Sus compañeras de la Residencia Mixta le rindieron tributo tras dos décadas de entrega y servicio
Amalia Cid recibió un emotivo homenaje con motivo de su jubilación, poniendo así punto final a veinte años de trabajo en la Residencia Mixta de la Diputación de Salamanca.
Sus compañeras quisieron arroparla en una jornada cargada de afecto y gratitud, celebrada en el Restaurante La Bodega, donde cerca de cuarenta trabajadoras compartieron mesa y recuerdos para reconocer no solo su dedicación profesional, sino también la calidad humana que ha dejado huella entre la plantilla.
Durante el encuentro no faltaron las palabras de cariño hacia Amalia, a quien sus compañeras definieron como una persona muy querida y esencial en el día a día del centro, por su cercanía, compañerismo y trato siempre generoso.
Con la jubilación se cierra una larga etapa de compromiso y entrega, y se abre ahora un tiempo distinto: más sereno, más suyo, para disfrutar de la familia, de los afectos y, seguramente, de esos lazos de amistad que el trabajo convirtió en algo más duradero que una simple convivencia laboral.