La iglesía parroquial acogía este montaje, desarrollado a través de la Diputación
Las grandes noticias no siempre suceden en las grandes ciudades. A veces nacen en pueblos que apenas superan el centenar de vecinos. O, como ocurre en Malpartida, en una localidad que ni siquiera alcanza esa cifra y que acaba de vivir un acontecimiento inédito: la iglesia de San Cristóbal Mártir acogió por primera vez una representación teatral profesional de esta envergadura.
La función de “Juan, el espíritu del amor”, promovida por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca, fue posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Malpartida, el apoyo de la Parroquia y de la Diócesis de Salamanca. Durante unas horas, el templo dejó de ser únicamente un espacio para la celebración litúrgica y se convirtió en un escenario donde teatro, música y poesía dialogaron con la figura de San Juan de la Cruz.
La elección de Malpartida posee además un profundo significado. Muy cerca se encuentran Duruelo, donde comenzó la Reforma del Carmelo Descalzo, y Mancera de Abajo, donde el santo vivió parte de su vida. La representación regresaba así a un territorio que forma parte de la biografía del propio San Juan.
La implicación del municipio quedó reflejada también en la figura de su alcalde, profundamente vinculado a la música tradicional y conocido como intérprete dedulzaina. Un detalle que simboliza el compromiso de muchos pequeños pueblos salmantinos con la conservación y difusión de su patrimonio cultural, tanto el heredado como el que sigue construyéndose en el presente.
La respuesta del público confirmó el interés que despiertan este tipo de iniciativas. Vecinos y visitantes llenaron la iglesia y despidieron a los cinco intérpretes con una cálida ovación, agradeciendo una propuesta que demuestra que el teatro profesional también tiene cabida en el medio rural.
En tiempos en los que con frecuencia se habla de despoblación, experiencias como la vivida en Malpartida recuerdan otra realidad igualmente importante: mientras haya personas dispuestas a reunirse alrededor de la cultura, los pueblos seguirán siendo lugares donde merece la pena encontrarse, compartir y seguir escribiendo nuevas páginas de su historia.