El Ayuntamiento de Salamanca implantará sensores de gálibo en el puente de Soto y un sistema de cámaras inteligentes en el giro de San Pablo con Colón para mejorar la seguridad vial y evitar accidentes
El Ayuntamiento de Salamanca ha comenzado la implantación de dos novedosos sistemas de seguridad vial en la capital. Estas actuaciones tecnológicas están diseñadas para minimizar el riesgo de incidentes en dos puntos de la ciudad que presentan complicaciones específicas para el tráfico y los peatones.
Los trabajos se centran en el paso bajo el puente de Soto, ubicado en la calle Arroyo de Santo Domingo, y en el giro que realizan los autobuses urbanos en la intersección de la calle San Pablo con la plaza de Colón. Ambos puntos contarán con dispositivos de última generación conectados a la señalización automática.
Con estas medidas, el Consistorio busca erradicar los accidentes de vehículos de gran tonelaje y proteger a los viandantes en zonas de gran afluencia turística y monumental. Las obras ya han comenzado en la zona de Arroyo de Santo Domingo con la participación de operarios municipales.
El puente de Soto, que conecta la calle Arroyo de Santo Domingo con la Gran Vía junto a la iglesia de San Esteban, ha registrado diversos incidentes en los últimos años. Varios camiones de reparto y autobuses han quedado encajados bajo su estructura al superar la altura máxima permitida.
Para solucionar este problema, se instalará un poste con un sensor de altura a la entrada de la calle Arroyo de Santo Domingo. Este dispositivo detectará automáticamente si un vehículo supera los 3,5 metros de gálibo establecidos para el paso bajo el puente.
El sensor estará sincronizado con un semáforo inteligente situado antes del cruce con la calle San Buenaventura. Si el sistema detecta un exceso de gálibo, el semáforo se pondrá en rojo de forma inmediata para detener el vehículo antes de que llegue a la estructura del puente.
De manera simultánea, una señal luminosa de refuerzo advertirá al conductor de la incidencia. Esta señalización indicará de forma clara la obligación de realizar un desvío obligatorio a través de la calle San Buenaventura, evitando así el colapso de la vía.
La segunda intervención se acometerá en la intersección de la calle San Pablo con la plaza de Colón, justo frente a la emblemática Torre de los Anaya. En este punto, los autobuses urbanos deben realizar un giro cerrado de 90 grados que les obliga a invadir parcialmente la acera.
El nuevo sistema de seguridad se apoyará en la instalación de dos cámaras de videovigilancia. La primera de ellas se ubicará en la calle Juan de la Fuente para detectar con antelación la llegada de los autobuses procedentes de la glorieta del Concilio de Trento.
La segunda cámara, un dispositivo multisensor con visión de 360 grados, se colocará en la propia esquina del giro. Mediante un software de analítica de vídeo en tiempo real, el sistema identificará la aproximación del vehículo de grandes dimensiones y activará las alertas.
La advertencia a los peatones constará de dos elementos principales:
Este sistema inteligente permanecerá apagado por defecto. Solo se activará de forma automática durante el tiempo exacto en el que el autobús realice la maniobra de giro, garantizando la seguridad de los peatones sin generar contaminación lumínica innecesaria.