El vicerrector de Ordenación Académica, Profesorado y Calidad de la UPSA, Francisco José Álvarez García analiza el hito de la preevaluación positiva del programa Docentia por parte de la ACSUCYL y detalla las claves de la excelencia académica de la institución
La Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) ha dado un paso fundamental en la consolidación de su excelencia académica. La institución ha recibido recientemente la preevaluación positiva de la certificación del programa Docentia, un exigente mecanismo impulsado por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) y las agencias regionales para medir la capacidad docente del profesorado universitario, un sistema que se viene impulsando desde el año 2017.
El vicerrector de Ordenación Académica, Profesorado y Calidad de la UPSA, Francisco José Álvarez García, explica en detalle la relevancia de este hito para la comunidad universitaria "Este programa busca que las universidades dispongan de sistemas objetivos para poder decir, este profesor lo está haciendo bien, aquel profesor lo hace muy bien o el de más allá lo hace regular", detalla.
Para la institución salmantina, haber superado esta fase significa que sus métodos de medición interna son plenamente fiables. "Significa que medimos bien, que la calificación que obtienen nuestros profesores es objetiva, que es realista", afirma el vicerrector. “Para tomar buenas decisiones, es necesario, es fundamental que los datos recopilados sean objetivos, sean ciertos".
El programa Docentia de la institución salmantina se nutre de cuatro fuentes de información fundamentales para analizar el desempeño del claustro:
La gran fortaleza de este modelo radica en su total independencia. "Una de las cualidades de nuestro programa, y que ha redundado en que esa certificación, preevaluación positiva de certificación se haya logrado, es que nuestro programa es evaluado de manera externa", subraya Álvarez García.
La obtención de este sello sitúa a la UPSA en una posición de absoluto liderazgo. "De las nueve universidades de Castilla y León, actualmente, sería solo la Universidad Pontificia, una vez que haya pasado esa fase de preevaluación, quien sostendría este certificado", revela el vicerrector. A nivel nacional, la relevancia es idéntica, ya que en toda España apenas una decena de instituciones cuentan con este sello activo.
Los principales beneficiados de esta exigencia de calidad son los propios alumnos. Aunque la investigación es un pilar fundamental, Álvarez García defiende que la docencia es "la principal ventana de interacción que tenemos con nuestros estudiantes". En este sentido, recalca que "la primera ventana de contacto con los estudiantes es la clase, es el aula", por lo que contar con docentes bien evaluados marca la diferencia en el sentimiento de pertenencia y la gratitud del alumnado.
Este logro no es una meta final, sino un proceso continuo. El siguiente hito de la UPSA es avanzar hacia un modelo más cualitativo del programa. "Buscamos que cuestiones que se esconden en el día a día del aula, que a veces son difíciles de medir, de contar , de pesar, salgan a la superficie y nos ayuden a identificar con certeza el desempeño de nuestros profesores", explica.

Este éxito se suma a otros avales recientes, como la inclusión de la UPSA entre las tres mejores universidades de Castilla y León según la revista Forbes (que destaca su formación práctica y empleabilidad), o sus destacados puestos en el ranking CYD, donde ha ocupado el primer, segundo o tercer puesto en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
A las puertas de su 85 aniversario, la UPSA mantiene intacta su filosofía de cercanía y acompañamiento. "Somos una universidad pequeña, de pequeño, mediano tamaño, porque entendemos que la mejor universidad no es necesariamente la más grande, sino la que acompaña mejor a sus estudiantes", reflexiona el vicerrector, quien añade con firmeza: "Más allá de estudiantes formamos personas, nos resistimos a considerar a nuestros alumnos como clientes".
Esta identidad, fundamentada en el humanismo cristiano y en su pertenencia a la Conferencia Episcopal Española, guía la ampliación de su oferta académica. En los últimos años, la UPSA ha incorporado grados como Nutrición Humana y Dietética, Historia, Fisioterapia o Derecho, además de diversos másteres y otros títulos en fase depreparación. "No crecemos con ánimo de hacerlo de manera desorbitada, lo que buscamos es responder a la demanda que la sociedad nos hace con un crecimiento medido y controlado", matiza.
La empleabilidad es una consecuencia directa de este modelo de formación integral, ya que "la sociedad demanda profesionales como los que nosotros formamos", asegura el responsable de Ordenación Académica.
A modo de conclusión, el vicerrector dirige un mensaje directo y reflexivo a los estudiantes actuales y futuros de la institución:
"A nuestros estudiantes, actuales y futuros, les diría que vivimos en una época en la que resulta fácil opinar, pero por contra le damos poco valor al propio conocimiento. Con frecuencia confundimos lo que sentimos o percibimos con el saber, pero sentir no equivale a comprender. El conocimiento exige esfuerzo, estudio, contraste y búsqueda rigurosa de la verdad. Por eso las universidades como la UPSA siguen siendo imprescindibles. Mi invitación es sencilla: no os conforméis con la opinión inmediata; buscad el conocimiento profundo, porque ahí está la verdadera libertad y la capacidad de transformar el mundo", concluye.