Iberdrola ha implantado cerca de 500 agentes de inteligencia artificial para optimizar la gestión de sus redes, centrales de generación y atención al cliente. Esta estrategia busca combinar el talento de sus profesionales con la tecnología para mejorar la eficiencia y la resolución de incidencias en tiempo real.
La compañía eléctrica Iberdrola avanza en su proceso de transformación digital con la incorporación de cerca de 500 agentes de inteligencia artificial. Estas herramientas, que se encuentran ya implantadas o en fase de desarrollo, darán soporte a diversas actividades del grupo para mejorar la productividad y la calidad de sus operaciones.
Con esta iniciativa, la multinacional busca acelerar la ejecución de sus procesos internos y consolidar su camino para convertirse en la denominada "AI Utility of the Future". La estrategia se centra en combinar la experiencia de sus profesionales con las capacidades de la tecnología agéntica.
Este despliegue tecnológico resulta clave en el sector energético, donde la gestión de infraestructuras críticas requiere una respuesta ágil en tiempo real. La inteligencia artificial se integra así como un elemento de apoyo para optimizar recursos y facilitar la toma de decisiones de los equipos técnicos.
La implantación de estas tecnologías abarca las principales áreas de negocio de la compañía, distribuyéndose en funciones específicas para cada departamento:
La adopción de la inteligencia artificial en el grupo se complementa con programas específicos de formación y acompañamiento para los empleados. Estas iniciativas permiten a la propia plantilla identificar nuevas oportunidades de negocio y diseñar casos de uso adaptados a sus necesidades diarias.
Desde la compañía subrayan que la incorporación de estas capacidades se realiza de forma progresiva y responsable. El diseño del sistema garantiza que el control y la responsabilidad última de todas las decisiones estratégicas permanezcan siempre en manos de las personas.
Iberdrola cuenta actualmente con una capitalización bursátil que supera los 140.000 millones de euros, lo que la sitúa como la mayor eléctrica de Europa y una de las dos principales a nivel mundial. El grupo presta servicio a más de 100 millones de personas en todo el mundo.
La multinacional dispone de una plantilla global de 45.400 empleados y gestiona activos valorados en 161.000 millones de euros. En el ejercicio de 2025, la firma registró un beneficio neto récord de 6.285 millones de euros, aportando cerca de 10.400 millones de euros en impuestos en los países donde opera.
La actividad de la compañía sostiene más de 500.000 puestos de trabajo indirectos a través de su cadena de suministro, gracias a un volumen de compras que alcanza los 13.200 millones de euros anuales a decenas de miles de proveedores externos.
Desde el año 2001, Iberdrola ha invertido más de 175.000 millones de euros destinados al desarrollo de redes eléctricas, energías renovables y sistemas de almacenamiento de energía. Este esfuerzo inversor busca consolidar un modelo energético basado en la electrificación.
En la actualidad, la empresa gestiona cerca de 1,4 millones de kilómetros de redes eléctricas distribuidos en varios países estratégicos:
Asimismo, la compañía cuenta con una capacidad de generación global de 57.000 megavatios (MW), de los cuales más de 46.000 MW corresponden a fuentes de energía renovable, reforzando su posicionamiento en la transición energética.