Hacia mediados de 2022 cuando ya se había superado a nivel mundial la crisis del Covid-19, un amigo me confesaba su sentimiento de infelicidad en el trabajo. Es evidente que el impacto de la pandemia había destruido millones de puestos de trabajo en todo el mundo, y para más INRI, introdujo un cambio sustancial en las relaciones laborales a partir de entonces, porque después de haberse introducido de manera forzada el trabajo remoto, la gente ya no le apetecía volver a la oficina todos los días, y empezaron a tener una relación de trabajo híbrida (parte presencial y parte remota).
Lo que sí me sorprendió de mi amigo, es que él trabajaba en un campo del conocimiento por el cual siente una especial pasión, además de dominarlo, por lo que estaba en una posición que era envidiable. Y lo que me estaba transmitiendo es que le había tomado cierta manía al trabajo. Que solo pensar que tenía que arrancar el lunes una nueva semana, le deprimía.
Había estado dedicado y aún lo sigue estando, a un sector de actividad tremendamente cambiante y a qué velocidad, como es el de las comunicaciones y siempre en la misma empresa. Esto implicaba que para poder realizar su trabajo con la misma precisión que lo hacía cuando recién se incorporó a su puesto, debía dedicar bastante tiempo a actualizar sus conocimientos, asistir a cursos, etc. Tratar de estar al día respecto a por dónde “va a atacar” el cambio.
O sea, que el estado de ánimo de mi amigo, se debía en gran parte, a que sabiendo que necesitaba reciclaje y formación, además de la debida atención de sus superiores, no tenía las respuestas adecuadas de ninguna de sus preocupaciones. Y esto le hacía sentir muy mal.
¿Qué enseñanza se puede extraer de esta experiencia?
El primer desafío es enfrentarnos a lo que nos está perturbando y haciéndonos sentir mal. Él se enfrentó a ello al confesarme su estado de ánimo. Era una catarsis en toda regla. Veía en él un cambio de actitud respecto a la organización y su dirección.
¿Qué fue lo que le aconsejé en aquel momento?
Que tenía que hacer un buen diagnóstico de la situación. El por qué se sentía así. Cuál era la razón según su parecer.
Entonces le recomendé unas medidas simples:
1º Medida
Tomarnos unos cuantos minutos a solas para poder reflexionar, confeccionando una lista de todo aquello que nos está perturbando y preocupando en nuestras diarias tareas y responsabilidades.
Puede hacerse de dos formas:
* Hacer una lista
* Narrarlo como si fuera un escrito
Por ejemplo:
- Si la remuneración es adecuada.
- Si el equipo con el cual se comparten tareas es interesante.
- Otras cuestiones intangibles pero que son esenciales para tener un buen clima laboral.
- Tener la sensación que estás haciendo algo más por tu vida que trabajar.
Respecto al último punto, cuando se siente un vacío en cuanto a lo que uno está dando, además de que no existe de parte de la empresa reconocimiento alguno, la fuerza que tiene la desmotivación es demasiado destructiva. Cualquier jefe o líder que no motive a su gente, es que no debería estar en ese puesto. Nos interesa saber que importamos a la organización.
2º Medida
Una vez confeccionada la lista o tu relato, procede a releer detenidamente (lista y/o relato) y agrega todos aquellos aspectos y cosas que te gustaría tener en tu trabajo.
Deja que hable tu corazón y te diga con claridad si eres realista y sabes lo que estás haciendo con tu vida. Piensa en cosas plausibles y no ilusiones.
Cuando creas que has acabado, guarda las dos listas durante unos días, aunque puedes agregarle más ítems a cualquiera de las dos, pero sin obsesionarte.
3º Medida
Pasado unos días mientras has seguido cumpliendo con tus tareas y responsabilidades, revisa la 2º lista/relato, con los agregados realizados durante los días de reflexión y detente a pensar en aquellas cosas que tu trabajo aún te proporciona. Lo que aún crees que es rescatable a pesar de los sinsabores y lo que piensas que puede cambiarse en parte, mediante una buena comunicación con tus superiores.
¿Cuáles fueron las conclusiones a las que llegó mi amigo?
Su conclusión era que gozaba de buena remuneración, con importantes beneficios tanto en materia de compensación económica, como en facilidades de horarios (horarios flexibles) que le llevaron a decidir que era poco probable poder encontrar un puesto similar en el mercado.
En términos generales, ¿cuáles son los posibles escenarios en los que te puedes encontrar?
a) Que efectivamente trabajes en el campo de conocimiento que quieres, aunque lejos está de ser tu puesto actual el “trabajo de sus sueños”. Pero si este sentimiento era lógico que lo tuvieses como consecuencia de la pandemia, ahora con todas las transformaciones a las que nos somete la revolución de la IA y el impacto de tanta disrupción tecnológica, más vale que destierres ese sentimiento. En cambio, es importante que valores que estás en un puesto, que tienes trabajo y que se te presentarán nuevas oportunidades para obtener mejoras que estimas convenientes para tu desempeño profesional o, en caso de darse, para un cambio de empresa.
b) Que estás en una posición de responsabilidad y que cuentas con un equipo que está formado por gente muy talentosa y que tienen buenas relaciones interpersonales, aunque todos tienen un sentimiento parecido, respecto a las mismas preocupaciones que sientes.
Por tanto, tu ejemplo en cuanto a rendir al máximo y demostrar compromiso y responsabilidad, se “derramará” hacia el resto del equipo. Confiarán más en ti porque no fomentas aventuras de cambios que no pueden siquiera plantearse en estos momentos. Busca la cohesión de tu equipo y que se mantengan los mínimos niveles de actualización y formación necesarias, especialmente si la actividad de la empresa pertenece a un sector de gran innovación tecnológica.
El debate con uno mismo es algo que hay que resolver
No se puede vivir disconforme y mantener durante meses una situación de dualidad (entre lo que se manifiesta hacia fuera y lo que uno realmente siente por dentro), lo que te llevará a tu pregunta/respuesta final: ¿Me adapto finalmente? Y en caso de que sea positiva, ¿lo hago por convencimiento o por cansancio?
Las experiencias de altos ejecutivos que conozco, ninguno a partir de la pandemia, ha tomado decisiones precipitadas, aunque sí sé de varios casos que hicieron composiciones de lugar parecidas (su reflexión sobre cómo estaban llevando su vida profesional).
Algunos tuvieron suerte y consiguieron un cambio en la misma organización que cubrían sus expectativas de desarrollo y solucionaban sus insatisfacciones. Otros, los menos, pudieron acomodarse en un nuevo puesto en otro grupo. Aunque la batalla más grande que ganaron hayan o no cambiado de puesto y empresa, ha sido consigo mismos, habiendo reflexionado sobre su carrera en la empresa, al mismo tiempo que mejorado ese sentimiento de que estaban haciendo algo más que trabajar en sus respectivas vidas. Sentían que eran considerados positivamente porque ellos se hicieron más positivos.
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