Los vehículos recorrieron las calles de la villa ducal para recibir la bendición del párroco Emilio Vicente en una jornada marcada por la devoción y el ambiente familiar.
Alba de Tormes ha vuelto a vibrar este sábado con el característico sonido de los motores y el eco de los cláxones en honor a San Cristóbal. Cientos de conductores, con una presencia mayoritaria de profesionales del sector del transporte, se han sumado a esta festividad que aúna la devoción religiosa con un profundo arraigo familiar.
Desde las primeras horas del día, las calles de la villa ducal se han llenado de camiones, furgonetas y turismos engalanados para la ocasión. Los participantes han preparado con esmero sus vehículos, decorándolos con flores, cintas de colores e imágenes del santo patrón para recorrer el municipio en caravana.
Esta cita anual representa un momento de encuentro clave para el colectivo de transportistas de la zona. La jornada permite estrechar lazos entre compañeros de profesión y compartir una tradición que, en muchos casos, se transmite de padres a hijos como un valioso legado al volante.
La bendición de los vehículos en la villa ducal
El acto central de la celebración ha tenido lugar con la tradicional bendición de la comitiva. El párroco de Alba de Tormes, Emilio Vicente, ha sido el encargado de esparcir el agua bendita sobre cada uno de los vehículos que desfilaban pausadamente ante la mirada de numerosos vecinos y visitantes.
A medida que el sacerdote bendecía las cabinas y carrocerías, los transportistas respondían haciendo sonar con fuerza sus cláxones y bocinas. Este estruendo, lejos de ser una molestia, se ha convertido en el símbolo de agradecimiento y petición de protección para las largas jornadas en la carretera.