Mediante el uso de un fármaco ya existente, los investigadores han logrado desactivar este 'escudo' protector en modelos de laboratorio
El Centro de Investigación del Cáncer (CIC), centro mixto del CSIC y la Universidad de Salamanca (USAL), ha logrado un avance de gran relevancia internacional en la lucha contra el cáncer de vías biliares intrahepático, un tumor de extrema agresividad y difícil diagnóstico.
El grupo de investigación liderado por Javier Vaquero ha descubierto cómo ciertas células del entorno tumoral actúan como un escudo protector que anula el efecto de la quimioterapia. El hallazgo abre una vía inédita para mejorar la supervivencia de estos pacientes.
Para combatir esta barrera, el equipo científico ha diseñado una estrategia experimental capaz de desactivar esta protección celular. El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Biomedicine & Pharmacotherapy, propone combinar el tratamiento convencional con fármacos ya existentes.
El cáncer de vías biliares intrahepático suele diagnosticarse en etapas avanzadas, lo que impide la cirugía en la mayoría de los casos. Aunque el tratamiento estándar combina gemcitabina y cisplatino con inmunoterapia, un alto porcentaje de pacientes presenta resistencia a estos fármacos.
La investigación salmantina se ha centrado en el microambiente tumoral, concretamente en los fibroblastos asociados al cáncer (CAF). Estas células, muy abundantes en este tipo de tumor, producen matriz extracelular y sirven de soporte físico y biológico a las células cancerígenas.
El equipo ha demostrado que estos fibroblastos expresan de forma generalizada la proteína ZEB1. Esta molécula regula directamente el gen antiapoptótico BCL2, confiriendo una fuerte resistencia a la quimioterapia en los modelos celulares estudiados.
Los fibroblastos que expresan la proteína ZEB1 no solo resisten el ataque de los fármacos, sino que liberan factores solubles que actúan a distancia sobre las células tumorales. El estudio destaca la acción de tres moléculas clave:
Para analizar este fenómeno de forma realista, los científicos emplearon modelos tridimensionales de esferoides mixtos. Estos pequeños agregados celulares reproducen la estructura y el comportamiento de un tumor real mucho mejor que los cultivos planos tradicionales.
El trabajo plantea una solución terapéutica mediante el uso de venetoclax, un inhibidor de BCL2 que ya se emplea con éxito en diversos cánceres hematológicos. En los ensayos experimentales, este fármaco logró aumentar la sensibilidad a la gemcitabina y al cisplatino.
"En este tipo de cáncer el tumor está rodeado de células que funcionan como un escudo. Nuestro trabajo identifica una forma de empezar a desactivar ese escudo", explica el investigador principal, Javier Vaquero.
La presencia de la proteína ZEB1 se constató en los fibroblastos de todos los pacientes analizados, lo que confirma su relevancia biológica. No obstante, los autores subrayan la necesidad de realizar una evaluación clínica exhaustiva en series más amplias de pacientes antes de iniciar ensayos clínicos combinados.
La investigación ha sido liderada por el laboratorio de Tumores Hepatobiliares del CIC. En el desarrollo del estudio han colaborado diversas instituciones de referencia en la investigación hepática:
El proyecto ha contado con financiación de la Agencia Estatal de Investigación y el Ministerio de Ciencia e Innovación, cofinanciado por fondos FEDER y la Junta de Castilla y León. También ha recibido el respaldo de la Fundación Samuel Solórzano Barruso, el CIBEREHD y la red europea Precision-BTC-Network.