La artista, fotógrafa y colaboradora de Salamanca rtv al Día expone una muestra de su obra en el espacio del Ayuntamiento de Santa Marta
Tiene la Sala Protagonistas la cercanía y la calidez de un espacio compartido. De todos los magníficos enclaves dedicados al arte en Santa Marta, lugar que ha apostado por las salas expositivas como un modelo de identidad, es posible que este pequeño espacio en la misma sede municipal que alberga el Museo de Arte Contemporáneo José Fuentes –maestro y amigo de nuestra artista- sea el más próximo y cercano al público. Desde sus paredes de cristal hacia la plaza abierta, la obra de los artistas que exponen en este espacio aparentemente pequeño, parece entregarse al público más directamente, como lo hace hasta el 3 de septiembre, la de Carmen Borrego.
¿Y qué nos ofrece Carmen Borrego desde su gran proximidad a Santa Marta? No solo vive en la localidad su hermana, sino que además de su vinculación como alumna con Pepe Fuentes que ha propiciado que una de sus obras se exhiba en la Escuela de Gastronomía de Santa Marta, Carmen es la autora de un libro que merece reedición: “Santa Marta de Tormes, voluntad de permanencia, de pertenencia, de vida”, publicado en el 2022 por la Diputación de Salamanca y el Ayuntamiento de la localidad en el que la artista recorre con la cámara su paisaje. Y es un hermoso círculo cerrado que la fotografía de la portada de su libro retrate, precisamente, el lado del edificio consistorial donde ahora expone su trabajo.
Un trabajo que se centra en el dibujo y la acuarela y que muestra también rincones santamartinos. Carmen trabaja de forma particular el óxido para retratar a las aves de Coral Corona en la Isla del Soto, y juega exquisitamente con las líneas para mostrarnos un rincón maravilloso, el de la casa con la higuera de la calle Moreta, antigua vivienda santamartina adornada por un jardín. Carmen Borrego está vinculada a Santa Marta y esta exposición lo prueba, como muestran cada obra suya, cada colaboración con el periódico Salamanca rtv al día su arte y su talante abierto, generoso, alegre y comprometido.
Carmen Borrego, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, trabajó durante muchos años en las Artes Gráficas que le enseñaron el valor de la cultura, del libro y de ese talento visual que ha ejercido en el campo del diseño, de la ilustración, de la fotografía y que ahora se une a su enorme entrega personal para mostrarse como una espléndida docente. Grabadora, acuarelista en el grupo de Jerónimo Calvo, colaboradora en prensa en el campo de la cultura así como en las muestras expositivas del proyecto diocesano “Fe y Arte”, maestra de dibujo y pintura de forma altruista en AVIVA y tantas cosas más, Carmen ha tenido una trayectoria sorprendente vinculada siempre al arte pero sin cerrarse a ninguna técnica ni cometido. Porque todo en ella es arte. Dedicada a la fotografía y al diseño gráfico durante más de veinte años, pareció hacer dejado a un lado la pintura y la ilustración, hasta que un proyecto literario la requirió, y hasta ahora.
En las fiestas del 2019, quiso la casualidad que se quedara José Ignacio García sin uno de sus ilustradores para su antología “Contamos la navidad”. En poco tiempo, Carmen Borrego había realizado la primera obra de su nueva vida artística: utilizó para el relato el retrato fotográfico del activista social y poeta bejarano Luis Felipe Comendador y le sumó los arcos de la Plaza Mayor. La fotógrafa dejaba paso a la ilustradora y desde entonces, los trabajos de Carmen Borrego para ilustrar libros, revistas publicadas por el grupo IMediaCyL, la longeva publicación “Papeles del martes”, o portadas de discos, no han dejado de sucederse. Y todo ello sin descuidar su trabajo docente, su entrega a la fotografía –suyos son los retratos del mundo de la cultura salmantina para las entrevistas en Salamancartv al día-, su tarea como diseñadora, su vinculación con el folclore y todo lo que le propongan, que su capacidad de trabajo siempre ha sido infinita.
“Líneas habitadas” es una buena muestra de su empeño. Nos trae las magníficas ilustraciones de uno de sus proyectos más queridos, el libro “Tiempo de sementera”, publicado por la Diputación de Salamanca en el 2024, pero no se queda ahí, en la figuración pura en la que enlaza líneas y manchas, contorno y evocación en lo que ella denomina “dimensión emocional”. Carmen Borrego se atreve con una cierta abstracción, con la libertad de la línea, la textura que consigue con tramas laboriosas, la facilidad aparente de su dominio de la acuarela y los rotuladores calibrados con los que realiza sus emotivas imágenes. Imágenes que interpelan al espectador desde la fantasía –ese beso, la espina y la columna, la nadadora casi helénica, la mancha del cuerpo, la máquina que nos remite a su talento de grabadora-, la figuración y también la broma, como ese plátano pegado a la pared que parte de un juego con el acuarelista Jero Calvo.
Cuántos amigos en el retrato fotográfico, la tarea compartida y la amistad en Carmen Borrego. Como artista, la soledad y su particular forma de trabajo le pertenece por entero, pero su lenguaje visual está lleno de nombres queridos y admirados. Los de quienes inspiran su trabajo, desde la familia más cercana a sus compañeros de tarea artística, sus alumnos, sus retratados con amor y lente admirada. Carmen Borrego está atenta a los otros y con ellos trabaja, es autora de portadas de libros, discos de música salmantina, revistas, y sabe bien de la fuerza de una imagen visible para el otro como diseñadora de carteles; así como sabe de la tarea solitaria, callada, en ocasiones oculta del pintor en su estudio. Un estudio del que salen estas imágenes que nos devuelven a uno de los más versátiles y fecundos nombres del arte visual salmantino y muy salmantino. El de Carmen Borrego, enamorada de su paisaje afectivo, de su Salamanca de alto soto de torres donde reinaba una vieja veleta en forma de gallo que ella recupera. Un arte protagonista de una muestra que promete mucho más de esta artista y se asoma al ojo del público con la misma entrega con lo que lo hace su persona generosa y sociable, estas líneas habitadas de pura emoción, con la que se da por entero a su cometido una creadora llena de gracia.
Charo Alonso. Fotografías: Carmen Borrego