Factores como el envejecimiento de la población, la dispersión geográfica y el relevo generacional hacen imprescindible reforzar las plantillas, según el Colegio Oficial de Enfermería.
El Colegio Oficial de Enfermería de Salamanca ha advertido de que la provincia no debe caer en una "falsa sensación de suficiencia" a pesar de contar con una de las mejores tasas de profesionales del país. Según el último Informe de Ratios del Consejo General de Enfermería, publicado en junio de 2026, la provincia supera tanto la media nacional como la europea.
En concreto, Salamanca registra una ratio de 8,72 enfermeras por cada 1.000 habitantes, lo que representa un balance positivo teórico de 196 profesionales respecto a la media de la Unión Europea, situada en 8,12. Sin embargo, la realidad asistencial de la provincia está fuertemente condicionada por factores demográficos y geográficos complejos.
La presidenta del Colegio Oficial de Enfermería de Salamanca, M.ª Pilar González Bárez, ha subrayado que superar la media europea en una ratio estadística "es un dato positivo, pero no puede analizarse de forma aislada". La representante de la institución insiste en la necesidad de seguir incorporando personal para garantizar unos cuidados seguros y de calidad.
El informe revela una profunda brecha entre la situación de la provincia y la media nacional. Mientras que Salamanca presenta datos favorables, España cuenta con 6,45 enfermeras por cada 1.000 habitantes, una cifra muy alejada de los estándares europeos que obligaría a incorporar a más de 100.000 enfermeras adicionales en todo el país.
Desde el Colegio de Enfermería explican que la estadística no refleja por sí sola las necesidades reales de la provincia. El elevado envejecimiento de la población y el incremento de las enfermedades crónicas exigen cuidados cada vez más complejos y especializados que saturan las plantillas actuales.
A esto se suma la dispersión geográfica característica de la provincia de Salamanca, que dificulta la accesibilidad y la disponibilidad de los recursos sanitarios. Además, el sector se enfrenta a un inminente relevo generacional debido a la próxima jubilación de un número importante de profesionales activos.
"Retener el talento, ofrecer estabilidad laboral y facilitar el relevo de las plantillas será determinante para mantener la capacidad asistencial del sistema sanitario en los próximos años", ha recordado González Bárez, quien aboga por una planificación de recursos humanos que se anticipe a las necesidades futuras.
A nivel autonómico, Castilla y León presenta una ratio media de 7,71 enfermeras por cada 1.000 habitantes, situándose como la quinta comunidad con mejor tasa de España, aunque sin alcanzar la media europea de 8,12. No obstante, la región muestra grandes contrastes internos entre sus provincias.
Para ofrecer una radiografía completa de la comunidad, el informe detalla las siguientes ratios de profesionales no jubilados por cada 1.000 habitantes en las provincias de Castilla y León:
Estos datos evidencian que, mientras provincias como Soria y Salamanca se sitúan en posiciones de liderazgo, otras como Segovia no alcanzan siquiera la media nacional de 6,45, lo que pone en cuestión el principio de equidad del Sistema Nacional de Salud.
El informe del Consejo General de Enfermería también pone el foco en la escasez de profesionales durante el verano. La llegada de la temporada vacacional agrava el déficit estructural debido a la falta de planificación efectiva y a una elevada temporalidad laboral que dificulta la cobertura de suplencias.
Según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) correspondientes a 2026, en el año anterior se registraron 11.470 contratos para 6.221 profesionales, de los cuales 8.800 fueron de duración temporal (un 76,7 % del total). Esta precariedad compromete la calidad de la atención sanitaria durante los meses estivales.
Ante este escenario, el Colegio Oficial de Enfermería de Salamanca concluye que, aunque la provincia parte de una posición favorable, el verdadero reto consiste en consolidar este liderazgo mediante una planificación adecuada que garantice la sostenibilidad de los cuidados a largo plazo.