Junto al torero salmantino actuaron el rejoneador Sebastián Rodríguez, que cortó una oreja a un toro de El Canario, y el matador Manuel Jesús El Cid, que tuvo el lote de Orive más complicado, salió de vacío
Damián Castaño salvó la corrida de toros mixta celebrada este domingo 16 de agosto en Vitigudino, festejo tradicional con motivo de sus fiestas en honor a la Virgen del Socorro y en el que estaban acartelados el rejoneador Sebastián Rodríguez ‘Sebita’, con dos toros de El Canario, y los matadores Manuel Jesús ‘El Cid’ y Damián Castaño, con cuatro toros de Orive, aunque finalmente fueron cinco tras que el segundo de El Cid el presidente lo mandase a los corrales de nuevo tras un fuerte puyazo. Los de Orive, manejables excepto el segundo de El Cid. El cuarto de la tarde dio la vuelta al ruedo. Los toros de El Canario dieron juego en los rejones.
Sebastián Rodríguez estuvo bien en el que abría plaza, cumplidor con las banderillas y sin alardes con el caballo. Erró con el rejón de muerte y tuvo que desmontar para descabellar al de El Canario. Ovación y aplausos en el arrastre para el toro. En su segundo, cuarto de la tarde, el rejoneador granadino le puso más ganas, comenzó la faena con la garrocha y cabe destacar la colocación de cuatro banderillas cortas sin levantar la cara del toro, y una banderilla al violín. Cortó una oreja tras apuntillar al toro con la cruceta después de una estocada trasera.
El Cid tuvo el peor lote de la tarde, aunque tampoco vino a Vitigudino a jugársela. En su primero, que mostró muchas dudas en el caballo, después de un primer tercio desapercibido, comenzó la faena con la mano izquierda logrando alguna serie que puso el silencio, primero, en los tendidos, y después los olés. Cambió de mano, pero el toro se vino abajo enseguida, por lo que el sevillano no expuso más. Estocada con salida y silencio. El segundo de su lote fue devuelto a corrales por manso pero tras un fuerte puyazo, lo único bueno que hizo el toro, su empleo en el caballo. El segundo bis tampoco era claro, aunque el Sevillano intentó no irse de vacío logrando algunos muletazos templados por el pitón derecho, pero el sevillano no tuvo el día con la cruceta después de un buen estoconazo con la espada. Fuerte petición de oreja que el presidente no concedió.
Damián Castaño jugaba en casa, y eso se le notó en las ganas que puso en sus dos toros. Al primero le endosó dos largas cambiadas junto a las tablas que puso en pie al público, bien a la verónica. Y también de rodillas comenzaba la faena de muleta, lo que no hizo que ganarse más al público si es que no lo tenía ya en el bolsillo. El pequeño de los Castaño realizó una faena pausada dándole aire al torito de Orive, el más pequeño de un encierro bien presentado, logrando buenos derechazos. Aunque probó con la izquierda, no era el pitón, mató de media tras un pinchazo, aunque el presidente, José Cordobés, le concedió un trofeo a petición del público. En su segundo, Castaño se mostró valiente en el toreo con el capote y realizó una faena de raza con la muleta, con buenos derechazos a un toro que se desplazaba largo por ese pitón, inservible por el izquierdo. Mató de estocada entera y el presidente le concedió la segunda oreja de la tarde y la vuelta al ruedo al de Orive.
Ficha del festejo
Plaza de toros de Vitigudino: un cuarto de entrada, poco más de 1.000 personas
Corrida toros mixta: dos toros de El Canario para rejones, manejables; y cinco de Orive, uno de vuelta al ruedo y otro devuelto por manso.
Sebastián Rodríguez ‘Sebita’: una oreja
Jesús Manuel ‘El Cid’: silencio y ovación
Damián Castaño: una oreja y una oreja