El diestro salmantino analiza su comprometida actuación en la plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao frente a los astados de Dolores Aguirre, donde dio dos vueltas al ruedo. El torero reafirma su compromiso en el circuito de máxima dureza y repasa sus próximos compromisos de la temporada en plazas de gran relevancia como Madrid o Albacete.
El pasado martes, la plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao volvió a ser testigo de la entrega absoluta de Damián Castaño. El diestro salmantino se enfrentó a una seria y muy exigente corrida de Dolores Aguirre, una cita de enorme compromiso que saldó con dos vueltas al ruedo tras rozar el triunfo.
El esfuerzo titánico sobre la oscurecida arena bilbaína dejó al torero completamente exhausto, pero con la satisfacción del deber cumplido y el respeto unánime de una afición que le profesa una devoción especial. La repercusión de su actuación en El Botxo ha trascendido pese a no haber tocado pelo por la exigencia de Matías en el palco del coso bilbaíno.
En esta conversación con SALAMANCArtv AL DÍA, Damián Castaño hace balance de una tarde de máxima dureza, reflexiona sobre su idilio con la capital vizcaína y analiza un tramo final de temporada que le llevará a pisar algunos de los escenarios más relevantes de la geografía taurina.
- Damián, ahora ya que han pasado 48 horas después de la tarde en Bilbao, y viendo la repercusión que ha tenido, ¿cómo se encuentra?
- La verdad es que fue una tarde importante porque resultó muy dura, con un lote muy exigente. Estoy contento porque di la cara y no me dejé nada dentro. Sentí muchísimo el cariño de Bilbao y les estoy muy agradecido porque fue un afecto tremendo; me siento torero de esa plaza. Es verdad que en el último toro se me pidió la oreja y el presidente, Matías, no la concedió, pero las sensaciones han sido muy buenas.
- ¿Qué tiene Bilbao para usted, que año tras año parece dar un paso más allí?
- Bilbao ha sido siempre muy especial para mí durante los últimos cinco años. Creo que es mi plaza, un escenario donde he tenido triunfos todos los años. Este año no he cortado oreja como en otras ocasiones, y es cierto que en el último astado se pidió mayoritariamente y no se concedió, pero allí siempre pasan cosas importantes. Me siento muy querido y es una afición que llevaré en el corazón.
- ¿Se puede decir que es su plaza talismán pese a que aún falta ese triunfo rotundo?
- Sí, es mi plaza talismán, de eso no tengo ninguna duda. Además, vaya por donde vaya, aunque pasen los años, todo el mundo me recuerda las faenas al toro Argelón hace tres años. También me recuerdan la faena al toro Cigarrero en el año 2024, que fue con lluvia y resultó una tarde épica. La gente siempre se acuerda de las tardes de Bilbao, y con eso me quedo. Que todos los años pase algo allí es muy importante para mí.
- La tarde fue de muchísima exigencia y muy dura. ¿Compensan tantos esfuerzos?
- Sí que compensan, la verdad es que los esfuerzos compensan. Es cierto que en mi circuito de estas corridas duras el sacrificio es diario. Estas corridas requieren estar muy preparado físicamente porque te ponen a prueba constantemente. También mentalmente tienes que estar muy fuerte porque, si no, es duro aguantar. La tensión es máxima desde que te anuncian hasta que se muere el último toro, incluso con los de los compañeros. Son animales muy serios que no siempre te permiten torear como a ti te gustaría o como entrenas de salón, sino que te ponen a prueba y te exigen el máximo. Aun así, gracias a estas corridas me anuncio en las ferias más importantes. Siempre les estaré agradecido porque es donde tengo mi sitio, el respeto ganado y donde de verdad se me valora.
- ¿Alimentan este tipo de tardes a un torero o quitan energía para futuros compromisos?
- A mí me alimentan. El año que viene cumplo 15 años de alternativa, de los cuales llevo seis o siete lidiando este tipo de ganaderías. Tenemos que ser realistas y saber qué lugar ocupa cada uno, y el mío es este. Me siento satisfecho de lo realizado hasta ahora. No ha sido un camino fácil, pero gracias a Dios me he abierto paso en este circuito donde me siento muy respetado por profesionales, compañeros y aficionados. Afronto con optimismo lo que queda, con ocho o nueve corridas en plazas de la importancia de Madrid, Bayona, Cuéllar, Albacete, Barbastro, Alcañiz o Riaza. Queda mucha temporada con ganaderías duras, pero estoy muy contento.
- De cara a lo que viene, ¿cómo influye esta inyección de moral?
- Siempre he sido un torero con la ilusión por las nubes. Afronto el futuro con mucha moral; nunca me ha faltado ilusión y en los momentos más difíciles de mi carrera siempre he tirado para adelante. Me acuerdo constantemente de los momentos en los que no toreaba absolutamente nada y seguía luchando. Ahora que, gracias a Dios, tengo contratos, lo hago con más ilusión todavía. Verme en estos carteles me impulsa a seguir entregándome al máximo.
