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León XIV y el fortalecimiento de Occidente
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León XIV y el fortalecimiento de Occidente

Publicado 11/06/2026 10:43

¿Estamos en condiciones de afirmar que con la visita de León XIV a España se están fortaleciendo los valores occidentales? Les pido a mis lectores/as que lean primero mi tribuna de hoy y la respuesta a esta pregunta surgirá de manera automática.

En una caminata que Jesús hacía junto a algunos de sus discípulos, se encontró con un grupo de tres picapedreros que al borde del camino estaban picando piedras. Se acercó al primero de ellos y le preguntó:

“¿Qué es lo que estás haciendo…buen hombre?”

- Estoy picando piedras.

A continuación, se dirigió al segundo y también le preguntó qué es lo que hacía.

- Estoy picando piedras para esa construcción que se va a hacer en la colina.

Finalmente, se acercó al último y la respuesta fue

- Estoy picando piedras para la construcción de la Iglesia de Cristo.

Cada uno de los picapedreros tenía una visión diferente de lo que significaba su trabajo, pero no cabe duda que el último, estaba viendo “con perspectiva” porque ya llamaba “la Iglesia de Cristo” a una futura construcción que en realidad ya estaba construida en la mente de los primeros cristianos que defendían a Jesucristo como el auténtico mesías.

¿Por qué les traslado este relato? Porque en esos tiempos en los que se originaba el cristianismo estaba naciendo Occidente como realidad histórica.

Y dos mil años después, el sucesor de Pedro que encarna León XIV en un exitoso viaje que está realizando en tres regiones de España, está fortaleciendo los valores occidentales, ya que se reafirman de manera automática la relación histórica entre la Iglesia, la identidad europea y los principios y valores que definen a Occidente.

Y esta reafirmación sucede una vez más, a pesar que muchos líderes europeos parecen olvidar nuestras raíces judeocristianas, ya que no hay manera de comprender desde el punto de vista que se lo mire (histórico, político, cultural, etc.) a Occidente sin su herencia cristiana.

Pero en nuestro caso, España ha sido históricamente y estoy seguro que lo seguirá siendo, un pilar de la cristiandad, convirtiéndose siempre en un recordatorio de la base moral y cultural sobre la cual se asentaron las leyes, se edificó una ética de vida y se construyó una estructura social de Europa y América. Fortalecer esta identidad cristiana no solo es “gritar a los cuatro vientos” que somos occidentales, que esto es Occidente, sino también, ser un camino de integración y cohesión en una inmensa región como es Iberoamérica, que con frecuencia termina siendo fragmentada por políticas que van en contra del auténtico espíritu occidental.

León XIV ayuda con su presencia y su palabra a la defensa de la dignidad humana, uno de los principios esenciales de Occidente en cuanto al valor de la persona y cuáles son sus derechos inalienables, especialmente en un momento de crisis mundial fuertemente condicionada y que nos está impidiendo salir de ella, derivada de la Guerra de Ucrania, la situación de Oriente Medio y la Guerra de Irán.

Pero no dejan de ser también necesarios estrechar todos los vínculos entre Europa y el continente americano, en el que España es por historia y por lengua, la puerta que se abre al hemisferio occidental que representa toda América, desde el Río Grande como límite natural entre Estados Unidos y México hasta la Tierra del Fuego, amén de los más de 57 millones de hispanohablantes que viven en Estados Unidos.

El Papa León XIV refuerza los valores occidentales porque conecta el humanismo cristiano con la paz y el progreso. ¡Que no son incompatibles! Muy por el contrario, siempre se requiere que ambos actúen en concomitancia para el desarrollo de los pueblos. La cohesión social y la solidaridad frente al egoísmo, es una lucha que el cristianismo con frecuencia después de obstáculos y grandes dificultades, ha sabido enhebrar estableciendo una base moral en la que fuera posible una convivencia pacífica.

Desde ya que León XIV se basa en aquel principio de que ninguna sociedad puede vivir en paz sin valores comunes que guíen sus normas. Y la solidaridad y el bien común aflora como un poderoso analgésico parar el dolor y sufrimiento, tanto de las crisis económicas y sociales, como de la enfermiza polarización política.

Las sociedades modernas requieren de estabilidad social frente a tanta inestabilidad política e incertidumbre económica y social, por lo que cuando la sociedad civil se moviliza atraída por la fuerza centrípeta que es la movilización social que León XIV ha logrado, las causas comunes como la ayuda, la acogida, un mayor nivel de sensibilidad social, etc., están fortaleciendo también el tejido social del país, recordándonos que existe un diálogo necesario entre la fe y la razón.

Y la confluencia entre ambas es la esencia de Occidente, porque la cultura occidental nace al unirse los atributos distintivos de dos ciudades de la antigüedad: Atenas y Jerusalén. La primera, en la que subyace el germen de la filosofía, la lógica y la razón; la segunda, porque es la cuna de la religión, la revelación y la fe. De la simbiosis entre ambas ha surgido nuestro pensamiento filosófico. Nuestra manea de ser… nuestra idiosincrasia como occidentales.

El símbolo de la cruz que ha formado parte indeleble de la evolución del cristianismo, tras la crucifixión de Jesús, la cruz cambió su significado, ya que, para los cristianos, dejó de ser un símbolo de derrota para representar la salvación, el amor y la victoria sobre la muerte. En el siglo IV, el emperador Constantino prohibió esta forma de ejecución y la cruz pasó a ser el emblema oficial del cristianismo en el Imperio Romano.

Julián Marías, el gran discípulo de Ortega y Gasset que amplió su legado, en una entrevista en el Canal 13 de la televisión argentina en los años 80 del siglo pasado, ante la pregunta del periodista:

- Dígame…don Julián… ¿Qué es Occidente?

Y la respuesta dejó atónito al prestigioso periodista y a toda la audiencia

- “Occidente nace en el momento en que Jesucristo es crucificado en el Gólgota”.

Recordemos que Jesucristo fue crucificado junto a dos ladrones, y de esas paradojas del destino, la crucifixión de Jesús entre dos malhechores representa una lección que la filosofía cristiana extiende por el mundo que nos enseña que, si bien el justo fue puesto entre dos pecadores, tuvo por finalidad mostrar que la salvación es posible hasta el último momento.

Y a aquellos que aún no han comprendido (especialmente políticos de cualquier país, y muy especialmente naciones occidentales) que la cruz es mucho más que un símbolo religioso…es la propia razón de ser de Occidente. Se convirtió en el espejo en el que visualizamos la civilización occidental: teniendo también la fuerza del tiempo y del espacio, ya que ayuda a comprender la historia y dividirla en antes y después de Cristo. Occidente nace en el Gólgota y la Iglesia de Cristo se expande universalmente llevando la civilización a regiones salvajes, que mediante la evangelización de pueblos primitivos se estaba educando y formando en hombres y mujeres dignas de su naturaleza humana, por lo que la cruz y el cristianismo moldearon las propias estructuras sociales de lo que sería la civilización occidental de ahí en más.

León XIV nos recuerda y evoca la importancia de la Iglesia como puente entre sociedad y gobernantes, que no se puede hacer que los ciudadanos sean manifiestamente de tercera categoría y existan diferencias de clase por condición.

La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) tiene por objetivo iluminar y orientar la conducta humana para construir un orden social más justo, pacífico y fraterno, promoviendo el desarrollo humano integral.

León XIV nos recuerda que la dignidad de la persona humana ya descrito, sumado al bien común, la subsidiariedad que representa la necesaria solución de los problemas sociales ya sea por la familia y la comunidad local, así como la solidaridad, todos ellos son los elementos básicos que hace que todos formemos parte de la familia humana. ¡Y éste es el espíritu de la Iglesia! Por supuesto que también… ¡éste es el espíritu de Occidente!

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