El Puente Romano de Salamanca acogió el espectáculo pirotécnico «Vulcanum» con motivo de las fiestas de San Juan de Sahagún. El montaje, que eliminó las pausas tradicionales para ofrecer un ritmo continuo de 12 minutos, quemó cerca de 400 kilos de pólvora sobre el río Tormes.
El entorno del Puente Romano fue el escenario anoche de una exhibición pirotécnica singular que congregó a numeroso público en honor al patrón de la ciudad. El espectáculo, diseñado específicamente bajo el nombre de «Vulcanum», redujo su duración a los 12 minutos —frente a los 16 o 17 de años anteriores— al eliminar por completo las tradicionales pausas entre bloques para mantener la expectación de principio a fin.
Para este dinámico montaje se quemaron cerca de 400 kilos de material pirotécnico estructurado en seis bloques diferenciados, que alternaron de manera estratégica tres secciones cromáticas y tres de truenos. La velada comenzó con una vistosa combinación de tonos rojos y azules, a la que siguieron destellos blancos e hilos de lentejuela dorada con efectos fugaces.
Tras la primera mitad visual, un potente bombardeo de trueno actuó como un final anticipado que elevó la intensidad sonora en la zona del río. Posteriormente, el cielo salmantino se tiñó con disparos en tonos dorados y rojos, culminando con una gran descarga de carcasas de color que iluminó el monumento histórico y despidió la jornada festiva entre los aplausos de los asistentes.
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