Con motivo de la Semana Mundial de los Archivos, nos adentramos en el interior de este lugar que guarda archivos desde el S. XIII
Con motivo de la Semana Mundial de los Archivos, el Archivo Municipal de Salamanca, situado en el Paseo de los Nogales 11-19, ha abierto sus puertas para acercar su patrimonio a los salmantinos. Este centro se erige como el custodio de la evolución administrativa e histórica de la capital.
El archivo ha dado un paso histórico al abrir sus depósitos al público por primera vez este año. Tal y como ha explicado la jefa de servicio de bibliotecas y archivo, María Teresa Martín Pintó, quien acaba de cumplir 25 años de servicio en la institución, han tomado esta decisión porque los propios ciudadanos "nos lo estaban pidiendo". Este hecho está permitiendo que los visitantes comprueben directamente "qué es lo que hay aquí", permitiéndoles mirar más allá de las cajas y las signaturas habituales que suelen limitar la vista del público en la sala de investigadores.
La función principal de estas instalaciones es salvaguardar la documentación generada por el propio Ayuntamiento. El rango temporal de los fondos es extraordinario, abarcando casi ochocientos años de historia, desde el documento más antiguo del siglo XIII hasta el límite de la modernidad fijado en el año 2010.
Este archivo municipal cuenta con una extensa trayectoria de los fondos documentales, que pasaron por múltiples ubicaciones antes de llegar a su sede actual en el año 2002, fruto de un convenio entre el Ayuntamiento de Salamanca y el Obispado.
La documentación municipal ha realizado un largo viaje por la ciudad a lo largo de los siglos, habiendo estado custodiada en los siguientes emplazamientos históricos como en la Plaza Mayor, concretamente "arriba del todo donde las campanas", después pasó a estar ubicado en el histórico Patio de Escuelas de la Universidad de Salamanca y en tercer luagr en el Palacio del Obispo, una sede que la responsable ha recordado que inauguraron los príncipes de Gales en el año 1987, donde permaneció hasta 2002, que se trasladó al lugar actual.
Cabe destacar que este archivo también tiene el antiguo archivo que formaba parte del ayuntamiento de Tejares, antes de que pasará a formar aprte de Salamanca.
El archivo alberga una gran variedad de fondos documentales que reflejan la vida cotidiana, la gestión y la política de la ciudad a lo largo de los siglos. Entre los documentos más destacados se encuentran el fuero de Salamanca, considerado la histórica constitución de la ciudad en la época en que los municipios se gobernaban a sí mismos y que corresponde al S. XVIII. También los libros de actas del pleno correspondientes a los siglos XVI y XVII, los padrones de habitantes, con registros continuados desde el año 1804. También expedientes de proyectos de obras y licencias de apertura de establecimientos históricos y otros documentos singulares como las lecturas de contadores de agua o expedientes de las antiguas quintas militares.
Dentro de la sección de urbanismo y proyectos de obras, el archivo conserva planos de gran valor arquitectónico, como el del magnífico edificio donde actualmente se ubica el Patronato, o el del ya desaparecido depósito de agua de El Rollo, sirviendo este último como testimonio de elementos patrimoniales que ya no existen en la ciudad.

A pesar de la irrupción de la administración electrónica, el archivo de Salamanca es un templo del formato físico. Aunque existen soportes magnéticos y ópticos, la jefa de servicio confirma que "el 99,9 % es papel".
Entre las curiosidades tecnológicas que se custodian en las instalaciones de Garrido se encuentran antiguos disquetes de cinco pulgadas y cuarto —los conocidos popularmente como "cuadros negros"—, CD, DVD y cintas de casete que contienen las grabaciones de plenos municipales de décadas pasadas. Para garantizar el acceso a esta información obsoleta, el centro dispone de un ordenador con lector compatible y de un reproductor de casetes antiguo en la propia sala de investigadores.
La conservación de estos legajos históricos no requiere de tecnologías complejas, sino de constancia, control y un trato delicado. Martín explica que un documento "solamente necesita unos niveles de humedad, unos niveles de temperatura y que los cuidemos", añadiendo con humor que se deben tratar con cariño, pero "tampoco porque nosotros nos quedemos con los bebés, pero los bebés se muerden".
El control en la sala de investigadores es absoluto para evitar cualquier riesgo de pérdida o deterioro. Cada pieza se entrega bajo una signatura específica y regresa exactamente al mismo depósito tras su consulta. "Aquí nunca se han dado hurtos, no somos conscientes de ello", asegura la archivera, detallando el estricto protocolo de control de firmas y cajas que se sigue.
La política de préstamos fuera del edificio es sumamente estricta para garantizar la seguridad de los originales. De hecho, la jefa de servicio revela que hace aproximadamente tres años que no se presta ningún documento a otros departamentos del Ayuntamiento, ya que los propios funcionarios prefieren acudir a la sala de consulta para escanear o fotografiar la información que necesitan. Las únicas excepciones son las exposiciones de gran relevancia, como ocurrió con el préstamo de dos partituras de Tomás Bretón para una muestra en la Biblioteca Nacional.

El perfil de las personas que acuden a las instalaciones es muy diverso. El centro atiende diariamente a diferentes perfiles de investigadores:
En relación con las búsquedas de ascendencia para la obtención de la nacionalidad, Martín Pintó aclara una situación habitual: "Si un interesado argentino nos dice que su abuelo vivía en una calle de Salamanca, lo buscamos; pero si resulta que era de Aldealengua, debemos redirigirlos a ese ayuntamiento o al Registro Civil, ya que nosotros solo custodiamos el término de la capital", explica como ejemplo.
El acceso al Archivo Municipal de Salamanca es libre y gratuito para cualquier ciudadano. Para realizar consultas en la sala de investigadores, únicamente es necesario presentar un documento de identidad oficial (DNI, pasaporte o NIF), con el que se abre un expediente de usuario.
No obstante, cuando se trata de consultas de carácter administrativo sobre propiedades privadas, el protocolo exige una justificación de titularidad o autorización expresa de la comunidad de propietarios (como la del presidente de la comunidad en el caso de los arquitectos). Esta medida busca proteger la propiedad intelectual y cumplir con la normativa de protección de datos personales.
Para terminar, "quiero agradecer el trabajo del equipo del Archivo Municipal, porque hacen una labor encomibale", ha concluído.