La vacunación obligatoria se inicia este agosto en Valladolid y Segovia, mientras la Junta reclama un mando único nacional en sanidad animal.
La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental de la Junta de Castilla y León ha reforzado la coordinación con los laboratorios fabricantes de vacunas frente a la enfermedad de Newcastle. El objetivo prioritario es garantizar un suministro estable de dosis para proteger las explotaciones avícolas de la Comunidad.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, acompañado por el director general de Producción Agrícola y Ganadera, Juan José García García, ha mantenido un encuentro de trabajo con responsables de diversos laboratorios cuyas plantas de producción se ubican en Castilla y León. Durante la reunión se han analizado las existencias disponibles, la capacidad de fabricación y las previsiones de abastecimiento para lo que resta de 2026 y todo el año 2027.
La iniciativa responde al compromiso de situar la sanidad animal y la protección de las granjas en el centro de las prioridades de la Consejería. "Las vacunas tienen que llegar a tiempo y, en primer lugar, allí donde existen focos. Cada día cuenta para contener la enfermedad, evitar su propagación y proteger las explotaciones", ha aseverado el consejero Pino.
Las necesidades de vacunación en Castilla y León se estiman en 215 millones de dosis anuales. Los laboratorios han confirmado que esta demanda será atendida gracias al incremento del ritmo de fabricación y al flujo de suministro que ya se está ejecutando.
La campaña de vacunación obligatoria ha comenzado este mes de agosto en las provincias de Valladolid y Segovia, y está previsto que se extienda al resto de las provincias de la Comunidad a partir de septiembre. Ante esta situación, la Consejería ha solicitado formalmente a los laboratorios que prioricen el envío de dosis a las zonas con focos activos, atendiendo posteriormente las necesidades del resto de Castilla y León y del territorio nacional.
La inmunización se erige como una herramienta indispensable para salvaguardar el sector avícola, clave para la economía rural y el abastecimiento alimentario. Además, la vacunación será un requisito obligatorio para autorizar la repoblación de las naves una vez que se haya superado la enfermedad en las instalaciones afectadas.
Junto a la vacunación, la Consejería insiste en la importancia de extremar las medidas de bioseguridad en las explotaciones. Se consideran decisivos los siguientes protocolos:
El consejero Joaquín Antonio Pino ha aprovechado este escenario para reiterar la necesidad de establecer un mando único en sanidad animal a nivel nacional. Esta propuesta busca ofrecer una respuesta homogénea, coordinada y eficaz ante la aparición de enfermedades ganaderas que afecten a múltiples comunidades autónomas de forma simultánea.
La propuesta de la Junta defiende una dirección funcional compartida entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y las comunidades autónomas. Según ha detallado Pino, la unificación de criterios y protocolos comunes es fundamental para evitar disparidades que puedan entorpecer el control sanitario de las explotaciones.