Concluidas las investigaciones de la Policía Judicial, también ha sido eliminado el perímetro de seguridad que rodeaba el enclave desde el accidente del 19 de julio
La fuente del Árbol Gordo difícilmente volverá a ser contemplada por los mirobrigenses con la misma mirada. El escenario de uno de los episodios más trágicos vividos recientemente en Ciudad Rodrigo comienza, no obstante, a recuperar cierta normalidad tras la finalización de las actuaciones judiciales.
Una vez concluidas las investigaciones llevadas a cabo por la Policía Judicial, la Policía Local ha retirado las cintas que acordonaban el entorno de la fuente, permitiendo de nuevo el acceso a este emblemático espacio urbano, clausurado desde la noche del pasado 19 de julio.
Paralelamente, operarios del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo han procedido a desmontar y retirar la estructura ornamental que coronaba la fuente y que se desplomó cuando numerosos jóvenes se subieron sobre ella durante las celebraciones por la conquista del segundo Mundial de fútbol por parte de la selección española. Aquel trágico accidente se saldó con la muerte del joven mirobrigense Adrián Ibarra y dejó además a otros dos jóvenes heridos, uno de ellos de gravedad.
Desde la Concejalía de Obras se ha señalado que, al menos por el momento, dicha ornamentación no volverá a instalarse. La fuente permanecerá con la configuración de un sencillo pilón, recuperando el agua una vez concluyan las labores de reparación de los desperfectos ocasionados en el vaso y el pavimento circundante como consecuencia del derrumbe.
La decisión, de carácter inicialmente provisional, abre ahora un debate entre la ciudadanía acerca del futuro de uno de los elementos más reconocibles del mobiliario urbano de Ciudad Rodrigo. Mientras unos consideran que la fuente debería recuperar su aspecto original por su valor estético y sentimental, otros entienden que la tragedia vivida aconseja mantenerla sin la estructura decorativa que durante décadas presidió este rincón tan frecuentado de la ciudad.
Más allá de cuál sea la decisión definitiva, la fuente del Árbol Gordo ha quedado inevitablemente marcada por un suceso que permanecerá en la memoria colectiva de los mirobrigenses, convirtiendo un lugar tradicionalmente asociado a la celebración y al encuentro en el recuerdo permanente de una noche que pasó, en cuestión de minutos, de la euforia al dolor.