Marco Pérez cortó dos orejas y salió a hombros de La Malagueta tras firmar una tarde de creciente emoción en la sexta corrida de abono de la Feria de Agosto. El joven torero desorejó al extraordinario tercero de El Parralejo y volvió a mostrar disposición ante un sexto de mayores complicaciones, mientras que El Fandi paseó dos orejas y Borja Jiménez protagonizó algunos de los pasajes de mayor calidad de la tarde, aunque se quedó sin premio por culpa de los aceros.
Con casi lleno en los tendidos, la afición malagueña respondió a una nueva cita de una feria que está dejando una notable entrada y que alcanza así otro de sus momentos destacados en el año del 150 aniversario de La Malagueta. La corrida de El Parralejo ofreció toros de buenas condiciones, con varios ejemplares de gran nobleza, clase, movilidad y entrega, especialmente el tercero, cuarto y quinto, en una tarde en la que los toreros conectaron con unos tendidos entregados.
El primero de El Parralejo fue un toro de gran nobleza, movilidad y recorrido, que permitió a El Fandi desarrollar una faena de notable conexión con los tendidos. El granadino lo recibió con verónicas de gran facilidad, mostrando desde el principio las buenas condiciones del animal, que se empleó con clase y ritmo en los capotes. En banderillas, El Fandi puso todo de su parte para meterse al público en el bolsillo, aunque el tercio no alcanzó la brillantez de otras ocasiones. Ya con la muleta, comenzó la faena de rodillas, comprobando desde ese inicio el largo recorrido de un toro de gran presencia y excelentes hechuras, que se desplazaba hasta el final de los vuelos y permitía ligar series por ambos pitones con continuidad. El animal no apretó en exceso y facilitó la labor del torero, que pudo construir una faena basada en el ritmo, la ligazón y la movilidad de su oponente. El toro encontró sus mejores momentos en la muleta, donde mostró una embestida franca y aprovechable. El Fandi terminó de meterse al público en una faena de creciente intensidad, pero falló con la espada en el primer intento, perdiendo con ello la posibilidad de una mayor recompensa. Finalmente paseó una oreja, aunque, de haber acertado a la primera con los aceros, la petición y el resultado podrían haber sido de mayor entidad.
El segundo de El Parralejo, un toro bajo, armónico y muy reunido, ha terminado ofreciendo más bravura que clase, aunque con cualidades importantes durante buena parte de la faena. Borja Jiménez lo recibió con un soberbio saludo capotero a la verónica, ejecutado con ritmo, cadencia y gran belleza estética. El toro mostró su verdadera dimensión en la muleta, donde al torero sevillano le costó inicialmente imponerse a un animal que se venía arriba, crecía en su entrega y ofrecía profundidad y un notable recorrido. El astado mantuvo una embestida poderosa y repetidora hasta que terminó cayendo al suelo y, aparentemente, se lesionó, circunstancia que hizo que perdiera parte de la repetición que había mostrado hasta entonces. Fue precisamente a partir de ese momento cuando apareció la mejor versión de Borja Jiménez, especialmente con la mano izquierda, firmando naturales de enorme categoría, largos, templados y muy lentos, sacrificando incluso la ligazón en busca de la excelencia en el trazo. Una faena de gran contenido que quedó condicionada por la espada: pinchó en el primer intento y, posteriormente, dejó una estocada entera que hizo guardia. Tampoco acertó con el descabello, prolongando el final del toro y reduciendo la recompensa a pesar de la importancia de varios pasajes de la faena. El público, sin embargo, reconoció la condición del animal y despidió al toro con una fuerte ovación durante el arrastre.
El tercero de El Parralejo ha sido un toro extraordinario, bajo, muy armónico y de excelentes hechuras, que ha ofrecido transmisión, entrega, profundidad y clase durante toda la faena. Marco Pérez lo recibió con una larga cambiada en el tercio y protagonizó después un emotivo saludo a la verónica, aprovechando la gran transmisión con la que el animal saltó al ruedo y que mantuvo en cada una de sus embestidas. El joven torero supo manejar los tiempos y conectar desde el principio con los tendidos, antes de iniciar la faena de muleta con cambiados, dejando llegar al toro y permitiendo que desarrollara toda su condición. El animal embistió con profundidad, metiendo la cara con clase y entregándose por abajo. Quizá, por sus condiciones, hubiera merecido torear durante más tiempo antes de acortar las distancias. El torero terminó metiéndose entre los pitones, llegando los astifinos muy cerca de la taleguilla, en unos momentos de máxima exposición que dispararon la emoción en los tendidos. Cerró su actuación con una estocada muy contundente que derribó al toro sin puntilla. La fuerte conexión con el público y la rotundidad de la parte final de la faena le valieron las dos orejas.
El cuarto de El Parralejo ha sido otro toro de extraordinarias condiciones, al que El Fandi recibió a portagayola con una larga cambiada muy limpia. El torero granadino protagonizó después un saludo capotero de gran sabor, caminando hacia atrás y reduciendo la velocidad de la embestida mientras ofrecía los vuelos de la capa con enorme suavidad, permitiendo que el toro tomara el engaño con una clase extraordinaria y llegando con fuerza a unos tendidos poco acostumbrados a contemplar este tipo de recibimientos. Antes de las banderillas, El Fandi volvió a buscar la conexión con el público con un variado galleo para colocar al toro, combinando diferentes recursos tanto de rodillas como a pie, antes de afrontar un tercio de banderillas en el que puso toda su entrega y su habitual capacidad para meterse a la afición en el bolsillo. Con la muleta, se encontró con un animal de gran calidad, humillación, entrega y profundidad, al que prácticamente bastaba con presentarle la muleta para que embistiera con continuidad. El inicio de rodillas en los medios tuvo largura, temple y mucha conexión con el tendido, aunque mediada la faena el torero perdió por momentos el sitio y se embarulló, rompiendo parcialmente la conexión que había alcanzado con el animal, que no dejó de embestir en ningún momento, siempre por abajo y con gran entrega. El Fandi cerró la faena con una estocada corta y de efecto rápido, provocando una clamorosa petición de las dos orejas. Sin embargo, el presidente concedió finalmente una sola oreja, dejando al torero visiblemente contrariado y lamentando desde el estribo que no se le hubiera otorgado el segundo trofeo.
El quinto de El Parralejo volvió a poner a prueba la capacidad de Borja Jiménez, que firmó una actuación de gran nivel frente a un toro que destacó por su movilidad, clase y entrega. El sevillano inició la faena con cambiados en los medios, en un comienzo fulgurante que pronto dio paso a un toreo largo, templado y muy metido con el animal, siempre buscando el pulso preciso para que el toro desarrollara sus virtudes. Borja toreó para el toro, conduciendo sus embestidas con suavidad y profundidad y dejando momentos de especial calidad, como cuando presentó la muleta prácticamente a ras de suelo para que el castaño la siguiera con enorme clase. La faena alcanzó su cenit en el toreo largo con el que la cerró, rematado con una trinchera de gran expresión como broche final. El torero volvió a estar soberbio, pero la espada volvió a jugar en su contra: dejó un pinchazo hondo que hizo que no volviera a entrar a matar y tuvo que recurrir al descabello. La petición de oreja fue mayoritaria y muy ruidosa, aunque insuficiente a juicio de la presidencia, que no concedió el trofeo. Borja Jiménez recibió finalmente una fuerte ovación y dio una vuelta al ruedo, quedando la sensación de que una vez más perdió una recompensa mayor por los aceros. Destacó también en la lidia una gran segunda vara de Vicente González.
El sexto de El Parralejo ha sido un toro de mayores complicaciones que sus hermanos, con voluntad para perseguir los engaños pero al que le ha faltado ritmo y franqueza en sus embestidas, especialmente de salida en el capote de Marco Pérez. El joven torero se encontró ante un animal que demandaba desde el principio imposición y autoridad, pero quiso plantear la faena desde el inicio buscando la ligazón y dejando que fuera la propia inercia de las embestidas la que marcara el desarrollo. Con el paso de los muletazos, Marco Pérez fue corrigiendo su planteamiento y comenzó a imponer su ritmo al toro, logrando entonces una mejor respuesta del animal, aunque para ese momento el astado ya había comenzado a quedarse sin fuelle. El intento del joven torero, que llegó a buscar soluciones ante un oponente de menor condición que los anteriores, terminó siendo reconocido con palmas, en una tarde en la que la afición ya tenía puesta la atención en la posible salida a hombros de los triunfadores.
Plaza de toros de La Malagueta, Málaga. Corrida de toros. Sexta de abono de la Feria de Agosto 2026. Casi lleno.
Toros de El Parralejo.
Información y foto de cultoro.es