Fue pionera en 1987 y es veterana 40 veces después
Al amanecer aún podemos ver algunos días los tractores en la arena. En la parte norte de esta playa todavía salen los barcos para la pesca costera, regresando hacia la una de la tarde, con doradas, lubinas y otros peces en las redes, esos con nombres locales que sólo los de aquí manejan. Suponemos que son los que comeremos esta noche en la cena, en cualquiera de los restaurantes y bares existentes entre el paseo marítimo, la Barrinha y más hacia el interior, donde las dunas se mezclan con pinos, juncos y eucaliptos.
Esta es una playa urbana con, aproximadamente, un kilómetro de extensión. Su parte central se sitúa frente a la hilera de negocios abiertos en esta localidad típica del veraneo portugués.
Hasta no hace mucho tiempo, Praia de Mira era un destino estival casi exclusivamente portugués, donde la mayoría de veraneantes provenía del interior de la región y alquilaba casa y barraca de playa para la temporada completa. Ahora, se ha vuelto más internacional y, sobre todo, es un lugar donde constantemente escuchamos hablar español.
Con varios campings y oferta diversa de alojamiento, desde hoteles de cuatro estrellas, villas, apartamentos, hasta hostales para surfistas, se llena en verano. Pero la tranquilidad esencial de Praia de Mira sigue manteniéndose. Y ese no sé qué de verdad, de sencillez, de natural. Claro, al menos, fuera del mes de agosto.
Las buenas condiciones del arenal, la completa red de servicios con que cuenta esta playa urbana, la accesibilidad para todo tipo de movilidades que garantiza, la cantidad de puestos de ‘nadadores-salvadores’ (socorristas) que hay a lo largo de toda ella, los servicios de emergencia con que cuenta y, sobre todo, la certificación de Calidad Oro de sus aguas, habrán sido determinantes para que Praia de Mira alcance este 2026 su cuadragésimo verano con bandera azul.
Además de ser 40 años, lo son de forma consecutiva. Aún más, posee la característica de ser la única playa del mundo que nunca ha perdido este galardón, desde su consecución el primer año que se implantó el Programa Bandera Azul en Europa, en 1987, hasta la actualidad. Pionera y veterana al mismo tiempo.
Si accedemos al paseo marítimo desde la vertiente sur (Praia de Mira-Sul), observaremos una bandera por cada año obtenido, hasta llegar, ya justo al pie del monumento al Pescador y la capilla de Nª Sª da Conceição, a la bandera azul correspondiente a este año 2026.
Con un océano que llega a la playa de forma cambiante a lo largo de la jornada, -manso o más bravo-; con el viento, que puede empezar a soplar en cualquier momento, Praia de Mira también parece evidenciar el cambio climático, siendo cada vez más frecuente ver ondear la bandera verde.
Este factor, y otros que puedan hacernos decidir pasar, o no, un día de playa, -con cortavientos, sombrilla y toalla como mínimo equipamiento-, podemos conocerlo con antelación dando un vistazo a la ‘beachcam’ instalada en la playa, para visualizar en tiempo real el estado del mar y las condiciones meteorológicas. Otra aplicación es ‘Praia em Direto’, que muestra el índice UV, la temperatura del agua, el viento y el oleaje.
Por quinto año consecutivo, Praia de Mira ha recibido el galardón Cinco Estrellas Regiones en la categoría de playas del distrito de Coímbra. Este reconocimiento es fruto de la votación efectuada por los consumidores, que confirma Praia de Mira como uno de los enclaves turísticos costeros más apreciado por los portugueses.
El concejo de Mira cuenta, además, con otra bandera azul marítima, concedida a la Praia do Poço da Cruz, mucho más larga y más salvaje. Alejada de cualquier núcleo urbano, rodeada de dunas, de la vegetación propia de éstas y de los numerosos cauces de agua que conectan con la Barrinha de Mira, Poço da Cruz es una playa donde siempre tenemos sensación de soledad, por mucho que haya más bañistas. Sólo el trozo cercano al espigón, donde las olas baten más atenuadamente, se llena de un público esencialmente familiar y juvenil, aprovechando también la cercanía del bar de playa.
Al igual que la playa urbana de Mira, Poço da Cruz cuenta con pediluvio, ducha, baños y hasta dispensador de protector solar.
Antiguamente, este núcleo de población, antes de que el turismo arribase, se denominaba ‘Palheiros de Mira’.
Muchos de los actuales visitantes de Praia de Mira no hemos conocido los palheiros, las construcciones de madera originales de esta zona de costa, que se mantuvieron hasta los años sesenta, setenta. Infelizmente, hoy solo restan algunos ejemplos en Mira, pero son bien reconocibles.
Como poblado de pescadores que era Mira, el respeto al mar, su fuente de vida y de muerte, era absoluto. Por eso, construían viviendas y almacenes sobre las dunas, siempre de madera, donde se dormía sobre una estera en el suelo. Personas de más de sesenta o setenta años aún recuerdan haberlo hecho así en casa de sus padres o abuelos.
Formados por tablas unidas, estaban intencionadamente ideados para dejar pasar al mar y a la arena durante las tempestades oceánicas o las ventoleras.
Las inundaciones en locales de hostelería y viviendas ocurridos durante el último invierno en Praia de Mira, como consecuencia de la tempestad Kristin, probablemente no hubiesen sucedido con la fisonomía original de los Palheiros de Mira.
Todo sobre esta historia, sobre el Arte Xávega de pesca y sobre la geografía y etnografía de Mira, lo podemos conocer con detalle en el Museo Municipal de Praia de Mira, instalado precisamente en un ‘palheiro’, junto a la Barrinha.
Praia de Mira se encuentra 30 km al sur de Aveiro, cogiendo la A17 (de pago) al dejar la A25 (Vilar Formoso-Aveiro, ahora ya gratuita). Desde la frontera de Fuentes de Oñoro hay unos 220 km. Desde Salamanca capital, unos 330.