Los neumólogos del Hospital HM Santísima Trinidad advierten de que el humo de los incendios forestales puede afectar a la salud respiratoria incluso a kilómetros de distancia. El doctor Francisco Roig detalla los riesgos de las partículas PM2,5 y ofrece pautas de protección frente a esta exposición.
Con la llegada del verano y el consecuente incremento del riesgo de incendios forestales, los especialistas del Hospital HM Santísima Trinidad de Salamanca han recordado la importancia de adoptar medidas de prevención frente a la exposición al humo. Los neumólogos advierten de que su impacto sobre la salud no se limita al entorno inmediato del fuego, sino que puede alcanzar zonas situadas a gran distancia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que el humo de los incendios forestales contiene contaminantes peligrosos. Entre ellos destacan las partículas finas PM2,5, consideradas como una de las principales amenazas para la salud pública en este tipo de episodios debido a su capacidad para penetrar profundamente en el sistema respiratorio y alcanzar el torrente sanguíneo.
El neumólogo del Hospital HM Santísima Trinidad, el Dr. Francisco Roig, explica que "uno de los errores más frecuentes es pensar que, si el incendio no está cerca, el humo no supone un riesgo". El especialista subraya que estas partículas pueden desplazarse muchos kilómetros y empeorar la calidad del aire en zonas muy alejadas, con consecuencias directas para la salud.
A diferencia de la contaminación urbana habitual, el humo de los incendios forestales es una mezcla compleja de partículas finas, gases irritantes y compuestos tóxicos. Esta combinación produce un importante efecto inflamatorio sobre las vías respiratorias de quienes lo inhalan, incluso de forma indirecta.
La inhalación de estos compuestos puede provocar irritación de ojos, nariz y garganta, tos, sensación de opresión torácica, sibilancias o dificultad para respirar. Según la OMS, la exposición prolongada durante varias horas o días puede tener repercusiones tanto respiratorias como cardiovasculares graves.
El humo de los incendios puede agravar patologías previas, desencadenar crisis asmáticas, reducir la función pulmonar y aumentar el riesgo de complicaciones coronarias. El doctor Roig insiste en que "no debe banalizarse la exposición, especialmente cuando el empeoramiento aparece de forma progresiva" y el paciente no lo relaciona con la calidad del aire.
Los grupos más vulnerables frente a esta situación son las personas con asma, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) u otras dolencias respiratorias crónicas. Asimismo, requieren especial precaución los niños, las personas mayores, las mujeres embarazadas y los pacientes con enfermedades cardiovasculares.
Uno de los fallos más habituales es creer que una mascarilla quirúrgica o un pañuelo ofrecen protección suficiente. Las recomendaciones sanitarias indican que, si es imprescindible salir al exterior, se debe utilizar una mascarilla FFP2 o equivalente correctamente ajustada para filtrar las partículas finas.
La propia Junta de Castilla y León señala de forma expresa que los pañuelos, la ropa o las protecciones similares no resultan eficaces frente al humo. Por su parte, la OMS recomienda el uso de mascarillas FFP2 o N95 en personas de riesgo que deban desplazarse por el exterior.
Otro error frecuente es mantener la rutina de ejercicio físico al aire libre cuando la calidad del aire es desfavorable. El esfuerzo incrementa la ventilación pulmonar y la cantidad de contaminantes inhalados, por lo que se aconseja evitar la actividad física en exteriores durante estos episodios.
Tampoco se deben abrir las ventanas para ventilar la vivienda si el ambiente exterior está cargado de humo. Los expertos recomiendan mantener las puertas y ventanas cerradas, utilizando los sistemas de climatización en modo recirculación o purificadores con filtros adecuados.
El Servicio de Neumología del Hospital HM Santísima Trinidad aconseja seguir una serie de pautas básicas para minimizar el impacto del humo en la salud:
En caso de experimentar sibilancias, falta de aire, opresión en el pecho o una crisis que no ceda con la medicación habitual, es fundamental consultar con un profesional sanitario. El doctor Roig concluye que el objetivo es aumentar la conciencia sanitaria ante una exposición que suele pasar desapercibida.