Tarde marcada por el juego desigual de los toros de Vellosino
La plaza de toros de Guijuelo ha vivido este miércoles, 19 de agosto, una intensa cuarta de abono de su Feria Taurina de 2026. El festejo, que registró un casi lleno en los tendidos, se saldó con la salida a hombros del sevillano Borja Jiménez tras cortar dos orejas, según la información detallada por Cultoro.
El encierro estuvo protagonizado por reses de la ganadería de Vellosino, que ofrecieron un juego desigual y acusaron, en líneas generales, fuerzas justas y un recorrido limitado. Junto a Jiménez, hicieron el paseíllo el también sevillano Daniel Luque y el diestro salmantino Manuel Diosleguarde, quien levantó la bandera de la tierra charra con una tarde de máxima entrega.
La espada se convirtió en el principal enemigo de la terna, privando tanto a Luque como especialmente a Diosleguarde de pasear unos trofeos que se habían ganado con el capote y la muleta.
El diestro de Espartinas cuajó una tarde muy seria y templada. Ante el segundo de la tarde, un astado noble pero de fuerzas muy justas, Borja Jiménez planteó una labor de sumo mimo, llevándolo a media altura y sin exigirle en exceso. Destacaron varios naturales de bella factura y un final diestro que conectó con fuerza con los tendidos, logrando pasear una oreja tras un pinchazo y estocada.
El triunfo grande llegó en el quinto de la tarde, un animal que ofreció mejores posibilidades. Jiménez volvió a mostrar su capacidad lidiadora y firmeza, estructurando una faena de buen tono sobre el pitón derecho, el lado más potable del astado de Vellosino. Tras otra labor de gran disposición, paseó su segundo trofeo de la tarde, asegurándose la salida a hombros.
El salmantino Manuel Diosleguarde firmó los pasajes más vibrantes de la tarde, aunque la fortuna con los aceros le dio la espalda. En el tercero, que tuvo que ser devuelto saliendo en su lugar un sobrero de Vellosino, el charro se mostró muy firme y solvente ante un animal noble pero de escaso recorrido, siendo ovacionado.
La gran faena de la tarde llegó en el sexto de la tarde, el toro más potable del encierro junto al segundo. Diosleguarde encendió los tendidos al recibir al animal de rodillas en el tercio con el capote. Con la muleta, cuajó tandas de mucho temple, enjundia y arrebato por el pitón derecho. Sin embargo, tras un final de mucha raza, marró con los aceros perdiendo una puerta grande que tenía asegurada, quedando todo en una calurosa ovación.
Por su parte, Daniel Luque se marchó de vacío de la plaza salmantina debido al nulo juego de sus oponentes. Ante el reservón primero, un toro que no rompió en la muleta, el de Gerena puso todo de su parte tirando de recursos y entrega. Pudo haber cortado un trofeo, pero el fallo con la espada dejó su labor en una ovación con saludos.
El cuarto de la tarde resultó un animal imposible, sin fondo ni transmisión y de escasísimo recorrido. Luque lo intentó por ambos pitones, pero ante la falta de opciones decidió abreviar su labor, que fue silenciada por el respetable.