Exigen que la bajada del precio del vacuno se traslade ya a los consumidores y avisan sobre el peligro de la falta de rentabilidad en las explotaciones.
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de Salamanca ha exigido de forma urgente a supermercados y carnicerías que trasladen al consumidor la importante bajada en los precios del vacuno de carne que se paga actualmente a los productores.
Según denuncia la organización agraria, el sector acumula ya varios meses de descensos en las cotizaciones que perciben los ganaderos por sus animales. Sin embargo, esta tendencia a la baja no se está reflejando en similar medida en los puntos de venta finales.
Desde la OPA recuerdan la rapidez con la que se aplicaron las subidas de precios en los lineales cuando el ganado cotizaba al alza, utilizando entonces como argumento el incremento de los costes de adquisición. "Entendemos que las mismas reglas que se emplearon para la subida se deben emplear para la bajada", ha manifestado el secretario general de UPA Salamanca, Carlos José Sánchez Rodríguez.
El objetivo prioritario de esta medida es recuperar el consumo de carne de vacuno, que se ha visto resentido en los últimos meses debido a los elevados precios que han tenido que soportar las familias en la cesta de la compra.
Esta reivindicación resulta de vital importancia para la provincia de Salamanca, consolidada como la zona más ganadera en vacuno de toda España. El territorio salmantino concentra cerca del 50 % del censo regional de Castilla y León, con una cabaña que supera las 650.000 cabezas de ganado.
La falta de rentabilidad y el desequilibrio en la cadena de valor amenazan con acelerar el desmantelamiento de las explotaciones locales, un fenómeno que ya se está dejando sentir con fuerza en el ámbito comunitario.
UPA Salamanca advierte de que, si no se protege a los productores, España podría seguir la misma deriva que la Unión Europea, donde el censo ganadero se encuentra en claro retroceso. Solo en el último año, Europa ha perdido un millón de vacas.
La tendencia a largo plazo es aún más preocupante. En la última década, la cabaña de vacuno de la Unión Europea ha pasado de 79.300.000 cabezas a 71.583.000 cabezas, lo que supone una pérdida de casi ocho millones de animales.
De continuar esta tendencia, la organización agraria alerta de que el abastecimiento de carne de vacuno en la Unión Europea podría no estar garantizado en el futuro, convirtiendo este alimento básico en un producto de lujo inaccesible para la mayoría de los ciudadanos.