La oncóloga médica Rebeca Lozano analiza la situación del cáncer de próstata en Salamanca, el tumor más frecuente en varones españoles, cuya alta incidencia en la provincia está vinculada al envejecimiento poblacional
El cáncer de próstata representa una parte muy importante de la actividad asistencial diaria en el Hospital de Salamanca. Los servicios de Urología, Oncología Radioterápica y Oncología Médica trabajan de forma coordinada para ofrecer una respuesta integral a cada paciente. En este sentido, la oncóloga médica Rebeca Lozano Mejorada, experta en este tipo de tumores, analiza la situación actual de la enfermedad en la provincia. La especialista destaca cómo el envejecimiento poblacional influye en las estadísticas locales y de qué manera la medicina de precisión está transformando el pronóstico.
A través de su experiencia en el complejo asistencial, la doctora Lozano profundiza en la importancia de realizar evaluaciones médicas individualizadas, los síntomas de alerta que no deben pasarse por alto y el papel fundamental que juegan los ensayos clínicos en el acceso a terapias de última generación.
En la práctica clínica diaria del hospital salmantino, el perfil más habitual corresponde a varones de entre 65 y 75 años. "Afortunadamente, muchos de estos casos se diagnostican en fases localizadas y tienen mayor probabilidad de curación", explica la doctora Lozano.
No obstante, el centro también atiende casos con enfermedad avanzada o metastásica que requieren abordajes terapéuticos más complejos. La edad se erige como el principal factor de riesgo para desarrollar esta patología, lo que afecta directamente a la provincia.
"Salamanca, al igual que gran parte de Castilla y León, tiene una población relativamente envejecida, por lo que es esperable encontrar una incidencia elevada", señala la especialista. Sin embargo, la mejora en el acceso a las pruebas diagnósticas y una mayor concienciación sanitaria permiten detectar más casos que hace unas décadas.
"Esto no significa que sea más frecuente, sino que somos capaces de diagnosticarlo antes y con mayor precisión", aclara la oncóloga, desmitificando el aumento de las cifras en la provincia.
Muchos hombres siguen asociando este tumor exclusivamente a la vejez. Actualmente no existe una recomendación de cribado universal para todos los hombres, sino que se aconseja una evaluación individualizada en función del riesgo de cada paciente.
"La clave no es realizar pruebas a todo el mundo de forma indiscriminada, sino identificar qué hombres tienen un mayor riesgo y pueden beneficiarse realmente del cribado", advierte la doctora Lozano.
La incidencia de este tumor aumenta progresivamente a partir de los 50 años, mientras que los casos diagnosticados antes de los 45 años son poco frecuentes. Las guías europeas recomiendan ofrecer una evaluación basada en el PSA a los hombres con mayor riesgo, siempre tras informar adecuadamente sobre beneficios y riesgos.
Este grupo de riesgo elevado incluye a los siguientes perfiles:
En estos casos, el seguimiento médico puede incluir la determinación del PSA, el tacto rectal y, en determinadas situaciones, la realización de una resonancia magnética.
El cribado se ha fundamentado tradicionalmente en la determinación del antígeno prostático específico (PSA) mediante un análisis de sangre. Sin embargo, hoy se sabe que este método por sí solo presenta limitaciones importantes que los especialistas deben sopesar.
"Por una parte, algunos grandes estudios europeos han demostrado que el cribado puede reducir la mortalidad por cáncer de próstata. Por otra, también existe el riesgo de detectar tumores de muy bajo riesgo que probablemente nunca habrían causado problemas al paciente", detalla la experta.
Este fenómeno, conocido como sobrediagnóstico, puede conducir a biopsias o tratamientos innecesarios con potenciales efectos secundarios. Por este motivo, la tendencia en Europa evoluciona hacia un modelo de cribado adaptado al riesgo.
En lugar de basarse únicamente en el PSA, se combinan distintos elementos como la edad, los antecedentes familiares, calculadoras de riesgo y, cada vez más, la resonancia magnética. "El cribado es importante porque permite detectar tumores potencialmente curables antes de que produccan síntomas, pero debe realizarse de forma informada y personalizada", añade.
A diferencia de lo que ocurre con los tumores de mama, colorrectal o cérvix, España no dispone actualmente de un programa poblacional organizado de cribado para el cáncer de próstata. Históricamente se consideró que el balance entre beneficios y riesgos del PSA universal no justificaba su implantación.
No obstante, el panorama está cambiando. El Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer contempla la puesta en marcha de programas piloto de cribado basados en estrategias modernas que combinan el PSA y la resonancia magnética para identificar mejor a los pacientes que realmente se beneficiarán de un diagnóstico precoz.

El cáncer de próstata suele calificarse como un enemigo silencioso porque "precisamente en fases iniciales suele ser asintomático", advierte la doctora Lozano. Cuando la enfermedad avanza y comienzan a manifestarse síntomas físicos, estos suelen estar relacionados con el aparato urinario.
Los pacientes pueden experimentar dificultad para orinar, disminución de la fuerza del chorro, aumento de la frecuencia urinaria, necesidad de levantarse varias veces por la noche o sensación de vaciado incompleto de la vejiga.
No obstante, la oncóloga aclara que estos síntomas son también muy comunes en patologías benignas, como la hiperplasia benigna de próstata, por lo que no implican necesariamente la presencia de un cáncer. En fases muy avanzadas, pueden aparecer dolores óseos, pérdida de peso o cansancio, aunque estos escenarios son poco frecuentes gracias a los diagnósticos tempranos.
Cuando existe una sospecha clínica debido a niveles elevados de PSA, alteraciones en el tacto rectal o pruebas de imagen, el paciente es valorado en primera instancia por el Servicio de Urología. Si está indicado, se procede a realizar una biopsia prostática para confirmar el diagnóstico.
Una vez confirmado el tumor, los especialistas determinan el riesgo de la enfermedad analizando variables clínicas y analíticas. Posteriormente, se realizan los estudios de extensión necesarios para comprobar si el cáncer está localizado o se ha extendido.
En los pacientes clasificados como de alto riesgo, el hospital salmantino emplea técnicas de imagen avanzada como el PET-PSMA, una tecnología que permite detectar focos tumorales con una sensibilidad muy superior a la de las pruebas convencionales.
La medicina personalizada consiste en adaptar el tratamiento a las características concretas de cada paciente y de su tumor, valorando tanto el estadio de la enfermedad como su perfil biológico. Este enfoque ha transformado por completo el manejo del cáncer de próstata.
"En determinados casos se realizan estudios moleculares y genéticos que nos permiten identificar alteraciones específicas susceptibles de tratamientos dirigidos", explica la doctora Lozano. Estas alteraciones, como las de los genes BRCA1, BRCA2, ATM o CHEK2, están relacionadas con la reparación del ADN.
Estas alteraciones poseen un importante valor pronóstico y permiten seleccionar tratamientos específicos, como los inhibidores de PARP, que han demostrado aumentar la supervivencia en pacientes con enfermedad avanzada.
El arsenal terapéutico ha experimentado una revolución en los últimos diez años. Frente a las limitadas opciones del pasado, hoy en día los profesionales disponen de tratamientos hormonales de nueva generación (como abiraterona, enzalutamida, apalutamida o darolutamida), quimioterapia, radiofármacos dirigidos e inhibidores de PARP.
Gracias a estas innovaciones y a la mejora de las técnicas de imagen molecular, la supervivencia de los pacientes con cáncer de próstata avanzado ha mejorado de forma muy significativa, permitiéndoles mantener una buena calidad de vida durante años
El Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA) dispone de todos los tratamientos aprobados y financiados por el Sistema Nacional de Salud (SNS) para el manejo de la enfermedad en estado avanzado.
Además, el centro destaca por su activa participación en ensayos clínicos nacionales e internacionales. Esta faceta investigadora permite que los pacientes salmantinos tengan acceso precoz a fármacos en experimentación y a nuevas estrategias terapéuticas antes de su incorporación a la práctica clínica habitual, siempre bajo estrictos controles de seguridad.
"Nuestro objetivo es que los pacientes de Salamanca puedan beneficiarse de los **avances científicos más recientes** con las máximas garantías de seguridad y calidad asistencial", concluye la doctora Lozano.