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La brecha del cuidado familiar se cronifica en Salamanca
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Crecen las excedencias

La brecha del cuidado familiar se cronifica en Salamanca

Publicado 30/07/2026 18:09

Los hombres lideran los permisos pagados, pero las mujeres asumen el peso de las excedencias sin sueldo

El análisis de las últimas estadísticas de protección social en la provincia de Salamanca revela una profunda paradoja en la conciliación. Los trabajadores salmantinos muestran una alta implicación en la atención de sus hijos cuando las medidas son retribuidas, pero la responsabilidad del cuidado familiar recae de forma abrumadora en las mujeres cuando la decisión implica suspender el sueldo y solicitar una excedencia laboral.

Esta dualidad se hace evidente al comparar los datos de la Seguridad Social. En el caso de las prestaciones por nacimiento y cuidado de menor (100 % subvencionadas), los hombres salmantinos lideraron las solicitudes con 694 permisos (el 52,90 % del total provincial) frente a los 618 tramitados por mujeres. Sin embargo, al analizar las excedencias por cuidado de hijos o de familiares dependientes (no remuneradas), el escenario se invierte drásticamente: las mujeres salmantinas firmaron 138 excedencias (el 80,23 % del total), mientras que los hombres solo solicitaron 34.

A pesar de esta brecha, la implicación masculina en las tareas de apoyo familiar no pagadas registra el mayor ritmo de crecimiento en la provincia. Las 34 excedencias solicitadas por hombres en Salamanca entre enero y junio de 2026 representan un incremento del 54,55 % respecto a las 22 del mismo periodo de 2025. Por el contrario, las excedencias femeninas experimentaron un descenso del 4,83 %, pasando de 145 a 138 solicitudes, lo que ha permitido que el cómputo global de la provincia aumente un moderado 2,99 % hasta alcanzar las 172 excedencias totales.

Salamanca frente al espejo de Castilla y León

En el contexto de la comunidad autónoma, Salamanca se consolida como la cuarta provincia con mayor volumen de excedencias por cuidado de familiares, concentrando el 12,81 % del total regional. La provincia charra se sitúa por detrás de Valladolid, que lidera la región con 330 solicitudes (un aumento del 0,92 %), Burgos, que registra 266 procesos (un descenso del 1,48 %), y León, con 184 excedencias (un notable retroceso del 23,01 %).

En la mitad inferior de la tabla autonómica, la comparación sitúa a Soria en quinta posición con 87 excedencias (un incremento del 31,82 %), seguida muy de cerca por Segovia con 85 solicitudes (un aumento del 34,92 %) y Zamora con 79 procesos (un crecimiento del 8,22 %). Cierran el registro de la comunidad las provincias de Ávila, con 72 excedencias (un 20,00 % más), y Palencia, que se sitúa a la cola con 68 solicitudes, lo que supone un descenso del 6,85 % respecto al año anterior.

A nivel regional, Castilla y León sumó 1.343 excedencias, un ligerísimo incremento del 0,37 % en comparación con las 1.338 del primer semestre de 2025. El comportamiento de la comunidad autónoma muestra una evolución mucho más tímida que la media nacional, ya que en el conjunto de España las excedencias por cuidado familiar crecieron un 2,58 % hasta alcanzar las 24.983 solicitudes, repartidas en 20.415 mujeres y 4.568 hombres.

La asimetría de género se replica a nivel autonómico y nacional

La resistencia de los hombres a solicitar excedencias no remuneradas para atender a menores o parientes enfermos no es un fenómeno exclusivo de Salamanca, sino una constante estructural. En el conjunto de Castilla y León, las mujeres representaron el 83,69 % de las excedencias (1.124 solicitudes frente a 219 masculinas), a pesar de que las peticiones de los hombres crecieron un 15,87 % y las de las mujeres cayeron un 2,18 %.

La estadística nacional confirma este patrón de comportamiento. De las 24.983 excedencias registradas en España, el 81,71 % correspondieron a trabajadoras (20.415 solicitudes) y solo el 18,29 % a trabajadores (4.568 solicitudes). Aunque el crecimiento de las excedencias masculinas en el país fue del 11,04 % (frente al leve 0,86 % de las femeninas), la distancia entre ambos sexos sigue evidenciando que el coste económico de suspender el empleo para cuidar a un familiar sigue siendo asumido de forma mayoritaria por las mujeres.