Miércoles, 08 de julio de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
Cuando la naturaleza nos recuerda nuestros límites
X

Cuando la naturaleza nos recuerda nuestros límites

«No podemos negociar con los límites del planeta.»

JOHAN ROCKSTRÖM.

«La emergencia climática es también una emergencia de biodiversidad.»

CARLOS DUARTE.

Hay expresiones que, con el paso del tiempo, dejan de ser una metáfora para convertirse en una descripción de la realidad. «Verano eterno» es una de ellas. Durante décadas evocó la promesa de días luminosos, vacaciones interminables y una vida más pausada. Hoy, en cambio, esas mismas palabras despiertan otra imagen: embalses bajo mínimos, bosques convertidos en combustible, olas de calor que baten récords año tras año y columnas de humo que oscurecen el horizonte. El verano ya no parece una estación, sino una condición permanente que redefine nuestra relación con el agua, con el territorio y con los límites de la naturaleza.

Existe una tendencia comprensible a explicar los grandes incendios forestales únicamente por el aumento de las temperaturas. Sin embargo, el fuego nunca surge de una sola causa. Necesita un paisaje dispuesto a arder. La sequía prolongada, el abandono del medio rural, la acumulación de biomasa y los efectos del cambio climático forman una combinación que convierte extensas áreas forestales en escenarios de enorme fragilidad. La chispa puede ser accidental o intencionada, pero el verdadero problema comienza mucho antes. Como recuerda WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), «hemos entrado en la era del colapso», una etapa en la que algunos incendios alcanzan tal intensidad que desafían incluso a los mejores medios de extinción.

La paradoja resulta reveladora. España dispone de profesionales altamente cualificados, medios aéreos de última generación y una experiencia acumulada que ha permitido reducir el número total de incendios. Sin embargo, cuando un fuego escapa al control inicial, adquiere dimensiones desconocidas hasta hace pocos años. El cambio no es cuantitativo, sino cualitativo. Arde menos veces, pero cuando arde lo hace con una violencia que transforma miles de hectáreas en cuestión de horas. La naturaleza nos recuerda entonces que la tecnología tiene límites cuando el territorio se convierte en un inmenso depósito de combustible.

Detrás de esa transformación silenciosa aparece siempre el agua. O, mejor dicho, su ausencia. Solemos pensar en ella cuando un embalse desciende de nivel o cuando llegan restricciones al consumo, pero su función va mucho más allá. El agua sostiene la fertilidad del suelo, regula la temperatura de los ecosistemas, alimenta los acuíferos y mantiene el equilibrio biológico de los bosques. Cuando falta, el deterioro comienza mucho antes de hacerse visible. Los árboles reducen su crecimiento, las plantas soportan un creciente estrés hídrico y la vegetación pierde humedad hasta convertirse en un material altamente inflamable. La Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados resume esta realidad al afirmar que «la sequía es un fenómeno complejo y multidimensional», capaz de alterar simultáneamente los sistemas ecológicos, económicos y sociales.

La ciencia lleva años advirtiendo de que la cuenca mediterránea constituye uno de los espacios más vulnerables al calentamiento global. El incremento de las temperaturas intensifica la evaporación, prolonga las olas de calor y reduce la disponibilidad efectiva de agua. A ello se añade una creciente irregularidad de las precipitaciones: largos periodos secos alternan con lluvias torrenciales incapaces de infiltrarse en unos suelos endurecidos por la sequía. El resultado es una paradoja inquietante. Tenemos menos agua disponible precisamente cuando más la necesitamos y, al mismo tiempo, sufrimos episodios de inundación que apenas alivian el déficit hídrico.

Pero sería cómodo atribuir toda la responsabilidad al cambio climático. El paisaje también refleja nuestras decisiones. Durante décadas, la despoblación rural ha modificado profundamente el territorio. Allí donde antes existían agricultores, pastores o aprovechamientos forestales tradicionales, hoy proliferan masas continuas de vegetación sin apenas gestión. El bosque mediterráneo nunca fue un espacio completamente salvaje; era un paisaje vivido, recorrido y cuidado. Cuando desaparece esa presencia humana, no regresa una naturaleza idealizada, sino un ecosistema mucho más vulnerable al fuego. De ahí que WWF insista en una idea aparentemente sencilla, pero decisiva: «la prevención es más rentable… si es a escala paisaje».

En el fondo, esta crisis trasciende el ámbito ambiental. Habla de nuestra manera de entender el progreso. Durante buena parte del siglo XX predominó la convicción de que cualquier limitación natural podía superarse mediante la ingeniería, las infraestructuras o el desarrollo tecnológico. Embalses, trasvases, grandes sistemas de extinción y sofisticados dispositivos de vigilancia parecían suficientes para garantizar la seguridad. Sin embargo, el verano eterno desmonta esa ilusión. No porque la tecnología haya fracasado, sino porque ninguna herramienta puede sustituir el equilibrio de unos ecosistemas sanos ni compensar indefinidamente la pérdida de agua y biodiversidad.

Los incendios representan la manifestación más espectacular de este desequilibrio, pero no son su única consecuencia. Tras el paso de las llamas llegan la erosión, la pérdida de suelo fértil, la contaminación de los cauces, la desaparición de especies y la disminución de la capacidad del bosque para capturar carbono. El territorio pierde resiliencia y se vuelve todavía más vulnerable frente a futuras sequías. Se crea así un círculo vicioso donde el calor favorece el fuego y el fuego acelera los efectos del calentamiento global.

Frente a este escenario, la respuesta no puede reducirse a apagar incendios cada verano. Es necesario actuar mucho antes. Gestionar mejor los montes, recuperar actividades rurales compatibles con la conservación, modernizar los sistemas de riego, proteger los acuíferos y adaptar las políticas hidráulicas a un clima diferente forman parte de una misma estrategia. Como recuerda el Comité de Expertos en Sequía, «la planificación debe basarse en los años de escasez y no en los años de pluviosidad media». En otras palabras, el futuro ya no puede construirse pensando en el clima que tuvimos, sino en el clima que probablemente tendremos.

Quizá la enseñanza más profunda de este tiempo sea que el agua ha dejado de ser únicamente un recurso para convertirse en un criterio moral. La forma en que la utilizamos revela qué sociedad queremos construir y qué lugar otorgamos a las generaciones futuras. Allí donde el agua desaparece, también se debilitan los bosques, la agricultura, la biodiversidad y la vida de los pueblos. Allí donde se protege, florecen también la cooperación, la planificación y la esperanza.

El precio del verano eterno no se mide solo en hectáreas calcinadas o en millones de euros perdidos. Se mide en paisajes que cambian para siempre, en comunidades rurales que se vacían, en fuentes que dejan de manar y en una naturaleza que nos recuerda, con una claridad cada vez mayor, que el ser humano no vive al margen de ella, sino dentro de ella. Comprender esa verdad quizá sea el primer paso para construir un futuro en el que el agua vuelva a ser sinónimo de vida y no el indicador más evidente de nuestra creciente fragilidad.

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.