El sacerdote Alejandro Iglesias, natural de Alba de Tormes, ha transformado su parroquia en Mariara (Venezuela) en un centro de acopio para ayudar a los damnificados por los terremotos del pasado 24 de junio.
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
El misionero salmantino coordina desde su parroquia en el estado de Carabobo la recogida de alimentos y medicinas para las zonas más afectadas por los seísmos del pasado 24 de junio. La iniciativa solidaria asiste a las familias damnificadas en las regiones costeras del país sudamericano.
El terremoto de magnitud 7,3 y 7,5 que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio ha movilizado la solidaridad de la comunidad dehoniana. En el centro de esta respuesta humanitaria se encuentra el sacerdote Alejandro Iglesias, natural de la localidad salmantina de Alba de Tormes.
El religioso, que lleva 35 años de misión en el país sudamericano, lidera las labores de auxilio desde su parroquia en Mariara, en el estado de Carabobo. El templo se ha transformado rápidamente en un punto estratégico de recogida de suministros básicos.
A través de la información facilitada por el Servicio Diocesano de Comunicación, el misionero relata la angustia vivida durante los temblores y detalla cómo se organiza la ayuda para las regiones costeras, que son las que han sufrido los daños más graves.
El seísmo sorprendió a la comunidad justo al término de la eucaristía de las 17:00 horas. "Apenas había terminado la misa y mucha gente se encontraba todavía en la plaza", recuerda el misionero, quien vivió los temblores desde la sacristía junto a varias feligresas.
La fuerza del movimiento telúrico provocó escenas de gran tensión. "Vimos cómo se balanceaban con fuerza las lámparas, uno de los bombillos se desprendió, y también escuchamos un ruido al caer una escalera metálica", relata Alejandro Iglesias.
Tras el temblor, la localidad de Mariara se quedó sin suministro eléctrico durante gran parte de la noche. Aunque en esta zona solo se derrumbaron dos edificios y no se registraron víctimas, los templos y comercios locales sufrieron daños materiales menores.

La devastación es mucho mayor en otros puntos del territorio venezolano. Según explica el sacerdote albense, "los lugares más afectados son los costeros y también la capital, Caracas, porque allí sí se han venido abajo muchos más edificios".
En localidades como Catia La Mar, donde también trabaja la congregación de los Reparadores Dehonianos, la situación ha sido calificada de "trágica" por los religiosos sobre el terreno. Las comunicaciones y los informes de daños continúan llegando de manera paulatina.
La Parroquia Divino Niño Jesús de Mariara se ha convertido en un centro de acopio para centralizar las donaciones. Los voluntarios recogen diversos productos de primera necesidad para los damnificados:
Los jóvenes de la parroquia y los religiosos ya han realizado los primeros envíos de ayuda humanitaria hacia Morón y otras zonas del litoral. Además, estudian vías de colaboración con las Hermanitas de los Pobres y su centro hospitalario.
La respuesta de la comunidad también ha tenido una vertiente espiritual. La parroquia organizó una adoración al Santísimo para pedir por las víctimas mortales y por todas las familias que han perdido sus hogares y pertenencias.
Nacido en Alba de Tormes, Alejandro Iglesias llegó a Venezuela el 17 de septiembre de 1991. En estos 35 años de servicio, solo interrumpió su labor pastoral entre 1996 y 1999 para completar sus estudios teológicos en Roma.
El misionero pertenece a los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, conocidos popularmente como Dehonianos. Esta congregación se estableció en Venezuela en 1953 bajo la inspiración de su fundador, el padre León Dehon.
En la actualidad, los religiosos dehonianos desarrollan su labor en las siguientes regiones venezolanas:
En estos territorios, la congregación gestiona parroquias, centros de salud y diversos proyectos educativos dirigidos a la infancia y la juventud más vulnerable.