La representación de “Juan, el espíritu del amor” en la iglesia de San Nicolás de Golpejas es un buen ejemplo de cómo una celebración de alcance universal puede llegar directamente a los vecinos de los pequeños municipios
Las grandes conmemoraciones históricas suelen asociarse a catedrales, ciudades monumentales o grandes actos institucionales. Sin embargo, en la provincia de Salamanca, el Año Jubilar de San Juan de la Cruz está encontrando una dimensión diferente: la cercanía. La representación de “Juan, el espíritu del amor” en la iglesia de San Nicolás de Golpejas es un buen ejemplo de cómo una celebración de alcance universal puede llegar directamente a los vecinos de los pequeños municipios.
Impulsada por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca, la iniciativa busca recordar la figura de San Juan de la Cruz en el marco de una efeméride de especial relevancia para la Iglesia y para la historia cultural de España. Pero lo hace de una manera distinta, trasladando la conmemoración a los pueblos y convirtiendo los templos rurales en espacios de encuentro entre patrimonio, arte y memoria.
La elección de Golpejas para una de las representaciones permite además poner en valor la profunda vinculación que el santo mantuvo con Salamanca. Juan de Yepes estudió en la Universidad salmantina, fue ordenado sacerdote en la Catedral Vieja y desarrolló parte de su vida religiosa en tierras de la provincia. Su huella permanece especialmente viva en lugares como Mancera de Abajo o Alba de Tormes, pero forma parte del patrimonio espiritual e histórico de toda Salamanca.
La obra, escrita y dirigida por Denis Rafter, presenta a un San Juan de la Cruz cercano y profundamente humano. A través de la música, la poesía y el teatro, el espectáculo invita a reflexionar sobre cuestiones tan actuales como la esperanza, la búsqueda de la verdad o la necesidad de encontrar referentes capaces de inspirar a las nuevas generaciones.
La respuesta del público en la iglesia de San Nicolás confirmó el interés que despiertan este tipo de propuestas. Vecinos de distintas edades compartieron una experiencia cultural que les permitió acercarse a una figura histórica que, pese a haber vivido hace más de cuatro siglos, continúa transmitiendo mensajes de plena actualidad.
Quizá esa sea una de las principales virtudes de este Año Jubilar: demostrar que la historia no pertenece únicamente a los libros o a los especialistas. También puede hacerse presente en los pueblos, en sus iglesias y en la vida cotidiana de sus vecinos. Porque cuando la cultura logra acercar el pasado al presente, la memoria deja de ser un recuerdo lejano para convertirse en una experiencia compartida.
Seguro que la ovación final del público de Golpejas, no solo premió a los artistas, también agradeció al Ayuntamiento, a la Parroquia y a la Diócesis salmantina la posibilidad de haber vivido una hora tan especial y de tanto nivel artístico.