La Plaza de Ramos Andrade se llenó de vecinos que arroparon con afecto a Don Paco, médico de familia en la localidad durante dos décadas
Navasfrías abrió este viernes el tramo más intenso y popular de sus fiestas patronales de San Juan con un pregón cargado de emoción y memoria. Tras el breve paréntesis vivido después de los actos inaugurales —que comenzaron el pasado martes por la noche con la tradicional decoración floral de las fuentes del municipio y continuaron el día 24 con la procesión de la imagen del santo y su solemne panegírico—, la localidad volvió a latir al compás de la celebración.
El chupinazo y el pregón marcaron el verdadero arranque del núcleo festivo. Y lo hicieron con un protagonista de profundo arraigo sentimental para varias generaciones de navasfrieños: Francisco Gómez, conocido por todos como Don Paco, médico de familia en el municipio entre 1990 y 2010.
A las ocho de la tarde, la Plaza de Ramos Andrade presentaba un lleno absoluto. Vecinos, antiguos pacientes, amigos y compañeros de profesión se congregaron con un propósito común: rendir homenaje y mostrar su gratitud a quien durante veinte años fue mucho más que un médico. Desde la balconada del Ayuntamiento, Don Paco habló a un pueblo que durante años confió en él no solo la salud, sino buena parte de su intimidad cotidiana.
Sus palabras estuvieron atravesadas por la emoción y el peso de los recuerdos. Apenas unas horas antes, paseando por las calles del municipio, evocaba nombres, rostros y dolencias al pasar frente a cada casa, como quien recorre un viejo mapa de la memoria. También pensaba en aquellos niños a los que atendió hace quince o veinte años y que hoy son ya mozos y mozas, transformados por el tiempo hasta hacerse irreconocibles a sus ojos.
Fue un pregón de evocación sincera, tejido con retazos de vida compartida, que devolvió al presente una etapa profesional que, como él mismo dejó entrever, permanece intacta en su recuerdo y forma parte esencial de su biografía vital.
En el acto estuvo acompañado por el alcalde de la localidad, José Manuel Píriz Seijo; el teniente de alcalde, Jairo Navais; varios miembros de la corporación municipal y el diputado provincial Carlos Fernández Chanca, que quiso sumarse a un homenaje cargado de simbolismo y afecto.
Concluido el acto institucional, una explosión de color tiñó la plaza y señaló el comienzo de la vertiente más festiva y desenfadada de San Juan. Desde ese instante, Navasfrías se entregó plenamente a un fin de semana donde la tradición y el entretenimiento volverán a darse la mano con encierros a caballo, capeas y música pensada para todos los públicos, prolongando esa vieja certeza de los pueblos: que la fiesta, además de celebración, es también memoria viva.