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VÍDEO | "El deporte me ha salvado en muchos aspectos", afirma el popular atleta Vicente Martín
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superación a través del atletismo en silla de ruedas

VÍDEO | "El deporte me ha salvado en muchos aspectos", afirma el popular atleta Vicente Martín

Publicado 31/07/2026 11:41

Natural de La Zarza de Pumareda, comparte su inspiradora historia de superación frente a la osteogénesis imperfecta a través del deporte adaptado. A sus 59 años, el corredor repasa sus logros en maratones nacionales y su compromiso diario como concejal de su municipio.

Vicente Martín es una de las caras más conocidas del atletismo popular en la provincia de Salamanca. Su presencia en la San Silvestre Salmantina o en diversas medias maratones es ya una tradición que inspira a corredores de todas las edades. Sin embargo, detrás de su eterna sonrisa en la línea de meta se esconde una historia de lucha constante contra la osteogénesis imperfecta, una enfermedad rara conocida popularmente como los "huesos de cristal".

Nacido en La Zarza de Pumareda, un pequeño municipio situado a 100 kilómetros de la capital salmantina, Martín pasó gran parte de su infancia entre hospitales, escayolas y quirófanos. A pesar de las dificultades físicas y de tener que utilizar una silla de ruedas desde muy joven, nunca permitió que las barreras limitaran sus aspiraciones personales, académicas o deportivas.

En esta entrevista, el corredor salmantino repasa sus inicios en el deporte, sus grandes logros en pruebas de nivel nacional e internacional como la maratón de Sevilla o la Behobia-San Sebastián, y su día a día como vecino y concejal de su localidad natal. Un testimonio de resiliencia que demuestra que los límites solo existen en la mente.

Infancia, educación y superación personal

¿Cómo recuerdas tus primeros años de vida y esa infancia marcada por las constantes visitas al hospital?

En los primeros años de mi vida solo recuerdo hospital, convalecencias y operaciones, porque hasta los 6 o 10 años, prácticamente, mi vida pasaba más en el hospital a causa de las facturas que en casa, debido a una enfermedad rara, que se conoce como la osteogénesis imperfecta. Popularmente, se conoce como los niños de los huesos de cristal, por la fragilidad que conlleva en los huesos, y eso provoca fracturas constantes, sobre todo, en los primeros años de de vida. Luego, se va estabilizando un poco, aunque la enfermedad sigue, y las consecuencias de la enfermedad son evidentes.

¿Y no has tenido ningún tratamiento a lo largo de tu vida?

Sí, recientemente me he puesto un tratamiento, pero más para la osteoporosis, que agrava un poco más el problema que arrastras, y nada más, no no hay un tratamiento que pueda combatir lo que sea la enfermedad.

Con estas dificultades, ¿podías ir al colegio en tu pueblo, La Zarza de Pumareda?

Pasé en casa esa época con una profesora particular, porque era imposible hacer un seguimiento en las aulas. Cuento no estaba en el hospital, estaba con una escayola, estaba en cama y era imposible seguir un curso en el colegio. Y hubo una profesora, bueno aprovecho para agradecerle su esfuerzo desde aquí, doña Eva, que se prestó de forma voluntaria a ir a mi casa todos los días hasta que acabé la EGB.

Pero tampoco estabas encerrado en casa, ¿no?

Entre convalecencia y convalecencia, salía de casa, incluso andaba, yo hasta los 6 o 7 años andaba como una persona normal. Luego ya se fueron agravando otras partes del cuerpo, como las piernas y las tibias, y es cuando ya no volví a andar, pero hasta los 6 años, de fractura en fractura podía caminar.

¿A qué edad empiezas a tener que que desplazarte en silla de de ruedas?

Mi primera silla de ruedas la tuve, en el 76 o en el 77. Es cuando empecé a estudiar. Después del colegio, ¿el instituto también ha? No, ya ya, de instituto, no. Ahí ya lo dejé lo que fueron los estudios.

Después del colegio, ¿fuiste al instituto?

No, no fui al instituto. Ahí ya dejé lo que fueron los estudios.

Pero luego, más adelante, decidiste estudiar de nuevo

Si fue con veintitantos o treinta años, hice la carrera de de Derecho y me licencié por la UNED, en Zamora. En realidad no me lo planteé yo, ni tenía ese interés, me lo planteó un profesor de la universidad, que era de mi pueblo y me dijo, ¿por qué no haces? Y bueno, acepté la proposición y lo hice. Estuvimos un año preparando la materia que tenía del curso de acceso, y luego me matriculé en la carrera y me costó sacarla, pero acabé.

El salto al deporte y los retos de montaña

¿En qué momento decides introducir el deporte en su vida diaria?

La clave fue que cambié de silla de ruedas. En los años 70, las sillas de ruedas que había no eran como lo que hay ahora, que son muy ligeras, muy fáciles de llevar. Cuando me pasé a una silla ligera, me gustaba salir, cuanto más lejos, mejor, pero por una cuestión de independencia. De abrirte un poco de lo que estabas acostumbrado a salir cerca de casa, porque el físico y las circunstancias no me daban para más, y cuando cambié de silla de ruedas, vi que me podía ir más lejos, podía pasar más tiempo fuera y, poco a poco, fue surgiendo ese gusanillo, cuanto más lejos de casa, mejor. Siempre tuve el referente del ciclismo, y yo veía mi silla de ruedas intentando emular al ciclismo.

Y así, ¡te fuiste poniendo metas más difíciles?

Si, buscaba los escenarios donde ellos hacían al ciclismo, sobre todo los puertos de montaña, empecé a entrenar en el en el Salto de Aldeadávila, que es una carretera que está cerca de mi pueblo, todos los días subía y bajaba para entrenar.

¿Entrenabas tú solo? ¿Alguien te acompañaba?

Solo, solo.

Y no es peligroso ir con la silla de ruedas por la carretera

Nunca lo he visto así, es una de las ventajas, entre comillas, que tengo de vivir donde vivo, que no hay el tráfico que hay ni en la ciudad, ni cerca de la ciudad.

Tienes además relación con con algunos deportistas conocidos de Salamanca

Cuando me planteaba subir a la Peña de Francia o la Covatilla, buscaba a estos ciclistas. Cubino me acompañó a la Covatilla, Santi Blanco lo hizo otro año y con Dori Ruano compartí la ascensión al Portillo. Buscaba esa compañía, porque mis referentes.

Pionero en las carreras populares

En 2004 decides dar el paso a las carreras populares en la San Silvestre Salmantina. ¿Cómo fue verse rodeado de miles de corredores a pie?

Fue un cambio eso de pasar de lo que eran retos personales, de subir los puertos de montaña, como el Tourmalet, en los que estás tú solo, no vas a ganar a nadie, ni vas a perder, simplemente lo haces por la propia satisfacción de conseguir un objetivo. La verdad es que me costaba verme mentalmente en una carrera popular rodeado de gente muy distinta a mí.

¿Cuál fue la razón que te animó a dar ese paso?

Simplemente, porque tienes que probar alguna vez, ver cómo te va, y fue en la San Silvestre.

¿De de qué año estamos hablando?

Fue en 2004 y no era tan multitudinaria como ahora, yo creo que entonces no llegábamos a 2.000 participantes, el recorrido era más corto y la forma de inscribirte era diferente. Recuerdo cuando fui a colegio para apuntarme, donde estaba Moli, que al ver allí una silla de ruedas con idea de inscribirse, se sorprendió, yo creo que fuí el primero.

Un pionero

Sí, era un pionero. Afortunadamente, en ese momento había una persona de mi pueblo allí en el colegio y le comentó que no había problema, porque me conocía y sabía lo que había hecho. El reto de las calles de Salamanca es muy complicado por las zonas de adoquines, que dificultan mucho la maniobrabilidad de la silla. Después, la experiencia me resultó muy gratificante, porque no lo hice tan mal, quedé por la mitad de pacificación, y dije, pues mira que bien.

Fue la primera de muchas carreras y ya te conoce la gente en Salamanca

Ahora ahora sí, la verdad es que es una pasada y es espectacular recorrer 10 kilómetros y ver a la gente coreando mi nombre.

El salto a la maratón y el apoyo de su entorno

Después pasaste a la Media Maratón de la Diputación y te planteaste afrontar una maratón pero necesitabas un material muy específico. ¿Cómo conseguiste tu primera silla de atletismo?

El salto a la maratón requería una inversión económica importante para adquirir una silla de tres ruedas adaptada. Gracias a la iniciativa de Rafa Iglesias, que entonces trabajaba en el Ayuntamiento de Cabrerizos, y al Club de Veteranos, se organizó una carrera popular benéfica para recaudar los fondos necesarios. Con esa nueva silla, debuté en la Maratón de Sevilla en febrero de 2013.

Tu palmarés incluye podios en pruebas de gran prestigio. ¿Cuáles destacaría?

He logrado subir al podio en la categoría de silla de atletismo en citas tan importantes como la Maratón de Madrid, la Maratón de Sevilla y la emblemática Behobia-San Sebastián. Pero ahora viajo con un sentido más lúdico que competitivo, para pasar el fin de semana con los amigos que me acompañan".

Compromiso con el medio rural y el día a día

Además de tu faceta deportiva, eres concejal en La Zarza de Pumareda. ¿Cómo compagina esta labor?

Cumplo mi tercera legislatura como concejal en mi municipio natal. Es un voluntariado más que política, ya que en los pueblos pequeños no se hace política, se hacen cosas para facilitar la vida a la gente. Además, no se presenta nadie más, no hay competencia.

¿Cómo es la realidad diaria de un pueblo de la provincia de Salamanca como La Zarza de Pumareda?

Es un municipio muy tranquilo donde el 90 % de los habitantes son jubilados y la actividad ganadera se concentra en apenas tres o cuatro personas. A pesar de la despoblación, el Ayuntamiento ha logrado mantener servicios clave, gracias a una subvención para reabrir centros sociales, pudimos abrir un bar en el local del ayuntamiento que funciona muy bien y está gestionado por una persona que se ha mudado desde San Sebastián.

Tu amiga Ana Isabel, cuando supo que te íbamos a entrevistar, se puso en contacto con nosotros y nos mandó esta carta. Son 3 folios, así que voy a leer el último párrafo en el que dice, Vicente Martín ha demostrado que se puede superar cualquier adversidad si se hace uso de la la valentía, la resiliencia, la inspiración y la determinación. Su vida es un ejemplo de cómo el deporte es una potente vía para alcanzar el máximo desarrollo como persona, fijar unas metas, aprender a relajarse y disfrutar de la vida. Su historia es una motivación para todos nosotros, y su legado permanecerá en el corazón de aquellos que tenemos la suerte de conocerle y poder acompañarle en su camino.

Es muy buena amiga. Los conozco es un matrimonio maravilloso, tanto ella como su marido. Una de las cosas buenas que ha tenido el deporte es conocer este tipo de gente.

Video y fotos de Toni Sánchez