El doble terremoto producido recientemente en Venezuela ha ocurrido cuando los venezolanos celebraban la festividad de San Juan, motivo por el que La Guaria, epicentro de los terremotos, se encontraba con un alto índice de visitantes. Cuando se escriben estas líneas, el balance provisional de víctimas supera el millar de fallecidos (cinco de ellos españoles), unos 4.300 heridos y, según Naciones Unidas (ONU) más de 50.000 desaparecidos (entre ellos 119 españoles) Mas, teniendo en cuenta otros casos similares y según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) el número de fallecidos podría estar entre los 10.000 y los 100.000.
El norte de Venezuela y más concretamente el estado de La Guaira, es una zona altamente vulnerable a los movimientos sísmicos, porque allí se localizan intensas interacciones entre la placa tectónica del Caribe y la placa Sudamericana, con suelos poco consolidados que amplifican las ondas sísmicas. A lo que hay que añadir una estrecha geografía costera con un alto nivel de población, 486.824 habitantes y unas infraestructuras críticas. Alberga el puerto marítimo más importante de Venezuela y el principal aeropuerto internacional del país, el Simón Bolívar. Además, y por su cercanía a Caracas, unos 30 kilómetros, es uno de los principales destinos playeros de los habitantes de la capital.
Estas son las características del territorio de La Guaira sobre el que se ha dado el epicentro del doble terremoto con magnitudes de 7,5 y 7,2 en la escala sismológica de Richter, denominada así en honor del sismólogo estadounidense Charles Francis Richter, y que, como escala logarítmica, asigna un número para cuantificar la energía que libera un terremoto, como los que en la mañana del jueves 25 de junio sacudieron Venezuela, provocando la desolación.
Una catástrofe natural que no es la primera que han debido de soportar los venezolanos y más concretamente los de La Guaira. En enero de 1929, un terremoto de magnitud 6,9 generó un tsunami que destruyó la ciudad de Cumaná, ocasionando 800 fallecidos; en agosto de 1950, un seísmo de 6,8 causó un centenar de muertos en El Tocuyo; en julio de 1967, se produjo uno que dejó 245 fallecidos y miles de heridos cerca de Caracas; en 1997, se dio otro de magnitud 6,9 que arrojó 73 muertos, 500 heridos y 3.000 damnificados en la costa este; en 1999, un deslave dejó miles de muertos y destrucción en la zona.
Quienes hemos tenido la oportunidad de conocer la zona afectada, entendemos la desolación de la tragedia. Desde lo alto de Monte Ávila, pulmón vegetal de Caracas, lugar predilecto para el senderismo, el ecoturismo y la contemplación de la ciudad, podemos visualizar la destrucción de los terremotos sobre la capital. Como también nos imaginamos la mala suerte que habrán corrido los barrios humildes del extrarradio de la ciudad, o la incógnita sobre cómo estarán los túneles que comunican el tráfico rodado entre Caracas y La Guaria.
Las noticias y las imágenes que llegan de Venezuela tras el doble terremoto que ha azotado el país siguen generando consternación en la población mundial y la comunidad internacional se moviliza para prestar la ayuda necesaria. Naciones Unidas (ONU) coordina los equipos de rescate y numerosos países como Estados Unidos, Qatar, México, España, Chile, El Salvador, Brasil y hasta un total de 17 países ya han comenzado a enviar, por vía aérea, efectivos expertos en rescate y ayuda humanitaria para hacer frente a la catástrofe sísmica. La dimensión de la tragedia obliga a la solidaridad internacional, más allá de las diferencias ideológicas y los posibles enfrentamientos puntuales.
Mientras, la inquietud también llega a la comunidad científica. Raúl Pérez, experto en tectónica del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) señala en El HuffPost (periódico en línea) que "La misma falla ha disparado dos terremotos. Es una barbaridad, una cosa muy inusual", “No es ciencia ficción, pero casi”. Raúl Pérez manifiesta que lo que se ha roto es un segmento de la falla de San Sebastián que llevaba un siglo acumulando tensión, mucha energía, y la ha liberado en menos de un minuto por medio de dos terremotos consecutivos de elevada magnitud con un margen de tan solo 39 segundos, algo nunca visto, aunque esperable según otra experta.
Los terremotos de Venezuela se hicieron sentir en todo el planeta. Según el Instituto Geográfico Nacional, una de las primeras estaciones españolas en detectar la onda sísmica del primer terremoto fue la de la isla de El Hierro en Canarias, mientras que otra estación ubicada en las islas Azores detectó el segundo terremoto apenas unos segundos después.
En general, la detección de movimientos sísmicos está perfectamente coordinada y los datos obtenidos se comparten entre las diferentes redes regionales a fin y efecto de conocer los movimientos del globo terráqueo y de dar los avisos oportunos. Gracias a ello, se ha detectado que la Tierra está cambiando de forma profunda, aunque sutilmente.
Al respecto del cambio, ahí está el fenómeno conocido como “seiche” dado en el fiordo Dickson de Groenlandia. Según los informes, en septiembre de 2023, la Tierra entera tembló misteriosamente cada 90 segundos durante nueve días. No era un terremoto ni un volcán, era un latido físico, medible, provocado por una masa de agua que golpeaba la corteza terrestre con la fuerza de millones de toneladas. No fue causado por ninguna fuerza geológica profunda, sino por el derretimiento de un glaciar. El estudio no deja lugar a dudas sobre el origen último del suceso: el adelgazamiento del glaciar que desestabilizó las laderas y que es una consecuencia directa del calentamiento global. En palabras de los investigadores fue un cataclismo silencioso nunca visto. Como lo ocurrido en Venezuela, aunque en este caso muy ruidoso.
Pensamos que deberíamos preocuparnos algo más por los detonantes del cambio climático, y entre ellos las olas de calor que en estos momentos achicharran a Europa.
El mundo sigue mirando a Venezuela mientras se recupera de uno de los peores terremotos de su historia reciente. Desde aquí toda nuestra solidaridad y cariño para el pueblo venezolano, unidos por lazos históricos y por la gran comunidad actual de venezolanos en España que supera el medio millón.
Les dejo con Venezuela (canción) Llevo tu luz y tu aroma en mi piel:
https://www.youtube.com/watch?v=8R0N_Y8Vmv0
© Francisco Aguadero Fernández, 27 de junio de 2026
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