El espada charro afronta la cita más decisiva de su temporada en el coso madrileño, donde se mide a su paisano Manuel Diosleguarde y al mexicano Héctor Gutiérrez. El festejo, que cuenta con astados de las ganaderías de El Capea y Carmen Lorenzo, se celebra este jueves a partir de las 21:00 h con retransmisión en directo.
El torero salmantino Alejandro Marcos se prepara para uno de los compromisos más importantes de su trayectoria profesional. Este jueves, 30 de julio de 2026, trenzará el paseíllo en la plaza de toros de Las Ventas para disputar la gran final de la Copa Chenel, un certamen que ha captado la atención de toda la afición taurina.
El cartel de esta cita de máxima expectación lo completan el diestro mexicano Héctor Gutiérrez y el también salmantino Manuel Diosleguarde. Los tres espadas lidiarán un encierro con acento charro, perteneciente a las ganaderías de El Capea y Carmen Lorenzo, en un festejo que comenzará a las 21:00 horas y se podrá seguir en directo a través de Telemadrid.
A las puertas de este trascendental compromiso, Alejandro Marcos analiza en esta entrevista para SALAMANCArtv AL DÍA sus sensaciones, la evolución de su toreo a lo largo del certamen y la intensa rivalidad, marcada por la amistad, que mantiene con su paisano Manuel Diosleguarde en una tarde donde Salamanca será la gran protagonista sobre la arena madrileña.
- ¿Está satisfecho con llegar a la final?
- Sí, satisfecho, porque al final los que me conocen saben la dedicación al toreo que he tenido siempre, tanto cuando más he toreado como cuando no. Empezar y tener la única opción de la primera corrida de toros de la Copa Chenel, ir ganándome corrida a corrida por los méritos en la plaza y, con esos méritos, llegar a Madrid es un motivo de gran satisfacción.
- Cuando se anunció su nombre en los carteles al inicio de la Copa Chenel, ¿había imaginado este momento de estar en la terna de la gran final en Las Ventas?
- Si soy honesto, nunca imaginé que el finalista podía ser yo. Cuando me anuncié, siempre uno tiene la ilusión y el objetivo de llegar a la final, y más sabiendo que es en Las Ventas, pero nunca de novillero se me dieron bien los certámenes. Nunca había participado en ninguno de este tipo ni había tenido opciones de avanzar en un formato similar. Al final, me he preocupado de otras cosas, principalmente del toro, que es lo realmente importante, y a partir del entendimiento con el animal es cómo se llega y cómo he podido alcanzar esta final.
- A expensas de lo que pase el jueves, ¿qué valoración hace de su paso por la Copa Chenel?
- Hasta ahora, hago una valoración muy positiva. Creo que ha habido una evolución constante en cuanto a compromiso, seguridad y toreo desde la primera tarde hasta la última. Me quedo con ese progreso y esa evolución personal, pero está claro que el escenario definitivo donde hay que demostrarlo todo es en Las Ventas.
- ¿Qué supone para usted volver a Las Ventas?
- Volver a Las Ventas representa una ilusión enorme y una gran felicidad. Al mismo tiempo, conlleva una responsabilidad tremenda porque sabemos que es la plaza más importante del mundo y que la entrega para el toreo tiene que ser máxima. Me produce mucha alegría porque uno ya sabe lo que es estar en casa y ver muy lejano el poder volver a Madrid. Tener ahora esa oportunidad tan cerca me alegra profundamente.
- Pese a que es una fecha fuera de feria y en día de diario, ¿nota la expectación que se ha generado en torno a este festejo?
- Sí, creo que el certamen en sí ha despertado bastante expectación. Creo que desde que lo anunciaron había una baraja de toreros a los que el aficionado quiere ver. Además, creo que la Fundación Toro de Lidia realiza una labor de promoción ejemplar a través de las redes sociales y las asociaciones. Hemos visto un gran ambiente casi todas las tardes en cualquier pueblo o plaza, y en Madrid está claro que la gente que ha seguido la Copa Chenel irá. Los aficionados de Madrid irán, y espero que haya buen ambiente, porque eso también ayuda a sacar lo mejor de nosotros.

- Para la cita se lidiará una corrida con el hierro de El Capea. Imagino que eso es un plus de confianza en que puedan embestir los toros en Madrid.
- Es un auténtico lujo que la final cuente con una ganadería de la calidad de El Capea. La verdad es que es de agradecer que nos hayan brindado una oportunidad real. Sabemos que Madrid es una plaza muy complicada y, si a esa dificultad le sumas las complicaciones que puede ofrecer el toro de otro tipo de ganaderías, a veces el triunfo se vuelve imposible. Hay que estar agradecido de que hayan tenido esa sensibilidad.
- La expectación y el ambiente en Salamanca es de día grande. ¿Lo palpa así?
- Sí, creo que Salamanca está cogiendo un gran ambiente. Actualmente contamos con una hornada de toreros importantísima en la provincia, algo que quizá llevábamos bastante tiempo sin tener en nuestra tierra. Tenemos toreros de todo tipo, aptos para diferentes carteles y para todos los gustos de los aficionados. Es algo muy bonito para Salamanca. Ojalá que funcionemos todos y que la afición vuelva a dividirse con partidarios de unos y de otros, que de igual manera se lleva bien.
- ¿Y la rivalidad con su paisano, cómo se lleva?
- Aunque esto sea un certamen, yo nunca he visto al compañero de al lado como un rival. Bastante tiene uno con su propio toro y consigo mismo como para tener que preocuparse de los demás. Ser fiel a mí mismo y mirar hacia el frente me ha permitido clasificarme. Con Manuel me une una gran amistad, pero es indudable que la rivalidad motiva. Los enfrentamientos en el ruedo son muy buenos para agitar a la afición y dar emoción a la tarde. Mi único deseo para este jueves es que mi nombre pueda salir relanzado de Madrid, y ojalá que Manuel también lo consiga.
- ¿Cómo cree que cambiaría su carrera si ganase la Copa Chenel?
- La experiencia y los años en la profesión me han enseñado a ser muy cauto. En el toreo, uno no es tan bueno cuando las cosas salen bien ni tan malo cuando te entierran, por lo que prefiero mantener los pies en el suelo. Ganar sería un paso más que ojalá se tradujera en tener algún contrato más para poder seguirizando mi concepto. Con tener oportunidades reales y buenas me daría por satisfecho, pero espero que mi vida siga siendo la misma porque ya soy feliz.