Las olas de calor y las siembras tardías han dejado rendimientos mínimos de entre 450 y 500 kilos por hectárea.
La organización agraria UPA Salamanca ha confirmado que la actual campaña de garbanzos se sitúa como la peor de la última década en la provincia. Los resultados obtenidos tras generalizarse la recolección consolidan una tendencia muy negativa para los cultivos de secano, que ya se hizo evidente hace unas semanas con la mala cosecha de la lenteja.
Los rendimientos medios en la provincia se sitúan en una horquilla de entre 450 y 500 kilos por hectárea, unas cifras inusualmente bajas. La situación es especialmente crítica en las parcelas de siembra tardía, donde los agricultores no están logrando recuperar ni la cantidad de simiente empleada.
Este revés productivo se suma a un escenario socioeconómico complejo para el sector primario salmantino. Los profesionales del campo afrontan esta campaña con unos altísimos costes de producción y unos precios de venta en origen que no compensan la inversión realizada.
El factor determinante en este retroceso ha sido el comportamiento del clima durante la primavera y el verano. Las sucesivas olas de calor que comenzaron a registrarse de forma prematura en el mes de mayo impactaron de lleno en el desarrollo vegetativo de la planta, limitando drásticamente su rendimiento.
A esto se suman las dificultades registradas durante el periodo de siembra. Las intensas lluvias impidieron que las labores agrícolas se realizaran en las condiciones óptimas, obligando a retrasar las tareas y provocando que muchas de las siembras se ejecutaran fuera de su época ideal.
La inestabilidad meteorológica también se tradujo en una notable reducción de la superficie dedicada a esta legumbre en Salamanca. Durante esta campaña se han sembrado 2.980 hectáreas de garbanzos en secano, lo que representa un descenso frente a las 3.130 hectáreas registradas en el ejercicio anterior.
Por su parte, la superficie destinada al cultivo de regadío se ha situado en 837 hectáreas. El desánimo cunde entre los productores locales, quienes ven cómo la falta de rentabilidad dificulta la viabilidad de sus explotaciones familiares.
El secretario general de UPA Salamanca, Carlos José Sánchez Rodríguez, ha calificado la situación de muy preocupante, especialmente en aquellas explotaciones que se vieron obligadas a realizar siembras tardías debido al exceso de humedad invernal.
En estas parcelas tardías, los agricultores están obteniendo rendimientos inferiores a los 140 kilos por hectárea, una cifra que ni siquiera cubre el volumen de grano que tuvieron que depositar en la tierra como simiente al inicio del ciclo de cultivo.
Este balance negativo cierra un año agrícola muy complicado en la provincia de Salamanca. La acumulación de pérdidas económicas incrementa la incertidumbre y el desánimo de los agricultores de cara a la planificación de las próximas campañas.
El sector mira ya con preocupación el inicio de la próxima sementera, que arrancará en apenas un mes y medio con la siembra de la colza. Los productores salmantinos reclaman medidas de apoyo que permitan amortiguar el impacto de los costes y la adversidad climática.