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Inversión de más de 8 millones de euros en un secadero de maíz en la comarca de Peñaranda
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Poveda de las Cintas

Inversión de más de 8 millones de euros en un secadero de maíz en la comarca de Peñaranda

Publicado 19/08/2026 10:45

La cooperativa Tierra Charra-La Moraña proyecta su construcción, ya supera los 450 socios, y prevé financiar hasta el 50 % del proyecto mediante subvenciones públicas.

La cooperativa Tierra Charra-La Moraña sigue consolidando su plan de expansión en la provincia de Salamanca con la puesta en marcha de un ambicioso proyecto industrial. La entidad prevé invertir entre 8 y 9 millones de euros en la construcción de un secadero de maíz en la localidad de Poveda de las Cintas.

La dirección de la cooperativa se encuentra actualmente ultimando los proyectos técnicos para la ejecución definitiva de las obras. Los terrenos para esta infraestructura, clave para el desarrollo agrícola de la comarca, fueron adquiridos por la organización hace unos años.

Al contar con la calificación de cooperativa prioritaria a nivel nacional, la entidad confía en obtener ayudas públicas sustanciales. "Esperamos acceder a subvenciones de entre el 40 % y el 50 %", detalla el presidente de la entidad, Julián Juanes Fraile, lo que reducirá el impacto financiero de la inversión.

Esta inyección económica evitará tener que aplicar sobrecostes a los agricultores asociados, garantizando la viabilidad de un proyecto que busca mejorar la competitividad del sector en un momento especialmente complejo para el campo salmantino.

Un crecimiento sostenido desde 2013

Lo que comenzó hace poco más de una década como la iniciativa de un pequeño grupo de profesionales de Peñaranda de Bracamonte y La Armuña se ha transformado en una de las cooperativas más potentes de la provincia. En la actualidad, la organización ya supera los 450 socios activos.

La entidad mantiene un ritmo de crecimiento constante, incorporando una media de 30 nuevos miembros cada año. Entre estas nuevas incorporaciones destacan explotaciones de gran tamaño que anteriormente operaban de forma independiente en el mercado.

"No dejamos de crecer en socios, incluso se están incorporando explotaciones muy grandes que parecía que se defendían bien solas", explica Julián Juanes Fraile. Para el presidente, esta tendencia refleja la confianza del sector en su modelo de gestión.

Una campaña marcada por la baja rentabilidad

La última cosecha de cereal ha dejado un panorama muy preocupante y dispar en el campo charro. En la comarca de La Armuña, la producción media registrada apenas alcanzará para cubrir los elevados costes de producción que soportan los profesionales.

La situación es todavía más crítica en las zonas de Peñaranda de Bracamonte y Madrigal de las Altas Torres. "Ahí la cosecha ha sido muy mala por las escasas producciones y no se cubren costes de producción ni de lejos", lamenta el presidente de la cooperativa.

A pesar de que los precios del cereal muestran una ligera tendencia al alza, la baja productividad de las tierras impide alcanzar la rentabilidad necesaria. Según la entidad, haría falta un incremento drástico de las cotizaciones para revertir la situación.

Medidas de apoyo y liquidez para el socio

Para amortiguar estos resultados negativos, Tierra Charra-La Moraña ofrece flexibilidad en la gestión de los cobros. Los cooperativistas pueden liquidar su cosecha cuando lo estimen oportuno o dejarla a la media para beneficiarse de las subidas del mercado.

Asimismo, la entidad facilita el adelanto de fondos de las cosechas para aportar liquidez inmediata a los agricultores. También ofrece la posibilidad de financiar insumos básicos como abonos, semillas y herbicidas, que se abonan tras la venta del producto.

La integración de la cooperativa en el Grupo AN, la mayor cooperativa cerealista de España, aporta una seguridad crucial. Esta alianza garantiza el aseguramiento del 100 % de las ventas de todos sus socios frente a posibles impagos.

"Nosotros lo vendemos todo asegurado y, si hubiera una pérdida, se reparte entre todo el grupo nacional", destaca Juanes Fraile. Este sistema diluye los riesgos de tal forma que cualquier eventualidad apenas supondría un céntimo por kilo para los asociados.