Vivimos en tiempos de eclipses. Los eclipses solares se han dado siempre a lo largo de todos los tiempos. Pero ahora, con la comunicación global y las redes sociales en las que los bulos campan a sus anchas, con capacidad de convocatoria para arrastrar a masas de gente incluso al precipicio y hasta la muerte, pareciera que cualquier movimiento o suceso significativo eclipsa todo lo demás.
Sobre la mesa tenemos los lamentables sucesos de la migración en Ceuta con más de cien muertos y el terremoto de Colombia con 275 muertes, además de los heridos y las pérdidas materiales, a quienes dedicamos nuestros pensamientos y solidaridad, antes de centrarnos en el eclipse ocurrido el 12 de agosto en España.
Con la vivencia habida durante el reciente eclipse solar y puede que influenciado por el gran éxito cinematográfico que se está dando con la película Odisea, estos tiempos de eclipses me traen a la mente aquella frase épica de la película Troya (2004) dirigida por Wolfgang Petersen y en la que Aquiles le dice a Ulises (Odiseo) “Si alguna vez cantaran mi historia, cuenten que caminé entre gigantes. Cuenten que viví en los tiempos de Héctor…, cuenten que viví en los tiempos de Aquiles”. Recordemos que Héctor y Aquiles son personajes héroes de la mitología griega, reflejados en el poema épico la Ilíada del griego Homero (1159- 865 antes de Cristo).
Aquí y ahora, en tiempos de eclipses, no tenemos grandes héroes, más bien escasean. Por el contrario, somos muy dados a hacer de cualquier circunstancia algo crepuscular, decadente. Cuando estalla una crisis, enseguida, en días u horas, aparece o se crea otra que, como el eclipse, oscurece y opaca la anterior. No es el caso del eclipse solar que se ha producido el pasado 12 de agosto, que por su grandiosidad ha significado una importante dosis de ilusión, emoción, felicidad, de acontecimiento único que con propiedad y orgullo nos permite decir que vivimos en tiempos de eclipses. No es esta una era legendaria de héroes, como la que nos cuenta Homero en la Ilíada y la Odisea, pero sí en la innovación y avances tecnológico.
El eclipse no es magia, aunque lo parezca esa corona luminosa que rodea la puesta de Sol o esa noche improvisada, es ciencia y la ciencia hace un balance muy positivo del eclipse solar ocurrido el día 12. Una vez más, el comportamiento ciudadano de los españoles y de los visitantes llegados de otras latitudes, casi 450.000, para seguir el fenómeno astronómico ha sido ejemplar y responsable, especialmente por atender las medidas de seguridad y la protección de la visión durante el episodio. El día después, las consultas en urgencia de oftalmología aumentaron en algunos lugares, pero sin apenas casos urgentes.
El eclipse solar, ese fenómeno natural en el que la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, en la que nosotros vivimos, se ha puesto de manifiesto en este eclipse con una experiencia de inmersión de la ciudadanía en el proceso, viviéndolo con intensidad y convirtiéndolo en un fenómeno turístico de masas. Ya en enero y en la Feria Internacional del Turismo (FITUR) Castilla y León hizo de este eclipse el eje central de su reclamo turístico para el 2026. No debemos olvidar que el Sol es nuestra gran fuente de energía y cualquier cambio o modificación que en ella se produzca, siquiera que sea momentáneo, es un fenómeno extraño y llamativo.
Desde ningún otro punto del sistema solar, solo desde la Tierra, puede verse el eclipse total y, en esta ocasión, se pudo apreciar en parte de Islandia y de España. Durante aproximadamente un minuto dependiendo del lugar, en 31 de las provincias españolas, cubriendo una franja de unos 300 kilómetros, desde la costa cantábrica hasta las islas Baleares, se hizo de noche en plena tarde, el día de “las dos noches” se ha llegado a decir. El Sol se apagó y la energía fotovoltaica se hundió, para enseguida recuperarse.
Aunque no fueron estos los únicos lugares en los que se disfrutó del eclipse, en otras provincias pudimos seguir el eclipse parcial (entre el 98 y 99 por ciento) que no por incompleto perdió emoción y singularidad. Quien suscribe se desplazó hasta su pueblo natal, Santibáñez de la Sierra (Salamanca) para vivir una jornada de encuentro con los familiares, vecinos y amigos venidos desde distintos puntos del país y juntos seguir el eclipse desde un paraje incomparable como es “El Mirador del Monte” y luego compartir una merienda campestre con productos de la tierra.
Circunstancias como la descrita o similares que se vivieron en otros muchos lugares de la geografía, especialmente en lo que se ha dado en llamar la “España vaciada” que el eclipse ha hecho el milagro de volver a llenarla, siquiera que haya sido por una jornada, por un día único para contar, en el que se han superado los miedos y las supersticiones de antaño ante tal espectáculo que nos regala el cosmos.
Lo habitual es que pasen siglos hasta que se repita un fenómeno parecido en los mismos lugares, se calcula que en La Albufera de Valencia no se repetirá el eclipse hasta dentro de 400 años, por tanto, al vivirlo estamos haciendo historia con un contagio de alegría y emociones. Si bien, en 1905 parece que una noche repentina sorprendió a los campesinos de Burgos.
¿Qué pasa el día después del eclipse? Pues que la mayoría de las cosas vuelven a su estadio anterior. La España rural que se agosta y se marchita, esa que no importa vuelve a no importar. Los pueblos vaciados que se han llenado estos días volverán a ser eclipsados por y para todo lo demás. Y, ¿Qué hacemos con las gafas? Reciclarlas o guardarlas aquellos que pensemos en repetir la experiencia ya que, en España, el 2 de agosto del 2027 tendremos otro eclipse total en el sur de la península, con una totalidad más larga en tiempo y el 26 de enero del 2028 llegará un eclipse anular.
Además de la emoción y el estímulo de nuestros sentimientos, el eclipse nos ha mostrado que somos capaces de maravillarnos ante una realidad cósmica superior, de dejar a un lado las diferencias y ponernos a mirar todos en la misma dirección, conservando los matices de percepción, humildad y capacidad de asombro. Elementos fundamentales para abrir caminos y mirar al futuro con esperanza.
Les dejo con Mecano - Hermano Sol, Hermana Luna
https://www.youtube.com/watch?v=weWQxH1qCsc&t=1s
© Francisco Aguadero Fernández, 15 de agosto de 2026
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