El padre provincial de los carmelitas descalzos, Francisco Sánchez Oreja, ha presidido la solemne eucaristía en Alba de Tormes tras la salida de la imagen de Santa Teresa. Durante su homilía, ha lanzado un firme mensaje contra la fe superficial y ha reivindicado el legado de la mística.
La villa de Alba de Tormes ha vivido una de sus jornadas más esperadas y de mayor fervor religioso con la salida de la imagen procesional de su patrona. El padre provincial de la provincia ibérica de Santa Teresa de Jesús en España (OCD), Francisco Sánchez Oreja, ha presidido la solemne eucaristía posterior.
La ceremonia, celebrada ante el sepulcro de la santa, ha congregado a cientos de peregrinos, devotos y destacadas autoridades. Durante su homilía, el provincial ha lanzado un profundo mensaje centrado en la necesidad de una transformación interior y en la vivencia de una fe auténtica.
El acto ha contado con la presencia de la alcaldesa y la corporación municipal de Alba de Tormes, así como de las hermanas carmelitas descalzas. También han asistido el prior de La Santa de Ávila, los hermanos del Corazón de Jesús, sacerdotes llegados de Polonia y un gran número de fieles albenses.
Durante la celebración, se ha realizado una mención especial a fray Pedro, franciscano capuchino, a quien el provincial ha definido como "un carmelita más" por su estrecha vinculación con la orden. En este ambiente de solemnidad, Sánchez Oreja ha invitado a reflexionar sobre el verdadero significado de contemplar a la patrona fuera de la clausura.
Durante su intervención, el sacerdote ha recordado la profunda humildad que caracterizó a la mística abulense, señalando que ella misma pediría a los fieles poner "los ojos en Cristo". Apoyándose en los textos evangélicos, ha lanzado una advertencia sobre el riesgo de caer en una fe meramente externa.
"Podemos llenar nuestras iglesias y mantener el corazón vacío, podemos participar en una hermosa procesión y, sin embargo, no dejar que Dios transforme nuestra vida", ha aseverado Sánchez Oreja. El religioso ha insistido en que besar una reliquia pierde su sentido si se siguen alimentando resentimientos o indiferencias.
El provincial ha aclarado que, aunque la fe necesita expresarse a través de fiestas, procesiones e imágenes, todo este patrimonio devocional "pierde su sentido cuando no nace de un corazón convertido". Por ello, ha instado a limpiar primero el interior para que la devoción sea sincera.

Uno de los momentos centrales de la homilía ha estado dedicado a la transverberación de Santa Teresa de Jesús. El provincial ha recordado el pasaje del Libro de la Vida donde la santa describe al ángel con el dardo de oro que le traspasaba el corazón, dejándola abrasada en el amor divino.
Sánchez Oreja ha explicado que este fenómeno, representado en el arte y visible en el museo de la casa albense, va más allá de lo literal. "La transverberación no fue un espectáculo místico, fue una transformación interior", ha afirmado, destacando que cuando Dios entra en una vida, cambia toda la existencia.
Frente a los intentos de la sociedad actual por cambiar únicamente las estructuras externas, el mensaje del provincial ha recordado que el Evangelio comienza por transformar a las personas. Para ello, ha citado la máxima teresiana: "No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho".
En la parte final de su predicación, Francisco Sánchez Oreja se ha dirigido de forma directa a las hermanas carmelitas descalzas de la villa ducal. El sacerdote las ha definido como las "primeras herederas de este tesoro espiritual" y ha puesto en valor su estilo de vida contemplativo.
"En un mundo lleno de ruido, vuestra vida proclama el valor del silencio", ha manifestado con emoción el provincial. Asimismo, ha contrapuesto la clausura y la oración de las religiosas a una sociedad que mide el éxito únicamente por la productividad y que teme la soledad.
El religioso ha recordado que el monasterio albense es "un corazón que late en medio de la Iglesia" y que sostiene a muchos fieles a través de la oración escondida. Esta entrega total ha sido contrapuesta por el orador frente a la búsqueda del interés propio y la comodidad de la cultura contemporánea.
Para concluir la celebración, el provincial ha querido dejar una pregunta directa a todos los peregrinos y devotos presentes en Alba de Tormes: "Después de besar mi imagen, ¿vas a dejar que Cristo toque tu corazón?".
Sánchez Oreja ha subrayado que de nada sirve la emoción de estas jornadas festivas si la vida de los fieles continúa exactamente igual tras las celebraciones. "La mejor manera de honrar a la santa no es admirarla, es imitarla", ha sentenciado el sacerdote.
La solemne eucaristía ha finalizado con una petición de intercesión a la Virgen María, recordando la célebre máxima de la doctora de la Iglesia de que "solo Dios basta" para llenar la existencia humana.