, el señor Godihno, es hombre de especialísimas condiciones para estos negocios; pero de nada servirían sus esfuerzos si no se ven secundados por la protección decisiva de los pueblos que en él tienen interés y sobre todo de aquéllas personas que por su posición social estén llamadas a prestarle singular ayuda. Por nuestra parte hemos de felicitarnos de que en breve plazo la provincia de Zamora cuente con un ferrocarril más y este apartado rincón de Sayago pueda comunicarse con la provincia de Salamanca, su vecina, a la que apenas hoy le unen más que estrechos senderos que hacen imposible la vía comercial. Si, como dice la compañía explotadora de la línea de Salamanca a la frontera portuguesa también tiene gran interés en que el proyecto se realice, mucho se tiene adelantado, pero, lo repetimos, hace falta el concurso de todos, por lo mismo que a todos han de alcanzar los beneficios. El Heraldo de Zamora dispuestas tiene sus columnas para cuantos asuntos puedan interesar a esta provincia, y el que tratamos, evidentemente es beneficioso a la misma” (EL HERALDO DE ZAMORA. Diario liberal independiente. Lunes 16 de junio de 1902, portada).

Curiosamente, todas estas informaciones aparecen tan sólo unas semanas más tarde de la segunda gran expedición realizada por Unamuno en la Ribera del Duero. Como sabemos, y está documentado, Unamuno visitó varias veces algunos municipios fronterizos, sobre todo aprovechando las visitas a su gran amigo el poeta portugués Guerra Junqueiro, en Barca D,Alva, pero las dos grandes expediciones las realizó con unos amigos a lomos de unas mulas recorriendo los pueblos fronterizos. La primera la hizo en los carnavales de 1898, iniciando el recorrido en Masueco, Aldeadávila, Mieza y Vilvestre, desde donde regresó a Salamanca y la segunda en mayo de 1902. En esta ocasión la expedición salió desde Fermoselle y llegó hasta Hinojosa. En la expedición iban 4 personas. Además de Unamuno, hicieron el recorrido el doctor Enrique de Areilza, Leopoldo Gutiérrez Abascal y Pedro Eguillor y Atteridge.

Unos meses más tarde, en noviembre y diciembre de 1902 las noticias que se publican en los periódicos es la venta del proyecto a una potente sociedad franco española, encargada de ejecutar las obras para la producción de energía eléctrica en el Cachón de Mieza. Concretamente los días 10, 11 y 12 de noviembre los diarios El Lábaro, El Noticiero Salmantino y el Adelanto, publican la siguiente noticia:

“El activo industrial de Villavieja señor Godihno ha vendido el proyecto del salto de agua situado en el Cachón de Mieza a una poderosa Compañía franco española, la cual ha enviado ya a uno de sus ingenieros, el señor Arteche, para que haga sobre el terreno la comprobación de dicho salto y cuantas observaciones estime necesarias para dar informe” (NOTICIERO SALMANTINO, Diario imparcial de la noche, martes 11 de noviembre de 1902, página 3).

Y para finalizar, los días 5 y 6 de diciembre de 1902 aparece la información de la solicitud al Gobierno Civil de la autorización para la realización de las obras a realizar en el salto del Duero de Mieza. Transcribo la información que aparece en El Adelanto, el 6 de diciembre:

“Por don Luis Manuel de Pando, se ha solicitado del Gobierno civil de esta provincia, autorización para aprovechar 35.000 litros de agua por segundo, del río Duero, en el Salto del Cachón, término municipal de Mieza, con destino a energía eléctrica y diversos usos industriales” (EL ADELANTO, sábado 6 de diciembre de 1902, página 3).

Todas estas informaciones han sido obtenidas de la prensa histórica de Salamanca y de Zamora. También –y como siempre gracias a la buena disposición y amabilidad del secretario-interventor del Ayuntamiento de Mieza, José Ángel Mateos González- he consultado el libro de Actas de Sesiones del Ayuntamiento de Mieza de todo el año 1902 e incluso de 1903 y el sumario del archivo municipal donde podría aparecer algo y no he encontrado ninguna referencia sobre estos ambiciosos proyectos frustrados: el del aprovechamiento del cauce del Duero en el Cachón para energía eléctrica y el de la construcción del ferrocarril que comunicaría las localidades de Fermoselle en Zamora, Mieza, Lumbrales, Villavieja y Salamanca. Importantísimos proyectos que, si se hubieran ejecutado, habrían traído un mayor desarrollo económico y social a nuestro pueblo y nuestra deprimida comarca de Vitigudino- Las Arribes del Duero, enclavada en las provincias de Zamora y Salamanca. Pero, por desgracia, y como tantas iniciativas interesantes, nunca se llegaron a materializarse. Por si alguien tiene curiosidad, en 1902 era alcalde de Mieza don Ángel Holgado Bernal y los concejales, don Hipólito Sánchez López, don Manuel Herrero Hernández, don Manuel Pérez Rodríguez, don Antonio Vicente Vicente, don Pedro Pérez García, don José Delgado García y don Martín García Calderón. El secretario era don Agapito Notario.

III. UN RECUERDO A FRAY BARTOLOMÉ DE LEDESMA EN EL V CENTENARIO DE LA LLEGADA A SALAMANCA DE FRANCISCO DE VITORIA, UNO DE SUS MÁS PRECLAROS MAESTROS.

En el presente año 2026 se está celebrando en la Universidad de Salamanca el V centenario de la llegada de Francisco de Vitoria como catedrático de Teología a la Universidad de Salamanca. Francisco de Vitoria fue uno de los intelectuales más prestigiosos de nuestra Alma Mater Salmantina; además de gran teólogo fue un excepcional jurista, filósofo e incluso economista. Sus enseñanzas dieron la vuelta al mundo, dado que se caracterizó por ser el principal inspirador del “Derecho de gentes” y del Derecho internacional y creador de la famosa “Escuela de Salamanca” y máximo garante del reconocimiento y respeto de los derechos humanos y la igualdad de todos los seres humanos, sin importar su origen, raza y procedencia. Además, sus teorías surgieron en un momento histórico fundamental para España: el descubrimiento del Nuevo Mundo. Incluso el Papa León XIV, en el discurso que pronunció en el Congreso de los Diputados en su reciente visita a España, habló de la figura de Francisco de Vitoria y lo que significó para el origen, garantía y respeto a los Derechos Humanos de todas las personas que habitamos el planeta, con independencia de su origen y procedencia.

Como sabrá la mayoría de la gente de Mieza –y para ello me remito al libro que en el año 2004 escribimos el historiador y amigo Eusebio Fernández (de Aldeadávila), Marcelino Carreto Carretero (q.e.p.d.) y yo mismo, titulado “Fray Bartolomé de Ledesma. Personaje universal de Mieza en el IV centenario de su muerte”, Fray Bartolomé de Ledesma nació en Mieza en 1524, era hijo de Bernardo Martín y de Juana Martín. Sus padres lo enviaron a estudiar a Salamanca, concretamente al Convento de San Esteban, de los Dominicos, donde hizo profesión el 19 de marzo de 1543. Inmediatamente después, estudió Teología en la Universidad de Salamanca, siendo discípulo de Francisco de Vitoria y de otro de los más grandes teólogos del siglo XVI, Domingo de Soto.

Con el descubrimiento del Nuevo Mundo, Fray Bartolomé de Ledesma se marchó a las Indias para ejercer la instrucción, la evangelización y las enseñanzas del Padre Vitoria a la población indígena, respetando siempre que todos los seres humanos, procedan de donde procedan, son iguales en derechos y en deberes. Allí fue catedrático de Teología en las Universidades de México, Lima y Panamá y, posteriormente, durante los últimos 22 años de su vida, Obispo de Oaxaca, antigua Antequera, en México, donde murió el 3 de marzo (miércoles de ceniza) de 1604.

Para la evangelización de los habitantes de aquéllas tierras, escribió en México la “Summa de Sacramentis”, impresa en México en 1560, reimpresa en Pamplona, en 1581 y en Salamanca, en 1585. También escribió otra famosa obra titulada “De iustitia et iure” que correspondería a su magisterio universitario, pero se perdió en un naufragio de un barco que venía a España y traía el texto para la imprenta.

Cuando Fray Bartolomé de Ledesma llegó al Obispado de Oaxaca tenía un conocimiento pleno de las necesidades de la “Nueva España”, era un consumado teólogo, maestro y hombre de letras y forjado en la madurez que dan los años. Pero no sólo era un sabio, fue una persona prudente, dialogante, sosegada y solidaria. Según cuentan sus cronistas, su casa era pobre y su estilo de vida se convertía en su generosidad en las limosnas. Decían que vestía “de jerga” (tela gruesa, tipo arpillera o costal y se usaba mucho este calificativo a quién vestía de pobre, de humilde) y que “a veces traía rotos, como pudiera llevarlos el fraile más pobre”. Fue un excepcional benefactor no sólo del lugar en que vivió, sino también de nuestro pueblo, Mieza y de la comarca de Ledesma, puesto que los beneficios y rentas que obtenía de la Corona, como de la publicación de libros y de su profesión docente y diocesana, los destinaba a limosnas para las personas más humildes e incluso hay indicios racionales y suficientes para pensar que hacia el ocaso de su vida contribuyó económicamente a la construcción de la Iglesia de Mieza, que se levantó precisamente en esa época. También fundó instituciones benéficas en nuestro pueblo y comarca, conocidas como “Obras Pías” y “Capellanías”, instituciones que amparaban a los más pobres.

Cuando falleció, sus restos mortales fueron sepultados en el presbiterio de la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, de Oaxaca, México.

Recordar a quienes nos precedieron, es uno de los deberes éticos de cualquier colectividad. Cicerón, el gran jurista y político romano decía que “la gratitud hacia los antepasados es la primera señal de educación de un pueblo” y el filósofo, también romano Horacio, que “un hombre que no conoce a sus antepasados es como un árbol sin raíces”. Por su parte, el escritor y premio Nobel, José Saramago sentenciaba que “el que no sabe de dónde viene, difícilmente sabrá a dónde va”. El recuerdo a través de artículos como este, es necesario, pero creo que no es suficiente. No estaría mal que la figura de Fray Bartolomé de Ledesma, en forma de busto de metal o de piedra, presidiera algún enclave noble del casco histórico de Mieza o de alguno de los inmuebles de propiedad municipal, con un sencillo texto que recordase su excelente biografía y su magnánima filantropía y/o con la dedicación de alguna calle o rincón emblemático de nuestro querido pueblo. Confieso que cuando recabamos toda esta información, en mi época de Alcalde de Mieza, tuve la intención de que algo así se hiciera, pero coincidió con mi última etapa de regidor y no dio tiempo a ello. Nunca es tarde para recordar a uno de nuestros personajes más ilustres.

JULIO FERNÁNDEZ GARCÍA

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