La manada completó el recorrido en un tiempo de 2 minutos y 23 segundos, rompiéndose a partir de la calle Estafeta y provocando momentos de gran tensión y peligro.
La tercera carrera de las fiestas de Pamplona se salda con siete personas atendidas por los servicios sanitarios y dos traslados hospitalarios. Los astados de la ganadería madrileña protagonizan una carrera vertiginosa y accidentada que provoca numerosas caídas y momentos de peligro por la fragmentación de la manada.
El tercer encierro de los Sanfermines de 2026, celebrado este jueves, destaca por su extrema rapidez y peligrosidad. Los astados de la divisa madrileña de Victoriano del Río, procedentes de San Agustín de Guadalix, completan el recorrido en un tiempo de 2 minutos y 23 segundos.
La carrera resulta especialmente accidentada debido a la ruptura de la manada, que marcha unida únicamente hasta la calle Estafeta. A partir de ese punto, la separación de los animales genera situaciones de gran tensión y nerviosismo entre los mozos que se dan cita en el recorrido.
Los corredores tienen que hacer frente a numerosos montones, empujones y golpes a lo largo de todo el trayecto por el casco antiguo de Pamplona. Las caídas se suceden de manera constante ante la velocidad que imponen los toros de la ganadería madrileña.
El primer parte médico provisional confirma que los servicios de asistencia sanitaria realizan siete atenciones en el recorrido. De estas intervenciones, dos requieren el traslado inmediato al hospital debido a la consideración de sus lesiones.
Uno de los corredores trasladados presenta una herida por asta de toro, mientras que el segundo sufre una contusión fuerte provocada por los golpes de la manada. Los facultativos evalúan en estos momentos si el resto de atendidos presentan cornadas o solo contusiones leves.
Los toros de Victoriano del Río demuestran una vez más su fama de veloces y potentes desde la salida de los corrales de Santo Domingo. La manada inicia el trayecto de forma agrupada, manteniendo un ritmo muy vivo que dificulta que los mozos puedan encontrar hueco ante las astas.
El momento de mayor peligro se produce al llegar a la calle Estafeta, donde el grupo se fragmenta por completo. Al dividirse la manada, varios toros quedan descolgados, lo que multiplica las situaciones de riesgo extremo y los atropellos en los últimos tramos del recorrido.
La presencia de toros sueltos en el tramo final y en el acceso a la plaza genera escenas de pánico, con corredores atrapados en el suelo y montones de mozos que intentan esquivar las embestidas de los astados madrileños.
Los detalles principales de la carrera de este 9 de julio son los siguientes:
Vídeo RTVE