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Arde Europa, España se quema
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Al cabo de la calle

Arde Europa, España se quema

Publicado 25/07/2026 08:58

Son las 18:30 del 23 de julio de 2026, el ambiente se oscurece, salgo de la casa y veo un sol rojizo, un cielo teñido de una combinación grisácea y amarilla. Huele a quemado, puedo observar el humo y las pavesas caen sobre mi piel. Todo ello producido por los nuevos incendios que nos rodean, aunque alejados una trentena de kilómetros, el aire se hace denso y las alertas se disparan.

Vivimos tiempos convulsos en los que, con gran facilidad y rapidez, pasamos de alegres emociones por el campeonato Mundial de Fútbol a grandes tristezas y preocupación por la nueva oleada de incendios que asolan a Francia, Italia y España. Las llamas se extienden por estos países que dejan imágenes aterradoras de destrucción, de solidaridad humana y de incertidumbres para la continuidad de la vida cotidiana.

Llevamos un verano enlazando una ola de calor tras otra, cada vez más intensas, más insoportables y más dañinas. Un calor extremo que desborda a Europa, generando una crisis sin precedentes. Cuando se escriben estas líneas, en Francia hay 32 incendios en activo que han obligado a la evacuación de unas 40.000 personas, toda la península de Cap Ferrer al oeste de Burdeos.

La serie de nuevos incendios que se están dando en España, con focos en Andalucía, Castilla la Mancha, Castilla y León, Madrid, Huesca, Teruel, Zaragoza…, nos lleva a pensar que el país arde por los cuatro costados, con fuegos de difícil extinción, a pesar de los muchos recursos y medios dedicados, más la implicación y solidaridad ciudadana.

El incendio almeriense de Los Gallardos, en el que perdieron la vida trece personas y ardieron siete mil hectáreas, fue el punto de partida que está convirtiendo esta temporada de incendios en la más trágica de lo que llevamos de siglo XXI. Las llamas siguen extendiéndose por diferentes puntos de la geografía española, destruyendo paisajes, patrimonio, memoria, economía e ilusiones. La enorme columna de humo que generan los incendios de la Comunidad de Madrid y Ávila emigra 500 kilómetros, hasta Tarragona y se puede ver a gran distancia, desde el espacio.

La simultaneidad de incendios, falta de control de alguno de ellos, el avance rapidísimo y virulento de los mismos, hasta tres kilómetros en 40 minutos, ha llevado a declarar la emergencia de interés nacional para los territorios de la Comunidad de Madrid y Ávila. Declaración que supone el que la emergencia supera la competencia de la comunidad autónoma y la asume el Gobierno central, con la dirección operativa de la respuesta en manos del jefe de la UME (Unidad Militar de Emergencias) Al respeto, el ejército ha desplegado más de 1.000 militares.

España, como antes lo hiciera Francia, ha solicitado ayuda a la Unión Europea para luchar contra los incendios y, dado la dispersión de los mismos, pide al menos cuatro aviones anfibios de apoyo a las operaciones de extinción.

Según los datos del EFFIS (Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales) desde el uno de enero hasta el quince de julio, del presente año, se han producido en España 1.164 incendios, 24 de ellos con categoría máxima de gran incendio, cuando la media de los últimos veinte años para igual período es de 516 siniestros. Por lo que a la superficie afectada se refiere, la media para esta época del año no llega a las 40.000 hectáreas quemadas, mientras que en este 2026 ya van más de 128.000 hectáreas quemadas. Y más de 63.000 evacuados, confinamientos o desalojos por los fuegos de Ávila y la Comunidad de Madrid en los que están trabajando más de 3.000 efectivos.

Aunque también inciden otros factores, estos fuegos están muy ligados a las circunstancias meteorológicas, por lo que, si seguimos con episodios de calor extremo, y parece que así será, podemos continuar padeciendo consecuencias similares a las que estamos viviendo. Otra de las causas que contribuyen a la generación de grandes incendios es la abundante disponibilidad de combustible reseco fácil de prender, el monte se está matorralizando, lo que eleva el riesgo de incendios más intensos, más fácil de extenderse y más difíciles de controlar.

La realidad es que el espacio forestal de nuestro país continúa desaprovechado. Basada en la ciencia y dirigida por expertos, hay que poner los bosques en valor mediante una explotación sostenible, que sea respetuosa con la naturaleza. Y hay que hacerlo con premura porque la emergencia climática está aquí. Dada la escasez de recursos para llevar a cabo la limpieza y reducción de la vegetación de tan inmensa masa forestal, habría que priorizar y actuar en los puntos más críticos, en primer lugar.

Evidentemente, el mejorar la gestión de los bosques requiere de cantidades de dinero que, a todas luces, no parecen disponibles en la cuantía necesaria. Las competencias en la gestión de los bosques las tienen las comunidades autónomas y a ellas corresponde la gestión del presupuesto. Si bien, cuentan con las aportaciones del Estado y con fondos europeos. La paradoja que se da es que se invierte mucho más en extinción que en prevención, cuando debería ser al revés. El motivo es porque el retorno mediático es bastante más visible en la extinción y porque el montaje está hecho de tal forma que unos cuantos se llevan sustanciales cifras económicas por las operaciones de extinción.

En tales circunstancias, cabe preguntarnos ¿qué pasará en lo que queda de verano? La respuesta es inquietante. Con altas temperaturas de 40 grados en la mayor parte del país y hasta 44 en algunos puntos, la sequedad del terreno, gran densidad de combustible vegetal en los montes y de hierba seca, y el viento, tenemos los ingredientes para un verano en llamas en el que los megaincendios pueden convertir España en tierra quemada. El peligro de incendios sigue siendo extremo.

Es por eso, por el contexto climatológico en el que vivimos y otros aspectos, es preciso un cambio de modelo basado en la prevención de incendios, la adaptación del territorio y la concienciación ciudadana, más allá de la extinción una vez producidos. Mientras sigamos destinando unas partidas presupuestarias tan insuficientes a prevención, seguiremos con el mismo problema, o mayor si cabe, año tras año.

Un cambio de modelo que debería contemplarse en el inaplazable Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática que los partidos políticos tendrían que hacer ya, sin mayor dilación, y el compromiso de país, de los ciudadanos, en pro de una vida más saludable y segura. Confiemos en que así sea.

Escuchemos: Canción dedicada a todas las personas que luchan contra los incendios en España:

https://www.youtube.com/watch?v=FEn7XdRVuJs&t=1s

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© Francisco Aguadero Fernández, 25 de julio de 2026

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