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César Serna, el alma de Dulca, pregonero de las fiestas de Peñaranda 2026: Una vida de trabajo y visión de futuro
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FERIAS Y FIESTAS 2026 - PREGONERO

César Serna, el alma de Dulca, pregonero de las fiestas de Peñaranda 2026: Una vida de trabajo y visión de futuro

Publicado 18/08/2026 17:21

Con más de medio siglo de trabajo y compromiso a sus espaldas, se sube este martes al gran escenario de la Plaza de la Constitución para vivir este monento tan especial

La designación de César Serna como pregonero de las ferias y fiestas 2026 de Peñaranda ha despertado una profunda emoción en toda la comarca. El creador y máximo responsable de la emblemática empresa peñarandina Dulca ha abierto su corazón para repasar una vida entera marcada por el esfuerzo innegociable, la innovación constante y el amor incondicional por su familia. En una charla cercana y humana, el empresario ha desgranado los recuerdos que han forjado su trayectoria, desde sus primeros pasos en el obrador familiar hasta liderar una compañía con proyección internacional.

"Es una alegría", ha confesado Serna al valorar su nombramiento. "La cantidad de gente que me felicita por esto…si voy por las calles y todo el mundo me dice César enhorabuena, vamos a ir a escucharte… Yo no sabía que el ser pregonero tuviera tanta repercusión, muchísima". El fundador de Dulca ha reconocido que este homenaje ha supuesto un orgullo especial, al considerar que ha sido el primer gran empresario en recibir este honor en la localidad.

Los orígenes de la pastelería peñarandina

Para entender la magnitud de Dulca, César Serna ha viajado a sus raíces. Aunque ha nacido en Salamanca, ha llegado a Peñaranda con apenas seis años. Ha estudiado primero en el primer Colegio de la Encarnación ubicado en la calle Ricardo Soriano, posteriormente en el colegio San Miguel y, finalmente, ha completado su bachillerato en el Fray Luis de León de la capital salmantina. Sin embargo, su verdadera escuela ha estado entre harinas y hornos.

El empresario ha revelado un dato histórico fundamental: la reconocida fama de los dulces de Peñaranda se ha debido, en realidad, a su padre. Originario de Madrigal, su progenitor viajaba de joven a Gijón para formarse con Federico Wasenger, un maestro pastelero austriaco que regentaba 'La Vienesa'. Este artesano centroeuropeo, huido de la Primera Guerra Mundial, introducía técnicas avanzadas con natas, mantequillas y brioches que aquí eran impensables. "La pastelería que aquí se hacía era una pastelería de pueblo, auténticamente cuatro cosas de pueblo", ha explicado Serna.

Tras sobrevivir a un campo de concentración al finalizar la Guerra Civil, el padre de César regresaba y aplicaba todos esos conocimientos europeos, convirtiéndose en el precursor en la sombra de los famosos dulces locales. Con tan solo 14 años, durante un verano en el que su padre se quedaba sin operarios, César empezaba a trabajar a su lado. Tras cumplir el servicio militar, viajaba a Barcelona para perfeccionar su técnica en las mejores pastelerías del país, regresando con una visión que ha cambiado la historia más dulce de Peñaranda.

El nacimiento de Dulca: un salto al vacío

A los 30 años, el agotamiento marcaba un punto de inflexión. "Yo cerraba el obrador a las 11 de la noche los domingos, a las 10 de los días de diario, y todos los días. Hasta que no monté Dulca, yo no sabía lo que era un sábado y un domingo", ha relatado con emoción, recordando cómo apenas ha podido ver crecer a su hija mayor, Noelia. Impulsado por la necesidad de dignificar la profesión, proponía una unión a los pasteleros locales. Ante su negativa, ha encontraba apoyo en tres fabricantes: los hermanos Salinero y el padre de Miguel Andrada.

Con un crédito histórico de 30 millones de pesetas concedido por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad en 1978, adquiría las antiguas naves de calzados Peña. Sin embargo, los inicios fueron durísimos, ya que perdían a su principal cliente cuando el mercado empezaba a cambiar hacia la autoventa. "Me quedé blanco y sin sangre porque dije, si es nuestro cliente base", ha recordado.

La salvación llegaba gracias a la innovación. Ha inventado las 'milhojas', utilizando una máquina cortadora artesanal fabricada por el padre de Andrada, un antiguo fabricante de persianas de madera. El éxito fue tan rotundo que tuvieron que instaurar turnos de 24 horas. "Hacíamos por el día y por la noche plancha de hojaldre", ha señalado. A este triunfo le seguían las pastas de piñón, que les convertían en los segundos mayores consumidores de este fruto seco en España, y los famosos 'ochos'.

La odisea alemana y la supervivencia

El gran salto internacional se producía cuando aceptaba el reto de fabricar cruasanes para la cadena alemana Aldi. Fue una época de máxima tensión. Tuvieron que adaptar la fábrica en tiempo récord, comprando un horno de 40 metros de segunda mano en La Coruña que el mecánico local Blas desmontaba y volvía a montar en Peñaranda con una precisión asombrosa. "Lo hizo él solo con otro ayundante. Fue sorprende cuando terminaba el montaje y le vimos funcionar a la perfección. De hecho todavia le conservo porque me trae muchos y bonitos recuerdos…y encima sigue funcionando como el primer dia", ha rememorado Serna con admiración.

Pero el mercado internacional mostraba su cara más cruel cuando un intermediario alemán rechazaba injustamente más de 20 camiones de cruasanes para proteger su propia imagen. "La ruina, la ruina podían ser 20, 25 camiones... Yo quería cerrar la fábrica, yo echaba la cuenta, digo, ¿dónde voy yo a soportar esto? Imposible", ha confesado. Milagrosamente, lograba salvar la empresa poniendo a la venta este producto en España y Portugal.

El pilar familiar y el futuro de la empresa

En todo este arduo camino, César Serna ha destacado el papel fundamental de su esposa, quien ha sostenido la economía familiar desde la tienda en los años más inciertos y ha sido su principal apoyo moral. "Mi mujer es el soporte, la que me da ánimos y me empuja hacia adelante", ha valorado con profunda gratitud.

Hoy, el legado está asegurado gracias a sus hijos, César y Noelia, quienes han revolucionado la compañía enfocándola hacia las grandes cadenas de distribución y la marca blanca. "Mis hijos es que son dos fenómenos. César es buenísimo, y Noelia lo mismo en la parte económica", ha afirmado con orgullo. Bajo su dirección, Dulca ha proyectado duplicar su producción, instalando una línea automatizada capaz de fabricar 35.000 cruasanes a la hora, la más avanzada de Europa. "Es que estos hijos míos no saben hacer nada que no sea de lo bueno, lo mejor", ha añadido.

Mientras preparaba el pregón que leerá ante sus vecinos en las ferias de 2026, César Serna ha reflexionado sobre cómo le gustaría pasar a la historia de Peñaranda. Lejos de las cifras millonarias o las grandes producciones, su deseo ha sido profundamente humano y sencillo: "Que me recuerden como una persona trabajadora y honrada". Un resumen perfecto para una vida dedicada a endulzar el mundo desde el corazón de la comarca de Peñaranda.